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Hace más de una década y media, en 2000, Guillermo Vilas , el mejor tenista argentino de la historia, viajó a Tailandia buscando un "mundo nuevo", un poco de paz interior. Una tarde, mientras paseaba por el Mahboonkrong Center, el centro comercial más importante de Bangkok, le llamó la atención una chica que lucía un vestido blanco entre tantas que tenían jean. Era Phiangphathu Khumueang, la mujer que lo acompaña desde entonces. Según Vilas, aquel día se enamoró perdidamente. El sábado próximo, a las 20, tras mucho tiempo en pareja, se casarán en la parroquia Nuestra Señora de las Mercedes, en el barrio de Belgrano. Guillermo y Phiang se unieron civilmente ayer en un registro del mismo barrio porteño y ya lo habían hecho en la embajada tailandesa en Buenos Aires, el 16 de mayo de 2005.
Vilas, ganador de 62 títulos ATP y uno de los mejores tenistas de la historia sobre polvo de ladrillo, tiene 63 años; Phiang posee 30 menos. Y juntos tuvieron tres hijas: Andanin (nació en 2003 en París), Lalindao (en enero de 2010, en Miami) e Intila (en diciembre de 2010, en Buenos Aires). Andanin es una de las debilidades de Vilas: juega al tenis, compite en la categoría Sub 14 y hasta debutó en el court central del Buenos Aires Lawn Tennis Club, en julio de 2014, por la categoría Sub 12 de un G3. El zurdo suele entrenarla casi diariamente en las canchas del BALTC y de River Plate, incluso con difíciles condiciones climáticas.
Pocos días después de la ceremonia del sábado, Vilas junto con su familia viajarán a París. Parte de la "luna de miel" con Phiang será cumplirle un sueño a Andanin: vivir por dentro la emoción de Roland Garros, el torneo que Guillermo ganó en 1977 tras vencer en la final al estadounidense Brian Gottfried. Será un regreso muy especial el de Vilas al Bois de Boulogne, porque al margen de su visita en 2014 por cuestiones comerciales mientras no se jugaba el certamen, no concurre a un Grand Slam desde hace tiempo. Es más, en Roland Garros hasta podrá reencontrarse con el rumano Ion Tiriac, alguien que fue mucho más que su entrenador.
st/gs

