Mundial de básquet. Argentina no detiene su marcha, le dio una paliza a Polonia y ahora enfrentará a Serbia por los cuartos de final

Fuente: AFP
Diego Morini
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8 de septiembre de 2019  • 20:00

El seleccionado argentino de básquetbol no detiene su marcha. Da pasos sólidos y la autoridad con la que impone condiciones impacta. Quería clasificarse a la segunda etapa de la Copa del Mundo y lo hizo con marca perfecta, consiguió el pasaje a los cuartos de final antes del cierre de la segunda etapa y se quedó con el primer lugar del Grupo I sin ceder ni un juego. Polonia sufrió a la Argentina que, por momentos, le dio una lección de cómo defender y cómo resolver transiciones con una tremenda velocidad. La victoria fue por 91-65 y ahora irá por un nuevo desafío, dar un paso más en la instancia en la que no hay mañana; allí se enfrentará con Serbia. Espera, también porque quizá, pueda estar en Tokio antes de jugar su próximo partido, éste martes, en Dongguan.

Cada apertura de la Argentina demuestra la cantidad de recursos que tiene el conjunto nacional. Sostiene una defensa intensa desde los primeros metros para sacarle segundos al juego 5 por 5 del rival. Y la lectura ofensiva previa del partido resultó clave, ya que movió rápido el balón hacia abajo del aro para que Marcos Delía pudiese aprovechar su mayor velocidad contra jugadores internos de Polonia poco atléticos. Eso permitió que el pivote argentino marcase 8 puntos consecutivos. Encontró también soluciones en Nicolás Brussino que estuvo conectado e intenso para defender. Así la Argentina cerró un primer cuarto dominando las acciones y arriba en el marcador por 20-14.

El comienzo del segundo cuarto tuvo nuevamente a Brussino en líne: con un triple y una volcada, puso a la Argentina a 11 puntos de diferencia sobre Polonia (25-14). Patricio Garino en silencio hizo su trabajo para el equipo y sacó de ritmo a Ponitka, el goleador polaco. La defensa del conjunto nacional resultó tan asfixiante que le provocó 12 perdidas y le permitió apenas 20 puntos en 17 minutos a Polonia. Una verdadera cátedra de cómo anular a un rival. Y no dejó escapar las oportunidades ofensivas, pudo correr y lastimar desde el perímetro, tanto que sacó la máxima diferencia cuando faltaban poco más de dos minutos para el cierre del primer tiempo (37-20). El equipo de Hernández volvió a demostrar solidez en su juego y se fue al descanso ganando: 42-27.

Una pequeña baja de claridad para la Argentina le permitió a Polonia meterse a tiro en el juego, ya que acercó dos triples y dos dobles y achicó el margen a 9 puntos (46-37). La respuesta fue inmediata, dos dobles de Scola y seis puntos consecutivos de Garino le permitió al equipo recuperar su ritmo (52-37). Siguió golpeando al rival y no dejó que vuelva a reaccionar, ataques rápidos y con alto nivel de juego le permitieron darle un duro cachetazo con 31 puntos de diferencia (70-39). Para comprender mejor, la Argentina le marcó un parcial de 24-4 en seis minutos y así cerró el período arriba: 70-41.

El último cuarto resultó un compromiso para demostrar el alto nivel de confianza de la Argentina. El entrenador sacó rápido a sus jugadores titulares y le dio minutos a Máximo Fjellerup, Lucio Redivo y Agustín Cáffaro para que tomen confianza en el partido. Las estadísticas del equipo se elevaron y Polonia se entregó antes de tiempo, ya que advirtió que la diferencia atlética entre los dos equipos era imposible de equiparar. Resultó una nueva función perfecta del equipo que en esta Copa del Mundo ya demostró de qué está hecho.

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