Los tenistas españoles Feliciano y Marc López, salpicados por una red de arreglos de partidos

Marc López y Feliciano López compartieron pareja en Copa Davis y en varios torneos del circuito
Marc López y Feliciano López compartieron pareja en Copa Davis y en varios torneos del circuito Fuente: Archivo
(0)
18 de junio de 2019  • 23:59

Una presunta organización criminal liderada por los exfutbolistas de Real Madrid Raúl Bravo y Carlos Aranda habría extendido sus tentáculos al a elite del tenis. Las escuchas de la operación Oikos (destapó casos de arreglos de partidos de fútbol en España) revelan que la trama de amaños manejó información sobre un encuentro de dobles de Wimbledon disputado por los españoles Feliciano López y Marc López en julio de 2017 y que presuntamente habría sido adulterado para efectuar apuestas ilegales, según recoge el sumario del caso y publicado por El Confidencial, diario digital.

La Policía española se encontró con esa información durante la intervención del teléfono de Aranda. El 5 de julio de 2017, a las 17:17, el exdelantero llamó a uno de sus colaboradores para avisarle de que sabía cómo iba a terminar un match de tenis. "Tengo la información de un partido, ¿la quieres?", dijo Aranda. "Sí, hombre, claro, si se puede...", contestó su interlocutor, según El Confidencial.

El exjugador exigió a su contacto que se comprometiera a pagarle la mitad de las ganancias que se obtuvieran con su información: "Quiero el 50% de todos los que hagan apuestas". "Pero, vamos a ver, ¿cuánto se puede meter?", preguntó quien estaba al otro lado del teléfono. "Se puede meter lo que quieras, ¡es Wimbledon, chaval!", reaccionó Aranda. "El campeonato era tan importante que era casi imposible que saltaran las alarmas de arreglo por el enorme volumen de dinero que arrastra un torneo de esas características. Podía ser un negocio redondo", escribió El Confidencial. "Pierde Feliciano López y su compañero, es dobles", afirmó el presunto cerebro de la trama, antes de pedirle a su interlocutor que se diera prisa porque el partido empezaba en minutos.

La Policía investigó esa llamada y concluyó que todo apunta a que el partido fue efectivamente manipulado. Poco después de que Aranda colgara, Feliciano (por entonces, 22º del ranking de dobles) y Marc López (27º) saltaron a una de las canchas de Wimbledon y se enfrentaron con la pareja formada por los australianos Matt Reid (76º) y John Smith (81º). Como había anunciado el exfutbolista, los españoles perdieron (3-6, 7-6 [7-2], 6-2 y 6-4). Gente del entorno de Feliciano defendió al toledano recordando que el día anterior al dobles se había tenido que retirar del match individual ante el francés Adrian Mannarino por una lesión en la planta de un pie y que la derrota en el dobles era lógica.

Alba Carrillo, exesposa de Feliciano López, fue muy duro con el tenista. "Juego limpio en la vida y en la cancha. Si en la vida no, ¿en la cancha?", dijo en una cadena de TV española, abriendo sus manos.

Marc López, ganador del oro olímpico en dobles con Rafael Nadal en Río 2016, se ha visto salpicado por una red de arreglos de partidos desmantelada por la Guardia Civil el octubre pasado. Se denunció que López se había dejado ganar en dos torneos de 2008. La implicación salió a la luz después de que la policía interceptara una llamada de uno de los cabecillas de la trama, el tenista Marc Fornell-Mestres, en prisión desde principios de año en el marco de la Operación Bitures. Fornell fue la pareja de López en los Challenger de Tarragona y de Todi (Italia).

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Deportes

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.