El fallecimiento de Jerónimo Bello reabre el debate sobre la seguridad del scrum

El scrum, siempre un tema de polémica
El scrum, siempre un tema de polémica Fuente: LA NACION - Crédito: Rodrigo Néspolo
Alejo Miranda
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8 de mayo de 2019  • 00:01

Dos años y ocho meses después de haber sufrido una lesión cervical que le paralizó las extremidades, falleció ayer el jugador del San Isidro Club Jerónimo Bello. El sábado iba a cumplir 26 años. Todo el rugby argentino lamenta este desenlace.

La lesión de Bello se había producido al derrumbarse un scrum durante la disputa de un partido ante Newman en septiembre de 2016, lo que le produjo el desplazamiento de sus vértebras cuarta y quinta. En ese momento, se trató de la tercera lesión cervical grave por derrumbe del scrum en el transcurso de un año. A partir de entonces, la Unión Argentina de Rugby (UAR) instrumentó una serie de medidas tendientes a incrementar la seguridad en el juego que permitieron que, desde entonces, no se volvieran a producir situaciones que lamentar.

La lesión de Jerónimo Bello

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De entre todas las modificaciones, la más significativa fue prohibición de empujar más de un metro y medio en el scrum (excepto en el scrum a 5 yardas del in-goal), una restricción que la UAR ya liberó a partir del mes que viene y que se implementará a partir del Nacional de Clubes, en octubre.

Una formación determinante

El scrum es una formación determinante en el rugby, que hace a la esencia misma del juego. Es la forma de reiniciar el juego luego de una infracción menor (un pase hacia adelante, un knock-on), de la que participan los ocho forwards. Pero también una forma de sometimiento psicológico de un pack sobre otro. El que gana el scrum no sólo gana la posesión de la pelota, sino también el dominio sobre el rival.

Lo que provocaba los derrumbes, entendieron desde la UAR, era tanto a cuestiones reglamentarias como de preparación adecuada, por un lado, y de honestidad, por otro. "Nos estábamos haciendo trampa a nosotros mismos", admitió Néstor Galán, como vicepresidente de la UAR, en una exposición de Rugby Seguro en 2017. Lo primero responde a que la regla que impide empujar más de un metro y medio rige para las divisiones juveniles desde 2005 a nivel mundial. Esto provocó que los clubes locales dejaran de preparar a sus jugadores adecuadamente para jugar esta formación, en la que los primeras líneas (pilares y hooker) tienen un rol central ya que soportan todo el empuje, tanto de compañeros como de rivales. El seleccionado argentino se vio especialmente perjudicado, ya que pasó de ser uno de los especialistas a nivel mundial sufrir una merma considerable en los últimos cuatro años a partir de jugadores históricos formados con el reglamento viejo. Lo segundo es un tema de lealtad. Ante la adversidad, era común que el pack sometido cometiera una infracción para derrumbar el scrum y obligar a un reseteo. Jugadores, entrenadores, árbitros y dirigentes admitieron ser cómplices de esta situación.

Los cambios principales

Las reglas más importantes que se introdujeron en 2016, además de la limitación en el empuje, fueron: ingreso en el campo de juego de los linesmen para asistir al árbitro en el scrum; implementación de la tarjeta amarilla agravada; designación de referentes de seguridad en el juego por unión y por clubes; cursos de iniciación de scrum para jugadores, entrenadores y árbitros; obligatoriedad de la tarjeta electrónica médica precompetitiva para todos los jugadores y acreditación y curso presencial para primeras líneas; iniciación de un cambio cultural respecto a la formación del scrum y su significado.

Este paquete de medidas redujo los derrumbes en el scrum, la causa de estas lesiones. Los colapsos del scrum, que eran 8,6 por partido en el 2016, bajaron a 3,8 el año pasado y los reseteos de 4,92 a 1,93, según informó la UAR. Desde entonces no hubo lesiones graves en el marco del scrum.

En marzo, la UAR anunció que habilitaba el empuje libre en el scrum a partir de junio. "Entendemos que se cumplió el cometido de concientizar que se puede empujar sin poner en riesgo al rival de turno y al lograr que los participantes tomaran conciencia de la necesidad de jugar lealmente el scrum consideramos oportuno retomar lo que indica el reglamento", justificó Galán en su momento. Con los certámenes locales en marcha, las uniones decidieron continuar con el mismo reglamento con el que empezaron (incluida la URBA), por lo que su aplicación regirá a partir del Nacional de Clubes que comenzará en octubre, según informaron desde la UAR. ¿Cambiará esta decisión a partir del lamentable desenlace de Jerónimo Bello?

La creación del puesto de entrenador nacional de scrum, para la que fue designado Eduardo Fernández Gill dos meses atrás, apunta a profundizar la capacitación en torno de esta formación. Incluso desde las divisiones infantiles (de menores de 15 para abajo), donde el scrum no se juega con disputa (se utiliza la modalidad de "tira-saca"). Más que la fuerza y el acondicionamiento físico necesario para jugar en esa posición, lo que cuenta para evitar lesiones en el scrum son la técnica y la postura.

"Se continúa con la capacitación como principal herramienta: cursos y clínicas específicas y la revisión de la metodología y como consecuencia el nuevo reglamento de rugby infantil que le da especial importancia al scrum en cuanto a la introducción de la técnica correcta de formación y empuje en el scrum desde edad temprana", agregó Galán. "Seguimos poniendo énfasis en cada una de las destrezas ya que un juego de contacto necesita ser vigilado en forma permanente. Fundamentalmente poniendo la lealtad como uno de los principales valores que enarbola nuestro juego".

La lesión de Bello terminó de la peor manera. Ojalá haya sido la última.

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