Salud y desarrollo económico. La falta de inversión en salud le cuesta a América Latina el 3,5% del PBI
Expertos advierten que prevenir enfermedades y garantizar el acceso a tratamientos innovadores no solo mejora la calidad de vida, sino que también impulsa la productividad y el crecimiento económico.
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Cada vez son más los estudios que confirman que la salud es mucho más que un tema sanitario, es una cuestión de desarrollo. La falta de inversión en prevención, innovación y acceso a tratamientos representa una pérdida económica promedio del 3,5% del producto bruto interno (PBI) en América Latina. En Argentina, en 2022 esta pérdida fue del 6,4% del PBI, o 38 mil millones de dólares, según el Instituto WifOR, representando la carga de enfermedad más alta de la región.
Bajo esta lógica, diversos actores del sector impulsan un cambio de paradigma: dejar de ver la salud como un gasto y empezar a considerarla una inversión estratégica que mejora la calidad de vida, potencia la productividad y dinamiza el crecimiento.
Innovar en salud para crecer
Innovación, sostenibilidad y acceso: con estos tres pilares, Johnson & Johnson busca redefinir el rol de la salud en el desarrollo de los países. Para la compañía farmacéutica, invertir en ciencia y tecnología no solo permite tratar enfermedades complejas, sino que fortalece a los sistemas de salud y genera un impacto económico positivo.
Con una inversión global de más de 17 mil millones de dólares en investigación y desarrollo durante 2024, más de 20 nuevos medicamentos lanzados en la última década, y el compromiso de presentar 70 nuevas aprobaciones e indicaciones hasta 2030, la compañía se posiciona como un actor clave en el avance de la medicina moderna.
Desde tratamientos oncológicos hasta alianzas estratégicas regionales, Johnson & Johnson impulsa el acceso a terapias innovadoras en América Latina. Christoph Glaetzer, Chief Global Value & Access Officer de Johnson & Johnson, fue uno de los voceros principales del HTAi 2025, el encuentro internacional sobre evaluación de tecnologías sanitarias celebrado en Buenos Aires. Como referente global de la compañía, explica por qué invertir en salud es apostar al crecimiento.
Resultados que transforman la salud pública
En los últimos diez años, el desarrollo de terapias en áreas como oncología, inmunología y neurociencia produjo avances clínicos significativos. La evidencia lo respalda, aproximadamente el 73% de las mejoras recientes en la expectativa de vida se atribuyen directamente a medicamentos innovadores.
Entre 1991 y 2016, las muertes por cáncer se redujeron un 27%, lo que implicó 2,6 millones de fallecimientos menos de los esperados. En patologías como el mieloma múltiple, la sobrevida se duplicó con creces, alcanzando los 72 meses en 2022.
Durante la última década, la innovación transformadora, la investigación aplicada y el desarrollo clínico avanzado han tenido un impacto significativo en la salud pública y las tasas de supervivencia. Hoy en día, las personas viven vidas más largas, saludables y productivas, gracias en parte a décadas de innovación biomédica.”
— Christoph Glaetzer, Chief Global Value & Access Officer de J&J.
Desde Johnson & Johnson destacan que estos resultados son posibles gracias a un ecosistema que depende de que distintos elementos se apoyen y sostengan entre sí -incluyendo un sistema eficaz de protección de la propiedad intelectual, seguridad jurídica y acceso-, así como un enfoque en las necesidades más urgentes del sistema de salud global.
El rol clave de los ensayos clínicos
El motor de este proceso es la investigación científica. En 2024, el gasto en I+D de las grandes farmacéuticas alcanzó los 190 mil millones de dólares a nivel global. Solo en ese año se iniciaron más de 5.000 ensayos clínicos a nivel mundial, enfocados en enfermedades como el cáncer, los trastornos inmunológicos, neurológicos y cardiovasculares.
Este tipo de estudios tiene un impacto triple: permite a los pacientes acceder anticipadamente a terapias de última generación, mejora la eficiencia del sistema sanitario y genera desarrollo social y económico en las comunidades donde se realiza la investigación.
Evaluación de tecnologías sanitarias para dar mejores soluciones a los pacientes
En el panorama siempre cambiante de la atención médica, los expertos coinciden en que los procesos de Evaluación de Tecnologías Sanitarias (ETS) deben ser holísticos, transparentes, deliberados, centrados en el paciente y lo suficientemente flexibles como para adaptarse a los avances en ciencia y tecnología.
“En los últimos 10 a 15 años, las agencias de ETS han jugado un papel significativo en la toma de decisiones en salud. Sin embargo, no existe una solución única; las medidas deben adaptarse a cada sistema de salud, considerando sus necesidades y realidades específicas”, enfatizó Glaetzer.
Las agencias de ETS no deben ser vistas meramente como herramientas para el control del gasto en salud. En su lugar, deben centrarse en los avances científicos y los resultados que tienen en los pacientes para garantizar un acceso equitativo a los tratamientos para quienes los necesitan.”
— Christoph Glaetzer, Chief Global Value & Access Officer de J&J.
Esta perspectiva demanda un cambio fundamental en la percepción de los procesos de ETS. Deben ser reconocidos no como mecanismos para gestionar costos, sino como procesos que aseguran que las terapias estén disponibles para los pacientes que más las necesitan. Al priorizar enfoques centrados en el paciente, las agencias de ETS pueden equilibrar las consideraciones financieras con el imperativo de ofrecer los mejores resultados posibles en salud.
Mirada de futuro
El desafío, sostienen desde la compañía, está en elevar la discusión sobre el gasto en salud, para que deje de ser visto como una carga presupuestaria, y entenderlo como una inversión con retorno tangible. Bajo esa lógica, la innovación se convierte no solo en una herramienta terapéutica, sino en una política de previsibilidad y sustentabilidad a largo plazo.
“Una población sana es una población productiva” explica Glaetzer. “Cuando las enfermedades afectan a grandes sectores, las pérdidas se multiplican, ya que el gasto en salud se suma a una disminución en la fuerza laboral activa. Desde esta perspectiva, los expertos coinciden en que invertir en prevención, diagnóstico y tratamientos efectivos no solo mejora la calidad de vida de los ciudadanos, sino que también dinamiza el crecimiento económico”, concluyó.
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