Innovación. ¿Es necesario lanzar cohetes o alcanza con cambiar la mirada?

La especialista en innovación participó del evento Family Business de LA NACION
La especialista en innovación participó del evento Family Business de LA NACION Fuente: LA NACION - Crédito: Fabián Malavolta
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11 de septiembre de 2019  • 12:10

¿Qué es innovar?, lanzó, como pregunta disparadora, la periodista Martina Rua al iniciar su charla "Generar espacio para innovar" en el evento Family Business, organizado por LA NACION en el auditorio del Malba. ¿Es incluir inteligencia artificial? ¿Es robotizar la empresa? ¿Es lanzar cohetes al espacio o inventar un holograma para poder participar en una reunión en Japón sin viajar?

"Es fácil despegarse de la innovación, verla en Sillicon Valley, pero no es tan fácil verla en nuestra pyme, en nuestro día a día", apuntó Rua. Sin embargo, para la especialista es posible llevar la innovación a una escala más pequeña, acorde a a todos los emprendimientos. La clave: cambiar la mirada.

Para Rua, innovar es algo incómodo, que requiere salir del statu quo y existen "kryptonitas contra la innovación". Una de ellas es la "fijación funcional". "Es el sesgo que nos hace difícil cambiar la forma en la que habitualmente hacemos las cosas, de mirar con una mirada innovadora. Muchas veces uno dice 'Yo fundé esta empresa, ¿ vos me vas a decir cómo hacerla funcionar?. Esta fijación funcional, que ataca sobre todo a las personas más experimentadas y exitosas, y se opone a la actitud del aprendiz permanente", sostuvo.

Rua alentó a pensar la innovación no solo a gran escala
Rua alentó a pensar la innovación no solo a gran escala Fuente: LA NACION - Crédito: Fabián Malavolta

Rua identificó a "desaprender" como una de las habilidades del futuro. "Hemos aprendido procesos, modos enquistados de hacer las cosas que a veces incluso no nos gustan, pero desaprenderlo es incómodo, es incluso más difícil que adquirir un nuevo hábito", apuntó. En este sentido, recordó una frase del creador de Ali Baba, Jack Ma: "Ya no alcanza con la inteligencia artificial, ahora hay que elongar tu coeficiente de adaptabilidad".

Otro de los obstáculos para la innovación son la "burocracia y apego a la jerarquía" y otro, el "solucionismo tecnológico". "Tres de cada cuatro innovaciones fallan porque innovar no es elegir un servidor último modelo. Hay que preguntarse primero cuáles son los problemas a solucionar a nivel de la organización y recién después elegir la tecnología que se necesita para abordar eso", explicó.

Rua consideró que muchas veces la innovación es frenada porque las personas de negocios "no se animan a tener un pensamiento de crecimiento". "Ven una amenaza en la competencia, en el cambio, en la mirada nueva y no una oportunidad", detalló, y aseguró que "las compañías más innovadoras tienen tiempo para explorar y no solo explotar". "La Argentina no nos da respiro para reflexionar y nos aleja de la mirada exploradora. Para eso hay que animarse a errar y disponer de un tiempo físico y mental", agregó.

La especialista en innovación consideró que para mejorar a veces hace falta hacer un "zoom out" y ver la propia situación con una mirada extrañada. "Muchas veces las soluciones están saliendo de nuestro ombligo", consideró.

La mentalidad del fundador

Un rato después, se subió al escenario Andrés Hatum, PhD de la Universidad de Warwick (UK) y profesor de Management y Organización de la Escuela de Negocios de la Universidad Torcuato Di Tella. Disfrazado de Hulk, el especialista en management habló de las diferentes mentalidades del fundador.

Hay fundadores que son reyes: crean una monarquía y no quieren crecer más que lo que tienen porque no quieren ceder el control. Los fundadores "millonarios", en cambio, relegan su lugar por crecer más. Y los "pulpos negros" son los insufribles para sus hijos. "Esos son los que le complican la vida familiar a todos porque no saben darles lugar a sus hijos", relató.

Andrés Hatum disfrazado de Hulk
Andrés Hatum disfrazado de Hulk Fuente: LA NACION - Crédito: Fabián Malavolta

"Para el fundador es difícil correrese porque la empresa familiar es su bebé, y cuando vos tenés un bebé, no lo querés soltar. Ahí tiene que ver tu propio estilo frente al futuro. Generalmente, el fundador está muy solo en las decisiones que toma desde el inicio y sucede que, en momentos de crisis, dicen: 'Yo sé manejar esto, ¿qué me vas a enseñar vos?'", resumió.

Para terminar, dejó un mensaje para todas las empresas familiares que están "al borde de un ataque de nervios". "En momentos de crisis, cuiden a su gente, que es lo que más se valora", concluyó.

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