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Hay cerveza, mate, pañuelos verdes, remeras de la Argentina y un murmullo feroz que solo se interrumpe cuando las mujeres aquí presentes estallan en un grito conjunto con el gol de Leonel Messi en el minuto 15. En un bar cerca del Parque Centenario, el grupo Feminista Mundial alienta con mirada feminista a la selección en el partido contra Nigeria.
"Gol de Lío, del Capitán, del que era pecho frío", grita la relatora desde el fondo del bar de mesas de madera de Lambaré y Sarmiento (desde donde transmite también FM La Tribu). El lugar está repleto de mujeres, aunque hay unos pocos hombres. Su voz apenas logra imponerse sobre el griterío que despierta la jugada que ilusiona al país.

"Vamo' a hacerle quince goles", grita emocionada una de las presentes, que llegó con su novia a ver el partido a último momento y sólo encontró lugar detrás. Al menos consiguieron sillas para sentarse: la mitad está en el piso y muchas permanecen paradas.
El partido aquí transcurre entre citas a pensadoras feministas y alusiones a la incidencia del estado físico de los jugadores en el juego. La relatora y las comentaristas son periodistas deportivas y/o exjugadoras. La consigna es ver el partido entre feministas y sumar al encuentro futbolero la discusión de ideas sobre diversidad, inclusión, política y economía.

Así lo cuentan sus organizadoras a LA NACION, pero también lo muestran las remeras celestes y blancas colgadas a lo largo del salón. Están pintadas con consignas como "Hablemos de la privatización de los clubes de barrio"; "Hablemos de la deuda externa"; "Hablemos de la inflación y del ajuste". Las letras son verdes como los pañuelos que también cuelgan de las paredes en signo de apoyo al aborto legal.

"Qué lindo momento, ¡vamos el feminismo!", se exalta otra hincha. La voz de la relatora, minutos después del comienzo del partido, da una muestra de la "mirada feminista" de este encuentro. "Recordemos que hay más de 350 despidos que se están por efectivizar en Télam. Lo decimos para abrir el juego y tener otras ópticas. Por favor, no nos olvidemos de que el Mundial es un distractor de estas cuestiones", dice la voz femenina y a continuación, casi sin respirar, prosigue con el relato del partido: "Así avanza la selección, Fideo retuvo la pelota pero no se pudo, fue posición adelantada".

Algunas de las presentes conversan entre ellas, aunque la mayoría mira a la pantalla con atención. El conjunto hace estremecer las paredes cuando alguno de los jugadores de la selección se acerca al arco contrario.

El grupo Feminista Mundial, creado este año por un grupo de amigas que militaban distintos colectivos, organiza reuniones para ver los partidos y promueve discusiones sobre la inclusión. "Somos un equipo de mujeres, pero el dato no es nuestro género, sino que somos feministas", dice a LA NACION Leila Ponzetti, periodista de 41 años, exjugadora de River, encargada de los comentarios el partido junto a una compañera.
La idea surgió durante las charlas sobre los juegos selección femenina en la Copa América de Chile: "Nos pareció que estaba bueno dar una vuelta de tuerca a los relatos y se nos ocurrió armar esto. La idea es tener una mirada feminista del fútbol y del Mundial".

"La selección masculina de fútbol ya está lista", decía una de las relatoras cuando faltaban minutos para que empezara el encuentro. Por antes se había realizado, debajo de la pantalla donde luego se transmitiría el encuentro, una entrevista en vivo a la periodista deportiva Ayelén Pujol, que contó sobre sus experiencias laborales y las situaciones de exclusión que atravesó por ser mujer en el ámbito deportivo.
"Hay distintos tabúes con las mujeres y el fútbol. Esto es algo característico del deporte en general. Cuando jugaba al fútbol me atravesaban los prejuicios, y sentía que me atravesaba la mirada de los demás", reflexionaba.

Entre las presentes hay cuatro adolescentes de 14 años que cursan juntas en el colegio Fader. Catalina Fernández, Morena Uz, Keila Brenca Bruno y Candela Cuiñas nunca habían visto un partido de la selección sólo entre mujeres. "Me gustó la idea porque es un ángulo diferente, me gusta más, le pone más emoción", dice Catalina. Cuando se sacan la foto para esta nota se ocupan de conseguir un pañuelo verde de apoyo a la legalización del aborto, para posar exhibiéndolo.

"Es mejor verlo así, porque las relatoras, cuando narran el partido, también hablan de temas que están buenos, como el aborto", sigue.
Promedia el segundo tiempo, Argentina y Nigeria están empatados. "Por ahora la Argentina está afuera", dice una relatora. Su compañera le contesta: "Faltan 17 minutos para que termine el partido, es un montón". El resto de las presentes aplaude con fuerza su optimismo, en medio de la tensión.
La incertidumbre sobre el desenlace se afloja con el segundo estallido de la tarde por el gol de Marcos Rojo. Termina el partido, la Argentina está adentro y a los gritos se suman los abrazos, incluso entre desconocidas. "Abrazos, alegría y emoción", dice la relatora, e invita al próximo encuentro, el sábado, en los octavos de final, contra Francia. "Desde las 10 estaremos aquí, las esperamos".


