Deuda. Hans Humes: "Va a ser muy difícil evitar algún tipo de default"

El panel virtual del Centro Wilson.
El panel virtual del Centro Wilson. Fuente: LA NACION
Rafael Mathus Ruiz
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21 de mayo de 2020  • 13:25

WAHINGTON.- La pregunta para Hans Humes, CEO de Greylock Capital, llegó sobre el final del seminario virtual del Centro Woodrow Wilson sobre la Argentina. "¿Vamos a tener un acuerdo en los próximos 30 días", fue el interrogante.

"No creo que debería responder eso", contestó Humes, clave en las negociaciones del Gobierno con los principales acreedores del país para resolver la crisis de la deuda. "A nadie involucrado en este proceso le conviene un default duro. Si hay espacio para un compromiso -continuó-, eso sería de interés para todos. Creo que todos los grandes acreedores entienden que llegar a una resolución en este punto es de su interés. Creo que el país entiende que también es de su interés, y ciertamente creo que el FMI preferiría que no hubiera default duro con los acreedores privados. Creo que va a ser muy difícil evitar algún tipo de default, pero es muy diferente si podés encontrar alguna forma de curarlo en poco tiempo después".

Con todo, Humes, una de las figuras principales del Cómite de Acreedores de la Argentina, uno de los tres grupos de inversores que negocian con el Gobierno una solución para la deuda, dijo que, desde el punto de vista de la Argentina, no parecía claro que el default fuera "un gran problema".

"No creo que haya una alta probabilidad de que se vean amplios litigios", apuntó. "Si el default dura meses, entonces podríamos ver levantar algunos procedimientos legales", matizó.

Humes ofreció indicios de que es factible un acuerdo entre la Argentina y los acreedores. Los inversores, dijo, "están dispuestos a acomodarse", y dio a entender que uno de los principales punto de fricción es el valor de lo cupones de intereses de los nuevos títulos.

"Si hay un crecimiento en la economía en el futuro, tiene que haber una forma de pagar deuda a un cupón más alto, y creo que ahí va el desacuerdo. Por lo tanto, en el marco de lo que propuso el FMI y lo que propuso Martin Guzmán, debería haber suficiente flexibilidad para llegar a un acuerdo que sea aceptable, pero tendremos que ver", afirmó.

Humes también se dio espacio para una broma al referirse a la influencia del papa Francisco y el respaldo de economistas y académicos de renombres reunidos en una carta firmada por Joseph Stiglitz, Edmund Phelps, Carmen Reinhart y otras figuras en la aceptación de la oferta que planteó el ministro de Economía, Martín Guzmán.

"Hubiera tenido un tremendo impacto si esos economistas y académicos y el Papa fueran realmente grandes tenedores de bonos, y luego pudieran aceptar la oferta, y entonces hubiera habido algo de impulso en el acuerdo", ironizó. "Pero, tal como estaba, la aceptación fue muy inferior al 20 por ciento", dijo.

Greylock es un viejo conocido de la Argentina y del kirchnerismo. Tras el default de 2002, fue uno de los titulares del comité de bonistas y acreedores que enfrentó al entonces ministro de Economía, Roberto Lavagna, y al presidente Néstor Kirchner en el canje de 2005. Aquella propuesta logró el apoyo del 76% de los acreedores, y luego se complementó con una segunda etapa, en 2010, que llevó la adhesión a más del 90%. El resto de la historia ya es conocida: el juicio con los llamados fondos "buitre", la resolución con juez Thomas Griesa, y el acuerdo los pagos en 2016, ya con Mauricio Macri en la presidencia.

Aunque el Comité de Acreedores, donde Humes lidera, no es más el grupo más importante -ese es el Grupo Ad Hoc, donde están BlackRock, Fidelity, Ashmore y otros grandes fondos-, ha presentado la oferta que más se arrima a las aspiraciones del gobierno de Alberto Fernández. De hecho, ayer, BlackRock recomendó a su grupo acercar su posición a la oferta que elaboraron Greylock y otros fondos para tratar de llegar a un acuerdo.

"Si uno mira los comunicados de los tres grupos, hay bastante coordinación. En algún nivel, todos tenemos el mismo interés de obtener el mejor resultado posible dentro del marco que presentó el país y el marco implícito de lo que el FMI dijo que es sostenible", indicó Humes. "Creo que los intentos por dividirnos claramente no van a funcionar, no hay habilidad de poner un grupo contra el otro", apuntó.

Otra de la preguntas que hizo Andrew Cummins, fundador de Explorer Capital Management y moderador de la discusión, fue cómo impacta en la negociación el panorama sobre la economía argentina. Mark Walker, director de Guggenheim Securities, dijo que era un aspecto crítico, pero remarcó que el éxito final de la economía dependía del plan económico, más que de la reestructuración de la deuda. Es algo reclamaron los inversores, pero el Gobierno nunca reveló su hoja de ruta.

"Los acreedores y la Argentina tiene un interés común en la prosperidad del país, no hay dudas al respecto", respondió Walker. "Creo que en última instancia la reestructuración de la deuda no es necesariamente un espectáculo paralelo, pero no es lo que nos lleva al éxito. Al final del día, si la Argentina va a crecer y atraer inversiones es porque tiene políticas sólidas", agregó.

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