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NUEVA YORK.- Las multitudes concurren a los grandes estadios en el US Open . Decenas de miles de personas recorren a diario los amplios pasillos del complejo Billie Jean King, pero no son muchos los que acuden a las canchas secundarias, como el court 8, aunque esté a poco más de cien metros del inmenso Arthur Ashe. En uno de los rincones de Flushing Meadows, Jordi Arconada da batalla, en un mediodía de intenso calor. Con bastante esfuerzo se queda con el primer set; tras ganar esa pulseada, se apropia del segundo con más facilidad, y vence por 7-6 (4) y 6-1 al rumano Nicolae Frunza; al costado, aplauden no más de 20 personas, entre ellos familiares, allegados, entrenadores; a veces, algún ?scouter' de alguna empresa de representación de jugadores. En esos escenarios despoblados se disputa el certamen junior, con decenas de chicos cargados de ilusiones por ser las próximas estrellas del universo de las raquetas, pero todos saben que el camino por delante es larguísimo, áspero, y sólo unos pocos llegarán. Algunos ya cuentan con apoyo de sus federaciones, empresas que les dan raquetas, indumentaria y otras facilidades; otros, llevan su carrera a pulmón.
Jordi Arconada nació el 17 de septiembre de 1996, en Caballito, y en los cuadros de los torneos juniors, su nombre está ligado a Argentina. Pero hace un largo rato que no vive en nuestro país. Su familia dejó Buenos Aires hace ocho temporadas, cuando Alejandro, su padre, ex entrenador de la selección femenina de voleibol, emigró a Puerto Rico para dirigir al equipo nacional de ese país; luego se radicaron en Estados Unidos. "La última vez que fui a Argentina hace tres años, cuando visité a mis abuelos, a mis tíos. Me entreno en la academia Junior Center, en Washington DC, y juego aquí, pero represento a Argentina".
Jordi tiene dos hermanos también vinculados con el tenis: Imanol, jugador universitario, y Usué, menor que él (tiene 15 años), y que juega para la bandera de las barras y estrellas, y que ayer también debutó con victoria en la rama femenina. "Le ofrecieron contratos y la ayudan para jugar. A mi familia no le sobra la plata para los viajes. Me ayudan en el club donde entreno; por ahora viajo con otro chico que practica con nosotros, Francis Tiafoe -un promisorio junior norteamericano-, pero sí necesitaría ayuda para ir a los torneos, y viajar más".
Al no jugar en nuestro país, no cuenta con apoyo oficial de la AAT. Arconada no quiere volver. "¿Para qué volver hasta allá abajo, si cuesta mucha más plata viajar desde allá para ir a Europa, o a Centroamérica o a los Grand Slams? Tengo todo para entrenarme acá, y creo que los resultados están, pasé una ronda en Wimbledon, y acá también, no es que me está yendo mal y estoy pidiendo algo que no corresponde; es lo que pienso. Como también sería una injusticia que a los chicos de la Argentina y que juegan todos los torneos allá no se los apoye, pero también hay que considerar que no es sólo el tema de vivir en la Argentina; por el trabajo de mi papá, yo tengo que vivir acá. Me encantaría vivir en la Argentina, pero esto es lo que tocó", comenta sobre su situación. Ahora, su padre se desempeña en Michigan. Según supo La Nacion, hubo algunas gestiones informales para contactar a la AAT, pero no hubo respuesta. Por varias razones, el de Arconada es un caso muy particular.
Es diestro, con revés de dos manos, de contextura pequeña, tiene buena capacidad para el contraataque, sabe jugar con la potencia del rival; el déficit está en el saque y la escasa potencia. En este US Open jugó la qualy y perdió en la segunda rueda, pero ingresó como lucky loser (perdedor afortunado), y en el debut superó a Franze; ahora, lo espera el ruso Andrey Rublev, máximo favorito. Como junior, Arconada está 67° en el ranking combinado -se toman singles y dobles-, y hace pocas semanas consiguió sus primeros cuatro puntos como profesional al ganarle por 3-2 y retiro al francés Michäel Llodra en la qualy del ATP de Washington.
"Empecé a jugar al tenis en Ferro, porque en mi familia éramos todos socios del club; yo arranqué con Nacho Ascenzo, luego estuve en el CET con el Toto Alejandro Cerúndolo y con Fabián Blengino. Mi hermano empezó con el tenis porque cuando era chico iba a Ferro y ahí practicaban Coria y Nalbandian, y después lo seguí yo, y mi mamá, y mi hermana", dice sobre sus inicios. Su espejo es Guillermo Coria. "Pero toda esa camada jugaba muy bien, Gaudio, Nalbandian, Acasuso, Calleri, Cañas, todos los que mirábamos nos encantaban". Arconada sabe que el sendero es arduo, pero le cuenta a La Nacion cuál es su ilusión: "Sólo quiero poder jugar al tenis como profesional, dar lo mejor y llegar a estar Top 100, y si se puede, vivir de esto".


