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En Buenos Aires Cricket & Rugby Club y un sábado de sol y viento, URBA presentó el show de los penales y las tarjetas. Con dirección del árbitro Simón Larrubia e imprevistas e indeseables participaciones de Tomás Herrador, Lucas Fernández Miranda, Sebastián Cancelliere, Agustín Lamensa, Tomás Álvarez Bayón y Carlos Repetto, el duelo entre Buenos Aires e Hindú transcurrió vertiginosamente entre cortes, revisiones y varios cambios temporarios.
En medio del confuso entorno, alocado y revuelto, prevaleció Hindú. Hindú y su sapiencia. Hindú y su temple de equipo armado y consolidado, para manejarse con serenidad en medio de las adversidades y contener, con tackles y presión, el inagotable fervor de Buenos Aires. Tan ardoroso como desordenado e impaciente. El sabio Elefante de Don Torcuato, dirigido en esta temporada por Santiago Fernández, se impuso por 34-12 al impetuoso León de Victoria y, al cabo de cuatro fechas, marcha en lo más alto del Top 14, un punto arriba de San Isidro Club.

Más allá de cruzar en exceso la línea del off-side, Hindú se manejó con cautela. Pensando antes de actuar. En los momentos más complejos, con catorce jugadores, más algún lapso con 13, no perdió la calma. Nunca dudó de apostar al ataque como medio de supervivencia, primero para frenar al rival y luego, con la intención de mantener, o estirar, la diferencia en el marcador, que al final de la etapa inicial era de 21-9.
El ganador siempre tuvo a mano soluciones rápidas a los problemas repentinos e insospechados. Con actitud, redoble de esfuerzos y tackles certeros, se plantó firme en la cancha y no se dejó arrear por la enjundia que caracteriza al equipo dirigido por Javier Rodríguez, Juan García Iturralde y Facundo Guatieri, sobre todo cuando actúa en su reducto. Allí venía éste de ganarle a Alumni.

Ambos conjuntos se repartieron el dominio del juego, por episodios. Los cortes, las amonestaciones y la expulsión de 20 minutos a Cancelliere, al inicio del segundo período, atentaron contra la sana intención de dar ritmo al juego. “Se hizo muy difícil con tantos cortes. Y el partido se volvió muy complicado, sobre todo cuando quedamos en inferioridad numérica”, comentó Federico Graglia, wing de Hindú, para LA NACION. “Por suerte logramos sacar adelante el partido, gracias a la actitud y las ganas de ir a buscarlo”, agregó el desequilibrante tres cuartos. El octavo Nicolás Amaya, otro puntal del éxito, destacó: “Por momentos defendimos bien y por momentos concedimos muchos penales, pero fuimos trabajando el partido y logramos el resultado que vinimos a buscar”.
Y con el control del juego repartido casi en partes iguales, sacó más réditos el Elefante, porque contó con jugadores determinantes en el uno contra uno. Hombres escurridizos en la base, capaces de detectar la mínima rendija y colarse rumbo al try, como lo consiguió una de las figuras, el apertura Fermín Ormaechea. En tres ocasiones a lo largo del primer tiempo el número 10 se filtró por la punta izquierda al cabo de buenas acciones colectivas, y acabó apoyando la pelota en el in-goal.
Sagacidad, instinto y velocidad. “¿Sos el hombre-try?”, fue la convencional consulta luego del partido. “No”, expresó seguro y con una sonrisa. “Los tries se dieron como consecuencia del laburo de todo el equipo”, descartó. Y remató: “Hay muchas cosas por mejorar, tanto en ataque como en defensa”.
Buenos Aires dejó todo en la cancha. No le alcanzó. Al fervor, a la enjundia, a la titánica labor de su pack y a la contracción a la marca de los backs les faltó tranquilidad. Saber subordinar el corazón caliente a la mente fría. El equipo pecó de apurado. El apuro lo llevó al atolondramiento. Y el atolondramiento lo perjudicó seriamente. Biei perdió varios contraataques propicios para marcar algún try y ponerse a tiro en el score.
Ése es un punto por mejorar para este conjunto duro, entusiasta, al que nadie se lleva por delante. Para ganarle hay que trabajar duro. Aunque el rugby sea un juego, se debe trabajar. No está permitido aflojar. Es imprescindible jugar con inteligencia y serenidad. Como lo hizo Hindú. Por eso ganó y por un margen amplio. Porque mostró temple y determinación para superar sus indisciplinas. Y porque tuvo al hombre-try en el show de los penales y las tarjetas.


