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Aunque pasaron siete años, el recuerdo permanece firme. El mundo del tenis nunca podría olvidar una final de torneo de Grand Slam como la que Novak Djokovic y Rafael Nadal protagonizaron en Melbourne en 2012, con casi seis horas de juego y festejo para el serbio, antes de una ceremonia de premiación en la que ambos a duras penas podían estar en pie. Pues bien: Djokovic y Nadal, números 1 y 2 del mundo, respectivamente, estarán frente a frente en la definición de este Abierto de Australia , con la promesa de que sea otro duelo imperdible, este domingo, desde las 5.30 de la Argentina, con transmisión a través de ESPN y ESPN Play.
Los dos llegan con paso demoledor. En las semifinales, Nadal sólo cedió seis games ante Stefanos Tsitsipas: 6-2, 6-4 y 6-0, en 1h46m. Djokovic no quiso ser menos y arrolló al francés Lucas Pouille: 6-0, 6-2 y 6-2, en apenas 1h23m. Se conocen a la perfección. No sólo es un clásico, sino también el cotejo más repetido en la era abierta, con 52 duelos, y con una pequeña ventaja para el serbio (27-25). Desde luego, muchos de esos encuentros han sido en instancias decisivas; el español domina por 4-3 en finales de Grand Slam.
En principio, Djokovic posee un ligero favoritismo. Entre sí, tiene muchos más triunfos en los duelos entre ambos en canchas duras (18-7); el último festejo del zurdo de Manacor en ese terreno fue en la final del Abierto de los Estados Unidos de 2013.
Además, en Australia, los récords en finales son casi diametralmente opuestos: el balcánico venció en las seis que protagonizó; por el contrario, el español ganó uno solo de sus cuatro partidos definitorios previos en Melbourne Park.
Pero al mismo tiempo no se puede soslayar el carácter competitivo de Nadal, y mucho menos su buen registro en finales del máximo nivel (17-7; 70,8% de eficacia). Tampoco, que no ha cedido ni un set camino a la final. Los dos apuntan a registros históricos: Djokovic quiere ser el primer séptuple campeón de Australia; Nadal puede convertirse en el primer tenista en la Era Abierta en ganar al menos dos veces cada certamen de Grand Slam, un logro que sólo obtuvieron Roy Emerson y Rod Laver entre el período amateur y los comienzos del profesionalismo.
Y por supuesto, el resultado influirá en la pelea por el número 1 del mundo. No, al menos, en lo inmediato, porque Djokovic seguirá en los más alto y Nadal continuará como escolta, cualquiera sea el resultado. Pero, a largo plazo, hay mucho en juego en un solo partido. De triunfar, el serbio sacará una ventaja de 2635 puntos; de festejar Nadal, este quedará a apenas 1035 del primer lugar.
Hay más: el español también puede cosechar su 18º título de Grand Slam y acercarse a los 20 de Roger Federer, máximo vencedor en los torneos grandes. Del otro lado, Djokovic, con 14, está en condiciones de superar a Pete Sampras, con el que actualmente está igualado en la lista de mayores campeones de Grand Slams. Muchos factores en danza para una rivalidad que comenzó en 2006, y que promete otro capítulo de lujo.
Aquella final de 2012
Estos son los 24 partidos que Nadal y Djokovic disputaron en encuentros decisivos (en negrita, las definiciones de Grand Slam). El serbio domina el global en estas instancias por 14-10:


