Se declaró el Día Nacional del Tenis para Ciegos: la experiencia de ellos al "ver" un partido

Roberto Rivas, ex piloto de TC que quedó ciego y hoy juega al tenis
Roberto Rivas, ex piloto de TC que quedó ciego y hoy juega al tenis Crédito: Mercedes Fuentes/ETQNV
Sebastián Torok
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16 de noviembre de 2018  • 15:31

Eduardo Raffetto, el creador y director del programa Tenis para Ciegos (funciona desde hace aproximadamente siete años), no deja de emocionarse y sorprenderse con la evolución de una idea que comenzó casi de casualidad, cuando una mujer con dos hijas ciegas le preguntó, en el Centro Burgalés de Buenos Aires, en el barrio de Caballito, donde él daba clases de tenis habitualmente, si también incluía enseñanzas para personas no videntes. En las últimas horas el Senado y la Cámara de Diputados de la Nación Argentina sancionaron una ley por la que se declaró el 18 del mes de septiembre de cada año como el Día Nacional del Tenis para Ciegos (la fecha es en conmemoración al nacimiento de la Asociación Argentina de Tenis para Ciegos). Se informó en el Boletín Oficial y el Poder Ejecutivo coordinarás las actividades de difusión. "¡Lo logramos! Gracias a todos por el apoyo", publicó Raffetto en sus redes sociales.

Para celebrar semejante noticia, Raffetto y un grupo de alumnos, entre los que estaba Roberto Rivas, expiloto de automovilismo y campeón de TC Pista en 1998 (sufrió un asalto en Banfield y como consecuencia de un balazo perdió la vista), pasaron una tarde en el Racket Club de Palermo disfrutando del Challenger de Buenos Aires , invitados por Mariano Ink, director del torneo.

Rivas, que suele seguir los partidos de tenis por TV, quería cumplir el sueño de presenciar un partido de tenis en vivo, de experimentar los sonidos al lado del court. Y pudo cumplir con sus expectativas. "Ya cuando entrás en el club el ambiente que hay es espectacular, te reciben, te acreditan. Sentí la naturaleza, los árboles. Divino todo. Tuvimos que esperar para entrar en el partido (Pedro Cachin vs. el brasileño Orlando Luz, ganado por el argentino por 6-2 y 6-1) porque nos ubicaron en la primera fila y el partido ya estaba comenzado. Me pareció muy importante que se mantuviera ese respeto hacia la concentración de los jugadores", fue la primera sensación de Rivas.

Pero la emoción se incrementó a la hora de "ver" el partido. "Me senté, a la izquierda tenía a Eduardo (Raffetto) y a la derecha a mi hija. Se me hizo sencillo distinguir cuándo sacaba uno y cuándo el otro: Pedro, el argentino, gritaba, pero el otro no. También me di cuenta cuando se acercaban a la red para definir, porque los impactos eran más suaves. Obviamente, Eduardo, de cada cosa que yo me imaginaba, él me lo relataba. En un punto, no sé por qué, me di cuenta que era mala por el sonido del golpe y a los pocos segundos el jugador maldijo porque la había tirado afuera", relató el expiloto.

Y añadió, encendido: "También sentí cuando barrieron un poco los flejes de la cancha. Se sentía cada vez que el árbitro cantaba los tantos, el sonido de las zapatillas y cómo resbalaban. Me daba cuenta cuando la pelota pegaba en la lona del fondo. Después del partido fuimos a la sala de jugadores y nos encontramos con un doblista peruano (Sergio Galdós; 192° del ranking). Se sorprendió, se emocionó por cómo vivimos el tenis y no podía creer cuando Eduardo le mostró la pelota que usamos. Fue una experiencia maravillosa. Además, nos tocó un día lindo, sin viento. Inmejorable".

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