Un economista top de Uruguay explica por qué la Argentina "se quedó atrás"

"Desde los años 70, la regulación sobre movimiento de capitales, tributos y requisitos para constituir residencia están concebidos para facilitar que Uruguay sea la puerta de entrada a la región", dice Gabriel Oddone sobre los inversores argentinos que buscan trasladar sus negocios a Urugu
"Desde los años 70, la regulación sobre movimiento de capitales, tributos y requisitos para constituir residencia están concebidos para facilitar que Uruguay sea la puerta de entrada a la región", dice Gabriel Oddone sobre los inversores argentinos que buscan trasladar sus negocios a Urugu Fuente: Archivo
Nelson Fernández
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28 de febrero de 2020  • 14:22

Si sale mal, empeora; y si sale bien, no es seguro que mejore. La Argentina está complicada, según el consultor internacional, Gabriel Oddone, economista uruguayo que asesora a bancos, multinacionales y organizaciones internacionales .

Para Oddone, la suerte argentina depende del éxito de un reperfilamiento de deuda , pero no es suficiente un buen trabajo en eso para recuperar el crecimiento, que a su juicio queda atado a otras reformas económicas.

Oddone París (1963) es hijo de un matrimonio de intelectuales uruguayos de una generación destacada, es economista y tiene un doctorado en Historia Económica; es uno de los socios de la influyente consultora CPA-Ferrere, con sede en Montevideo y agencias en varios países de Sudamérica, y profesor de la Universidad de la República de Uruguay. En diálogo con LA NACIÓN analizó las perspectivas económicas del Río de la Plata y lanzó una afirmación polémica para la rivalidad de ambos países: "La Argentina se quedó atrás con respecto a Uruguay" .

-¿Cómo ve la economía de los dos países del Plata?

-La situación y las perspectivas de la Argentina y Uruguay son bien distintas, porque si bien ambos gobiernos enfrentan importantes desafíos, la naturaleza, la gravedad y los tiempos disponibles para superarlos difieren sustancialmente. La Argentina tiene que implementar una estrategia creíble y factible para volver a crecer y viabilizar una mayor cohesión social, lo que requiere eliminar los déficits gemelos (fiscal y de Cuenta Corriente), reestructurar la deuda pública para reducir la vulnerabilidad de las finanzas públicas, ejecutar un plan antiinflacionario consistente y modernizar sus sistemas de protección social.

-¿El gobierno de Alberto Fernández puede hacer eso al mismo tiempo?

-Avanzar en los cuatro frentes simultáneamente no es posible a corto plazo. Por lo visto, la prioridad del Gobierno está en reestructurar la deuda y evitar que otros desequilibrios empeoren y erosionen su capacidad de gobernar. Eso es una carrera contrarreloj hasta marzo. De no prosperar la reestructuración de la deuda, la inestabilidad y la volatilidad financiera se acentuarán , y eso compromete severamente la recuperación de la economía.

-¿Si el reperfilamiento de deuda es exitoso?

Eso reducirá la tensión, pero no resolverá per sé los problemas mencionados. Por eso, para la política económica, la operación de deuda es un verdadero parte aguas. Si logra despejar este escollo, deberá ejecutar acciones que mejoren los fundamentos macroeconómicos, minimicen las tensiones sociales y sean consistentes con lo acordado en la operación de reperfilamiento. Y eso, también es muy complejo de lograr.

-La visión elogiosa que hay en la Argentina sobre Uruguay: ¿es una ilusión o hay algo de realidad?

-La historia de la segunda mitad del siglo XX mostró ciclos y tendencias de largo plazo íntimamente relacionadas y sincronizadas entre ambos países, pero en las últimas dos décadas Uruguay se desacopló de la suerte argentina . Concretamente, entre 1985 y 2018 la tasa de crecimiento anual del PIB per cápita de la Argentina fue 1,1% y la de Uruguay, 2,7%. Gracias a ello, el PIB per cápita de Uruguay, que en 1985 era el 62% del de Argentina (corregido por paridad de poderes de compra), en 2018 fue 14% mayor que el de la Argentina. Por eso, visto desde la Argentina, la visión positiva sobre Uruguay no es una ilusión. En cierta medida, Argentina se quedó atrás con respecto a Uruguay.

-¿Hay consultas de inversores argentinos para trasladar negocios a Uruguay?

En CPA Ferrere recibimos consultas permanentes , y en los últimos seis meses se han vuelto más frecuentes. Desde la Argentina, las consultas suelen ser de personas físicas que buscan establecer su residencia fiscal en Uruguay y de corporaciones que evalúan mover parte de sus operaciones o, al menos, parte de su gestión. Desde los años 70, la regulación sobre movimiento de capitales, tributos y requisitos para constituir residencia están concebidos para facilitar que Uruguay sea la puerta de entrada a la región. Ello se ha mantenido con gobiernos que han comprendido a todo espectro político.

-¿Qué desafíos identifica en Uruguay?

Se requiere recuperar la inversión para dejar atrás el estancamiento de los últimos dos años y volver a crecer. Si ello no se logra, quedaría amenazada la mayor prosperidad y la menor desigualdad lograda en los últimos años. Para aumentar la inversión privada hay que recuperar niveles de rentabilidad y reducir la incertidumbre fiscal. Lo primero exige reformas en los sectores de energía, transporte y salud, promover más competencia, fortalecer la regulación en varios mercados y, también, modernizar el marco de la negociación laboral.Para reducir incertidumbre fiscal, Uruguay precisa una reforma integral del régimen previsional, fortalecer la institucionalidad de la gestión fiscal y hacer un ajuste fiscal de al menos dos puntos del PIB.

-¿Ve al nuevo gobierno orientado en eso?

El gobierno electo ha puesto sobre la mesa una agenda programática alineada a los desafíos mencionados, pero el presidente electo Luis Lacalle Pou deberá implementarla, articulando una coalición de varios partidos que, como tal, no ha gobernado. Sin perjuicio de lo anterior, y en contraste con Argentina que seguirá teniendo dificultades para crecer, resolver sus desequilibrios macroeconómicos y reducir la inestabilidad financiera, Uruguay volverá a crecer en 2020 y 2021 gracias a inversiones en infraestructura y el sector forestal. Por eso, el gran desafío de Uruguay para 2020 es implementar reformas que permitan sostener el crecimiento una vez que se diluyan a fines de 2021 los efectos positivos del shock transitorio de inversiones.

-¿El Mercosur sigue siendo viable?

-Para diversas actividades industriales de la región las preferencias arancelarias vigentes en el Mercosur son cruciales. Sin embargo, las perforaciones del Arancel Externo Común, las frecuentes medidas proteccionistas unilaterales y la falta de acuerdos con otros mercados han provocado un estancamiento del bloque, hace ya muchos años. Por eso, el Mercosur ha dejado de ser una fuente de nuevas oportunidades para dinamizar a las economías del bloque , pero sigue siendo importante para mantener actividades intensivas en mano de obra. En otras palabras, sigue siendo viable, aunque su viabilidad se está erosionando.

¿Cree que el acuerdo con la Unión Europea se materializará?

El acuerdo con la Unión Europea es muy importante para el Mercosur. Sin embargo, los reparos de diversos agentes en ambos bloques, la complejidad de las instancias pendientes, y un aparente mayor interés de Brasil para avanzar en algún acuerdo con Estados Unidos, generan dudas.

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