Cómo actúa la toxina de la rana dardo que habría matado a Navalny: es letal incluso en dosis ínfimas
La epibatidina, identificada por investigadores europeos, provoca una rápida parálisis del sistema nervioso
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MADRID.– El opositor ruso Alexei Navalny murió intoxicado a los 47 años, el 16 de febrero de 2024, por una sustancia mortal secretada por la rana dardo de Ecuador, mientras se encontraba detenido en una colonia penal en Siberia.
La toxina, llamada epibatidina, está presente de forma natural en la piel del anfibio que habita zonas de Sudamérica, pero puede igualmente producirse en laboratorios.

El sábado, cinco países europeos –Reino Unido, Francia, Alemania, Países Bajos y Suecia– aseguraron en un comunicado conjunto que, tras una larga investigación y pruebas de laboratorio, se hallaron restos del veneno en el cuerpo de Navalny.
“Solo el Estado ruso tuvo los medios, la motivación y la oportunidad de desplegar esta toxina letal contra Navalny durante su encarcelamiento en una colonia penal rusa de Siberia. Por eso lo hacemos responsable de su muerte”, se lee en el documento, sin aclarar cómo llegó la sustancia a manos rusas.
“La epibatidina se encuentra de modo natural en las ranas dardo de la selva de América del Sur. Pero esas ranas en cautividad no producen la toxina, que tampoco puede encontrarse de modo natural en Rusia. No hay una explicación inocente para el hecho de que fuera detectada en el cuerpo de Navalny”, prosigue el texto. El Kremlin, por su parte, ha rechazado las acusaciones.
¿Qué es la rana dardo? ¿Y la epibatidina?
Ana Isabel Morales, catedrática de Toxicología en la Universidad de Salamanca, explica en una conversación telefónica con EL PAÍS que se trata de un anfibio “muy muy pequeño, de dos o tres centímetros, pero muy letal”. Esa rana secreta en su piel la epibatidina, un alcaloide que funciona como mecanismo de defensa.
Morales recuerda que el nombre del anfibio, “rana dardo”, se lo debe a las tribus indígenas de Ecuador que frotaban la toxina en la punta de sus lanzas antes de cazar.
¿Cómo actúa la toxina?
La epibatidina actúa sobre el sistema nervioso, según la experta, principalmente sobre receptores como los nicotínicos, lo que produce una parálisis por sobreestimulación y cortocircuita la comunicación entre los nervios y los músculos. Además de hipertensión y convulsiones, la sustancia acaba produciendo un paro respiratorio.
Su administración puede llevarse a cabo de distintas maneras: “Por inyección va directo al torrente sanguíneo y es sumamente efectiva”, asegura Morales, quien agrega que “es letal en dosis ínfimas, con efecto inmediato”.
También puede ser administrada en alimentos, aunque es menos eficaz; a través de la piel, combinada con agentes que faciliten la penetración cutánea o mediante inhalación, aunque los casos registrados no han sido letales.
¿Es una sustancia fácil de conseguir?
La rana dardo sintetiza la toxina de manera natural a partir de una dieta concreta: los insectos específicos de la zona que habita. “Si tuviéramos esa rana en cautiverio, no podríamos obtener la toxina”, precisa la catedrática.
La única posibilidad para producirla, explica, es a través de la síntesis en un laboratorio de química orgánica avanzada que maneje protocolos de bioseguridad muy estrictos. “No hay que conocer solo cómo sintetizarla, sino cómo manipularla”, puntualiza.
En este último caso se requiere personal “altamente cualificado”, por lo que “posiblemente está más relacionado con laboratorios de entidades privadas”, apunta la experta.
La peligrosidad y toxicidad de la epibatidina es de tal magnitud que no se puede emplear para cualquier uso.
Si bien se han investigado sus propiedades analgésicas –para aliviar dolores, afecciones pulmonares u otras molestias–, no se utiliza clínicamente debido a la severidad de sus efectos adversos: “Se ha visto que tiene unas propiedades analgésicas increíbles, aproximadamente unas 200 veces más potentes que la morfina, pero tiene una toxicidad tan alta que su uso terapéutico ha sido descartado”, explica.
El anuncio de la repentina muerte del destacado líder opositor al Gobierno de Vladímir Putin hizo que varios gobiernos europeos acusaran a Moscú de asesinarlo. Según las autoridades penitenciarias, salió a dar un paseo, colapsó repentinamente y nunca recobró la conciencia.
El creciente apoyo que ostentaba por parte de la población rusa representó una seria amenaza para el Kremlin. En 2020, el opositor ya había sufrido un intento de asesinato por envenenamiento con Novichok, un agente nervioso, al que sobrevivió gracias a que fue trasladado a Alemania. Tras recuperarse, regresó a su país, donde fue detenido por las autoridades rusas al aterrizar en Moscú.
La viuda de Navalny, Yulia Naválnaya, ya había asegurado en septiembre del año pasado que dos laboratorios tenían muestras biológicas del fallecido que probaban que fue envenenado, pero que no las revelaban.
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