PSG y Buffon, unidos en el calvario interminable de la Champions League

Buffon, la caída de un gigante
Buffon, la caída de un gigante Fuente: AFP - Crédito: Anne-Christine POUJOULAT
Claudio Mauri
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6 de marzo de 2019  • 23:59

Paris Saint Germain

  • se volvió a estrellar en la Champions League , de fondo se escucha el estruendo de otro fracaso que no pudo evitar a pesar de la experiencia acumulada en la competencia (fue la séptima participación consecutiva, sin pasar nunca de los cuartos de final) y de las millonarias inversiones en contrataciones del príncipe qatarí que rige los destinos del club. Europa le sigue siendo esquiva al multicampeón francés.

La eliminación en octavos de final -la tercera consecutiva- ante Manchester United fue un cimbronazo similar al de hace dos temporadas, cuando Barcelona le remontó con un 6-1 la derrota 4-0 de la ida. En un Parque de los Príncipes que quedó petrificado en el final, sin poder creer lo que estaba presenciando, esta vez PSG dilapidó el 2-0 conseguido en Old Trafford, única derrota en el ciclo de 13 partidos que lleva Ole Gunnar Solskjaer . Un Manchester United obligado a incluir a varios juveniles para cubrir bajas importantes no le perdonó ninguno de los errores infantiles que cometió. Le ganó 3-1 y terminó con todos sus jugadores corriendo hacia una esquina del campo para abrazarse con los hinchas.Los Red Devils sumaban una página inolvidable a su rico acervo europeo, ese del que carece su rival.

La historia negra de PSG en la Champions se une a los antecedentes del mismo color que persiguen al legendario Gianluigi Buffon , que se incorporó esta temporada tras una larga carrera en Juventus. El club y el mítico arquero siguen teniendo a la Orejona como una deuda. A los 41 años, campeón del mundo con Italia en 2006 y coleccionista de títulos en el calcio, Buffon tiene en la Champions un estigma. Es el cuarto futbolista entre los más longevos de la historia de la competencia. No muy lejos de Ballota, otro guardavallas, que a los 43 participó hace unos años con Lazio.

A Buffon le llegaron cuatro remates al arco y recibió tres goles. Su responsabilidad en la derrota quedó expuesta en el rebote que dio a un sencillo remate de Rashford desde afuera el área; la pelota le quedó a Lukaku para que marcara el segundo gol. Unos minutos antes, apenas comenzaba el partido, PSG había concedido otro regalo, con un mal pase hacia adentro de Kehrer, aprovechado por Lukaku para anticiparse a Thiago Silva y esquivar sin esfuerzo la salida de Buffon.

Parecía que PSG iba a corregir sus distracciones con el empate de Bernat, tras un pase de Kilyan Mbappé, que con cinco asistencias encabeza ese rubro en la Champions. El joven delantero no estuvo fino y certero para el gol, se enredó con la pelota en situaciones favorables.

Con el lesionado Neymar en la platea, PSG presentó la misma formación que en Old Trafford. Mucho más diezmado llegaba el United, sin Pogba, Herrera, Matic, Martial, Lingaard, Mata y Alexis Sánchez. En la alineación aparecían piezas poco habituales: el volante brasileño Pereira (23 años), el escocés McTominay (22). En el segundo tiempo ingresaron Dalot (19). Chong (19) y Greenwood (17). Era tan bisoño este Manchester United, que cuando Buffon debutó en la Champions, en 1997 con Parma, seis de sus jugadores de anoche no habían nacido.

Jugadores del PSG derrumbados por la increíble eliminación
Jugadores del PSG derrumbados por la increíble eliminación Fuente: AFP - Crédito: FRANCK FIFE

PSG tuvo una posesión del 72 por ciento y remató 12 veces al arco, pero jugó como espantado por los errores que podía cometer, que fueron decisivos. Manchester United resistió, generalmente en su campo, manejó escasamente la pelota y sus avances fueron tan pocos como selectivos, muy dependientes de los despistes de los locales. Dos de ellos le habían dado vida en la eliminatoria. PSG completó su autodestrucción con el brazo de Kimpembe que se interpuso en un remate. Tras consultar al VAR, el árbitro esloveno Skomina sancionó el penal que Rashford ejecutó con potencia y autoridad.

Para los 10 minutos de descuento ingresó Edinson Cavani, que reaparecía tras una lesión. A Di María no le habían convalidado un gol por estar unos centímetros en posición adelantada. Sin tantos espacios como en la ida, Fideo fue entrando en la espiral nerviosa que atrapó a todo el equipo. Ingresó Leandro Paredes, amonestado, al igual que Di María.

La situación en el final requería un acto de arrojo y heroísmo al que París Saint Germain no está acostumbrado, no lo lleva en sus genes. Es una eliminación que lo convertirá otra vez en objeto de burlas relacionadas con el temple, el carácter, la personalidad, el espíritu. Un equipo empequeñecido, aunque haya sido creado con pretensiones de grandeza.

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