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Los grandes acontecimientos tenísticos suelen tener subtemas que fluyen por debajo de la escena principal. El "estado del juego" es uno de los favoritos a la hora de buscarle matices a los 14 días que dura un Grand Slam. En Australia, Novak Djokovic y Rafael Nadal se refirieron con frecuencia a cómo es el tenis que se juega ahora entre los profesionales. Nadal fue enfático cuando marcó hay una tendencia donde se imponen los que piensan menos y le pegan más fuerte. Djokovic, sin embargo, relativizó la ventaja que pueden tener los grandes sacadores y descartó que el tenis se pueda volver a jugar como hace 20 o 30 años, cuando el estilo de saque y volea tenía muy buenos ejecutantes. En definitiva, nada novedoso. Desde hace décadas los periodistas hacen este tipo de preguntas y los tenistas las responden desde su perspectiva. El tenis profesional, como cualquier deporte, atraviesa sus procesos de cambios. Una tertulia siempre interesante.
La novedad real este verano estuvo en el lanzamiento del Fast4. Un formato dinámico mostrado por Roger Federer contra Lleyton Hewitt en Sydney y por Rafa Nadal contra Mark Philippoussis y Fernando Verdasco en Melbourne. Ya se vio como funciona: sets de cuatro games, sin ventajas, sin "lets" y un tiebreak en el 3-3. Las dos exhibiciones tuvieron un gran montaje, despliegue publicitario y a primera vista una confusión grande. No es un formato para ser utilizado por los profesionales, sino por los aficionados. Aún más: lo que se busca es que sea el anzuelo para pescar a los que todavía no juegan al tenis.
Tennis Australia se tomó tres años para la investigación y desarrollo de esta innovación. Craig Morris, Director de Participación de la federación australiana, contó mejor la idea en una entrevista con la BBC: "Los tenistas tienen claro que no buscamos reemplazar el juego al mejor de cinco sets. Jugadores top como Federer, Hewitt y Rafa son guardianes de este deporte. Lo cuidan y velan por su evolución. (…) Hemos notado que son menos los aficionados que ahora juegan al tenis dentro de los formatos tradicionales. Nos dicen que no tienen tanto tiempo para dedicarle. El Fast4 les permite jugar al tenis tal como es y en una hora poder tener la experiencia competitiva del juego. Es un nuevo producto que nos permite atraer más gente y mantener a los jugadores de fin de semana en tiempos donde el aficionado tiene muchas cosas para hacer, además de jugar al tenis.. El Fast4 es eso: tenis en una hora".
El tenis es un deporte muy complejo para ser jugado bien por un aficionado. Requiere del dominio de mucha técnica, con una herramienta (la raqueta es eso en definitiva) y de una buena forma física. No se juega por tiempo (salvo la hora de alquiler de la cancha) y cuando no se trata de una competencia en un torneo, es muy raro que un amateur juegue un partido completo . Desde otra visión, el bielorruso Max Mirnyi , singlista reconvertido en doblista, trazó hace unos años un diagnóstico similar: "Cuando uno va a un club, en cualquier parte del mundo, ve que en casi todas las canchas se juegan dobles. El tenista aficionado es doblista, no es singlista. No termino de entender porqué no se le da al dobles la difusión que merece..".
Ahí está el corazón del asunto: se pretende que un aficionado juegue a lo mismo que un profesional si se lo plantea como mínimo al mejor de tres sets. Esto no pasa con el fútbol donde los amateurs juegan a lo que pueden y donde pueden. Tampoco los que se juntan a jugar al básquet lo hacen en cuatro tiempo de 12 minutos. Ni siquiera de 10 minutos. Propuestas como el Fast4 le dan a los jugadores de fin de semana una forma más amable y accesible de jugar al tenis. Un principio y un fin en 60 minutos de acción.
Los pasos siguientes, de llegar a haberlos, ya corren por cuenta de las federaciones, clubes y dirigentes, inclusive en la Argentina. El ideal siempre de atracción hacia el deporte fue el del efecto contagio: una figura gana un torneo y eso vuelca en masa a los nuevos fieles hacia las canchas de tenis. Las cosas ya no suceden automáticamente. Pero en caso de producirse es mucho mejor esperarlos con una manera de jugar más al alcance de un aficionado. Que sigan analizando Djokovic y Nadal como frenan a los nuevos sacadores de esta época. Cada uno, profesionales y amateurs, resolviendo sus propios obstáculos.


