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Puerta cerrada: a Gusti Fernández no le permitieron el ingreso en el US Open

Crédito: Jorge Bosch
José Luis Domínguez
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3 de septiembre de 2018  • 19:29

NUEVA YORK – No lo podía creer Gustavo Fernández cuando intentó ingresar en el inmenso complejo Billie Jean King, sede del US Open , y se encontró con una cerrada negativa. El número 3 del mundo en tenis adaptado –sobre silla de ruedas- quería empezar su preparación para el último Grand Slam del año, pero no se le permitió la entrada, ni siquiera para retirar la acreditación.

Fernández está acompañado aquí por su novia Florencia; Fernando San Martín, su entrenador; el preparador físico Matías Tettamanzi y el kinesiólogo Juan Carlos Varela. Más allá de que los premios del torneo de tenis adaptado son inmensamente inferiores a los de singles y dobles, el cordobés decidió presentarse aquí con su cuerpo de trabajo completo, con el mayor profesionalismo posible. Pero no pudo hacerlo.

En su cuenta de Twitter (@gustifernandez4), señaló: "Decepcionante volver hoy lunes de @usopen sin poder ni ingresar, ni entrenar, ni acreditarme. Increible que en 2018 suceda. A que vine a New York? Yo soy tenista profesional. Los directores saben a lo que nos dedicamos o simplemente nos quieren para la foto? Seria bueno sincerarse".

Luego, Fernández le señaló a La Nacion: "Fuimos al complejo y nos negaron todo tipo de acceso. Nosotros queríamos entrenarnos, ya que estamos a dos días de empezar a competir y no nos dejaron. A ningún jugador sobre silla de ruedas se le habilitó el ingreso hasta mañana (martes). Debatimos un rato, pero el director del torneo evidentemente no tiene idea de qué es lo que hacemos, si no entiende lo necesario de entrenarse dos días antes del torneo, con un cuadro de 8 jugadores. No es por espacio, no es por capacidad, no es por costo. Es un sinsentido. Por más que no juguemos por 3,5 millones de dólares, nuestro trabajo es igual de profesional y demandante. Y para poder hacer nuestro trabajo bien, necesitamos que ellos también entiendan lo que hacemos".

Y, sin vueltas, agregó: "El tweet fue porque lo que hicieron está muy mal, porque nos cansamos y porque pasa en todos los Grand Slams. Queremos que nos tomen en serio, porque nosotros hacemos un trabajo sumamente profesional, y nos toman el pelo". Así como sucedió con Fernández, ninguno de sus colegas tuvo el permiso para acceder a la sede del US Open.

Más tarde, desde la dirección de comunicaciones de la USTA, le confirmaron a La Nacion: "La apertura de las canchas y del área destinado al torneo de tenis adaptado se realizará el martes, no antes". Una decisión que encaja en lo reglamentario, pero que escapa a la intención de un jugador de prepararse de la manera ideal en un torneo de primer orden.

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