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Ni siquiera vencido se entrega el SIC. A mediados del segundo tiempo, superado y frustrado en la cancha de Belgrano, el club de Boulogne salió a vender cara la derrota. No encontró comprador, pero lo intentó. Tiró en la cancha su característico amor propio y, al menos, acortó la diferencia en el marcador. Transformó una dolorosa goleada (perdía por 43-5 pasado el cuarto de hora) en una digna caída. Se le había planteado un escenario parecido al de la semana anterior frente a CUBA. Entonces fue por la remontada, pero no la consiguió. La maquinita de la calle Virrey del Pino impidió la recuperación del cuadro zanjero y se llevó una justa victoria en la 7ª del Top 12: 43-31.
La jerarquía del SIC engrandece la victoria de Belgrano, que sigue ganando y no le pierde pisada al líder del torneo de URBA, el arrollador CASI. Cada vez que el Marrón avanzaba, lastimaba, y terminó matando de contragolpe. Dominó en todas las facetas del juego. Tiene un pack firme, que hizo retroceder al de enfrente. Obtuvo pelotas claras en los lines, gracias a la coordinación entre Francisco Lusarreta y Ramón Duggan, Mateo Gasparotti o Augusto Vaccarino. Y también en el juego suelto marcó diferencias: se impuso en el contacto, en los intentos por quebrar la línea de la ventaja, y cuando había que recuperarla la pelota, también lo hizo. La presión a los hombres del Tricolor fue asfixiante. Descomunal Julián Rebussone, inmenso Franco Vega, monumental Gasparotti, sublime Duggan, tremendo Francisco Ferronato, gigantesco Lisandro García Dragui, extraordinario Lusarreta, colosal Vaccarino. Y se terminaron los adjetivos para calificar la férrea defensa planteada por los backs.
Belgrano salió a comerse a San Isidro Club. Lo ahogó, lo apretó en su campo y lo lastimó. A los seis minutos ya ganaba, gracias a una anotación de Tomás Etchepare. El centro culminó una acción iniciada por Lusarreta, que quebró tackles, y continuada por Pedro Arana, que despejó el camino al in-goal para el lucimiento del autor de la anotación. Al ratito, un electrizante contraataque estiró la distancia. Se cortó Ignacio Díaz y una sucesión de pases entre Juan Ignacio Landó y Theo Blaksley concluyó con una aparición de Vega para levantar un pase largo y volver a visitar el in-goal.
El SIC no lograba meterse en la defensa de Belgrano. Lo intentó, pero no trasladó bien la pelota y cometió infracciones recurrentemente. Hasta que el referí Gonzalo de Achával amonestó al pilar Benjamín Chiappe. Con un jugador más, Belgrano explotó los espacios, que no siempre son encontrados cuando se consigue ventaja numérica, y lo remató. Entre el cierre de la etapa inicial y el comienzo de la segunda facturó cuatro tries y liquidó el pleito.
El Marrón se lució en ese lapso. Incluso cuando el SIC recuperó al pilar y el local perdió, también amonestado, a Rebussone. Combinaciones precisas con los backs lanzados en velocidad construyeron una amplia diferencia en el resultado y levantaron a la tribuna, que, entusiasmada por el tanteador y el juego vistoso y contundente, empezó a pensar en los playoffs y a cantar que en la Catedral iba a dar la vuelta.
La alegría de los ganadores era indisimulable. El disgusto por la cantidad de puntos recibidos en el último tramo del partido, también. “Siempre tratamos de imponer nuestro juego, y lo conseguimos. En el segundo tiempo ellos tuvieron más la pelota, atacaron más y nos hicieron más puntos. El asunto parecía estar definido, pero nosotros nunca pensamos así. Somos autocríticos. Creo que debimos redoblar un poquito más y evitar que nos marcaran tantos puntos. Igual, el SIC es un equipazo”, comentó para LA NACION Vega, una de las figuras más destacadas.
El SIC sigue con su andar irregular. Gana y pierde, juega bien y juega mal. Lo único constante es la actitud. Así opinó Franco Delger: “Regalamos el primer tiempo; nos pasó lo mismo con CUBA. Quisimos dejar todo al final, pero esta vez no alcanzó”. Se le avecina una semana linda y de trabajo duro a la Zanja. Porque el sábado recibirá al arrollador CASI. Una buena oportunidad para relanzarse en la carrera hacia las semifinales. “Sí, viene el clásico. Hay que darlo todo, como siempre. Veremos cómo se plantea el partido. Lo que no podemos hacer más es regalar los primeros tiempos. Perdimos contra La Plata y Los Tilos, que ascendieron... Está todo muy parejo”, afirmó, mientras Carlos Pirán, el capitán del SIC, entregaba a Rebussone, el de Belgrano, la Copa Alejandro Conti, puesta en juego cada vez que estos equipos se enfrentan.
Triunfazo de Belgrano, que lastima cuando avanza y mata de contraataque.



