El homenaje judicial de Alberto Fernández y Cristina Kirchner a Carlos Menem

Diego Cabot
Diego Cabot LA NACION

Diego Cabot, en Terapia de Noticias, por LN+

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14 de mayo de 2020  • 19:20

Hace 31 años que Carlos Menem ganaba las elecciones generales. Poco más de tres décadas después, el presidente Alberto Fernández y si vice, Cristina Kirchner , le rinden un homenaje silencioso a la reforma judicial que el expresidente realizó iniciado los años noventa.

Por entonces, la Corte Suprema tenía los mismos miembros que ahora, cinco. Pero después de un paso por el Congreso en el que el bloque radical se impuso, se sumaron cuatro miembros más, dijo el periodista Diego Cabot en la sección puntes Incorrectos de Terapia de Noticias, por LN+ .

Con varios nombramientos empujados desde la Casa Rosada, nacía así la llamada "mayoría automática", una composición del máximo tribunal que sería complaciente con las políticas oficialistas. Treinta años después, el Gobierno vuelve a poner sobre la mesa la posibilidad de aumentar la composición y llevarla a siete o nueve.

Lo paradójico es que, en 2003, fue el propio Fernández, entonces Jefe de Gabinete de Néstor Kirchner el que encabezó la arremetida contra ese desprestigiado Tribunal . El 4 de junio de 2003, en un recordado discurso, el santacruceño dijo que no quería "nada fuera de la ley", pero sí utilizar los "remedios de la Constitución" para "cuidar a la Corte Suprema como institución de la Nación, de alguno o algunos de sus miembros, la tristemente célebre `mayoría automática`".

El Congreso avanzó con el juicio político contra Julio Nazareno, quien decidió renunciar a su cargo cuando su juzgamiento era inexorable en la Cámara de Diputados. Un mes y medio más tarde, la Cámara baja aprobó en el recinto la acusación por "mal desempeño de sus funciones" contra otro de los integrantes de la "mayoría automática", Eduardo Moliné O`Connor, quien aseguró que no renunciaría a su cargo y que enfrentaría el proceso. El 3 de diciembre de 2003 se convirtió en el primer juez de la Corte en ser destituido por el Senado. Una suerte similar corrió el ministro Antonio Boggiano (destituido en el 2005 por el Congreso), mientras que Adolfo Vázquez y Guillermo López optaron por seguir el camino de Nazareno y renunciaron.

Entonces se modificó el proceso de elección de jueces de la Corte y se redijo el número. Por esos días, Alberto Fernández fue un fiel defensor de la reducción de sillas. Sin embargo, convertido en Presidente, si bien dijo que él no está de acuerdo en aumentar, abrió una puerta al sostener que pedirá consejo a una "comisión de expertos". Los tiempos han cambiado; nadie acusa a esta Corte de adicta de nadie.

Más jueces federales

Otro de los homenajes judiciales a las recetas de Menem es la ampliación de la cantidad de jueces federales. Cuando el riojano inició su mandato los despachos de los magistrados que entendían, por caso, en las causas de corrupción, eran 6. Pero Menem lo hizo, como decía un spot de campaña, y aquel fuero pasó a tener 12 miembros, la misma composición actual.

La movida incluyó ascensos ocupados por viejos jueces y así las vacantes en primera instancia se sumaron. El combo fue favorable, nada de costo político ni de acusaciones. Y los jueces marchaban a alzada. El proyecto que amanece camino al Congreso también contendría un aumento de los jueces federales y, en consecuencia, más fiscales.

Como hace 30 años, la reforma judicial es uno de los proyectos que avanza, también como entonces, en el inicio del mandato. No hay que saber demasiado de derecho como para ver si en la iniciativa tiene la motivación de mejorar la administración de Justicia o mejora la Justicia para los propios o los cercanos. Con mirar la historia reciente, alcanza.

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