Boom del oro: la minería suma un récord exportador y abre una nueva etapa
La suba de precios internacionales explicó el salto de las ventas externas en 2025, con exportaciones cercanas a los US$6000 millones y un aporte neto de divisas en máximos; litio y cobre, los negocios que vienen
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En momentos en que el Gobierno de Javier Milei envía señales a los mercados en busca acelerar inversiones y ampliar la oferta de dólares en un país que aún no afianzó su nivel de reservas, la minería vuelve a ocupar un lugar central en la economía. El sector cerró 2025 con un desempeño histórico en materia de exportaciones, apalancado en el fuerte repunte de los precios internacionales del oro y la plata.
Según un informe conjunto de la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM) y la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), las ventas externas mineras habrían alcanzado cerca de los US$5900 millones, arrojaron los cálculos de ambas entidades con datos provisorios hasta noviembre, lo que implica un crecimiento cercano al 27% interanual y la mayor participación del sector en el total exportado por la Argentina desde que existen registros.
Con ese resultado, la actividad minera consolidó su posición como uno de los principales generadores netos de divisas de la economía, junto con el agro.
El informe, sin embargo, advierte que el récord convive con una dinámica a varias velocidades. El oro y la plata explican alrededor del 81% de las exportaciones mineras, impulsadas casi exclusivamente por precios en máximos históricos. Los volúmenes físicos de producción, en cambio, muestran una tendencia contractiva desde 2019, reflejo de la madurez de yacimientos que operan desde la década de 1990 y de la escasa incorporación de nuevas inversiones en los últimos años.

De las ocho operaciones metalíferas activas, al menos la mitad presenta un horizonte de producción inferior a cuatro años, una señal de alerta para un rubro clave en la generación de dólares.
En contraposición, el litio exhibe un comportamiento muy distinto. Aun en un contexto de precios internacionales más bajos, la producción creció con fuerza gracias a inversiones superiores a los US$7000 millones que permitieron poner en marcha siete plantas productivas. Para 2025, la producción anual podría ubicarse en el rango de 100.000 a 110.000 toneladas de carbonato de litio equivalente, un salto de entre 35% y 45% respecto de 2024. Las exportaciones, sin embargo, apenas superarían los valores de 2023, uno de los años de precios más elevados, lo que refleja el impacto del ciclo bajista internacional.
Más allá de las diferencias por mineral, la minería mantiene un rasgo estructural clave para la economía argentina: junto con la agroindustria, es uno de los dos únicos sectores que aportan divisas netas de manera sistemática. Desde 2003, el balance cambiario minero fue superavitario todos los meses, con una relación promedio de nueve dólares exportados por cada dólar importado. En varias provincias —como Catamarca, San Juan, Santa Cruz y Jujuy— la actividad explica más del 80% de las exportaciones totales, lo que refuerza su peso económico y fiscal a nivel regional.

Este desempeño ayuda a explicar por qué la minería concentra cerca del 65% de las aplicaciones al Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI) y por qué el Gobierno busca avanzar en cambios regulatorios para destrabar proyectos de gran escala. En ese marco se inscribe la iniciativa oficial para introducir modificaciones en la Ley de Glaciares, con el objetivo de clarificar criterios y habilitar inversiones, en especial vinculadas al cobre, que sumarían unos US$35.000 millones, según cálculos del sector. La discusión, que genera fuertes resistencias ambientales, aparece como una pieza central de la estrategia para ampliar la capacidad exportadora del sector.
Según un informe reciente de BBVA Research, con un marco macroeconómico y regulatorio estable, la puesta en marcha de los proyectos previstos permitiría quintuplicar las exportaciones mineras actuales y superar los US$25.000 millones anuales hacia 2032 o 2033. El litio lideraría el crecimiento en el corto plazo, mientras que el cobre ganaría protagonismo en la segunda mitad de la década, con exportaciones potenciales superiores a los US$11.000 millones anuales y un impacto decisivo sobre el perfil externo del país.
Así, el récord exportador de 2025 impulsado por el boom del oro funciona como una señal de oportunidad. El desafío para la Argentina será transformar un buen ciclo de precios en un salto estructural de inversión, producción y exportaciones que consolide a la minería como uno de los motores del crecimiento y de la generación de dólares en el largo plazo.
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