Los mitos y secretos detrás del alfajor más misterioso de los kioscos

"Cualquiera puede hacer un alfajor bueno, pero no cualquier puede crear una marca tan prestigiosa sin invertir dinero"
"Cualquiera puede hacer un alfajor bueno, pero no cualquier puede crear una marca tan prestigiosa sin invertir dinero"
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15 de julio de 2019  • 10:02

Hoy todas las marcas quieren tener un influencer o alguien que les asegure éxito en las redes sociales, pero antes de que ambas cosas existiesen, unos hermanos del barrio porteño de Liniers pensaron en fabricar un alfajor que tuviera los atributos de los viejos Havanna y echaron a correr un mito según el cual un ex empleado de la compañía se había llevado la receta de la golosina y había empezado a trabajar con ellos. Ese fue el origen de Cachafaz.

Según contó Alfredo Sainz en el programa "Comunidad de Negocios", que se emite por LN+, fueron los propios hermanos Alcaraz los que esparcieron esta versión mediante el boca a boca cuando salían con sus valijas a vender el producto.

"El otro paso que dieron fue copiar el modelo Havanna, por lo menos lo que se podía copiar. Básicamente lo que hicieron fue ver quién era el proveedor de dulce de leche de ese momento, lo encontraron y le dijeron ´bueno queremos que también nos vendas a nosotros´", detalló.

La columna de Alfredo Sainz

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Pero, más allá de que los alfajores son buenos, destacó el proceso de creación de la marca. "La clave más interesante, más allá del producto, es cómo instalaron la marca, el desarrollo de marca. Cualquiera puede hacer un alfajor bueno, pero no cualquiera puede crear un valor tan prestigioso sin haber invertido", afirmó.

Y, además del mito, el nombre sería un guiño ya que Cachafaz era el apodo de infancia de uno de los hermanos. "Eran tres hermanos. Al más chiquito, Gastón Alcaraz, que ya no es accionista sino que vendió, en el barrio le decían Cachafaz y también creo que es un guiño del estilo ´estamos jugando de Havanna, que no somos, entonces es una cosa medio cachafaz lo que estás haciendo´. Es simpático", opinó.

Por último, también mencionó la extraña conexión de los hermanos dueños del alfajor con la banda Catupecu Machu. "A mí me había llegado el mito de que eran amigos de los Catupecu Machu. Conocí a uno de los hermanos Ruiz Díaz y le pregunté si los conocía. Me dijo que sí y que me fijara el nombre de la sociedad. El nombre de la razón social que figura es en sincro, uno de los hits de Catupecu Machu. Son muy amigos. La leyenda cuenta que ellos los financiaron cuando dieron el gran salto fabril de la cocina de su casa en Liniers a una fábrica en Ciudadela", concluyó.

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