Cómo el estrecho de Ormuz pasó a ser una prioridad mayor para Irán que su controvertido programa nuclear
Fuentes que hablaron con Reuters aseguran que existe un amplio consenso en la cúpula del régimen islámico sobre la necesidad de mantener a toda costa el control sobre la vía marítima
6 minutos de lectura'
DUBÁI.– El control sobre el estrecho de Ormuz se ha convertido en un “arma de oro” para Irán, que está dispuesto a arriesgar una nueva escalada con Estados Unidos para conservar esa ventaja y lo considera una prioridad mayor que su programa nuclear, por el cual aceptó soportar décadas de sanciones.
La cuestión es tan central para la estrategia iraní que esta semana fuerzas iraníes abrieron fuego contra buques que atravesaban el estrecho sin la autorización de Teherán, lo que desencadenó un intercambio de disparos con Estados Unidos y amenaza el acuerdo de paz provisional alcanzado el mes pasado.
Los dirigentes iraníes, que durante años evitaron bloquear el paso por el estrecho de Ormuz —por donde transita cerca de una quinta parte del suministro mundial de energía—, ahora lo consideran su carta más fuerte en las disputas con Occidente y sostienen que fue el motivo por el que Washington puso fin a la guerra.
“Reconozcan el nuevo orden iraní en el estrecho de Ormuz: ese es el único camino posible”, escribió en redes sociales Ebrahim Azizi, integrante de la comisión parlamentaria de Seguridad Nacional y Política Exterior de Irán, en un mensaje dirigido a Estados Unidos.
Aunque la insistencia en mantener el control sobre la vía marítima amenaza con convertirse en otro foco de disputa a largo plazo con el resto del mundo, en Teherán existe un amplio consenso sobre esa política, dijeron a Reuters dos altas fuentes iraníes.
Había habido debates sobre si Irán corría el riesgo de llevar demasiado lejos su estrategia, pero la opinión predominante entre los principales dirigentes era que ningún país racional renunciaría a un instrumento de presión tan importante, afirmó una de las fuentes.
“La cuestión de Ormuz, que es el arma de oro de Irán, es algo que ahora quieren arrebatarle al país, y eso será absolutamente imposible”, agregó la fuente.
Aunque el acuerdo provisional firmado el mes pasado por el presidente estadounidense Donald Trump para poner fin al conflicto permitió un mayor tránsito por el estrecho, el texto dejó ambiguo cuál sería el destino definitivo de esa vía marítima.
El memorando de entendimiento establece que Irán “hará los arreglos necesarios, empleando sus mejores esfuerzos, para garantizar el paso seguro de los buques comerciales, sin cobrar tarifas, únicamente durante un período de 60 días”.
Los negociadores iraníes interpretan esa cláusula como un reconocimiento por parte de Estados Unidos del derecho de la república islámica a administrar el estrecho, aunque sin imponer tasas o peajes durante esos dos meses.
Estados Unidos –al igual que los países del Golfo– rechaza esa interpretación y sostiene que el texto solo implica que Irán debe facilitar el paso seguro de los buques, sin imponer restricciones respaldadas por el uso de la fuerza.
Ormuz, por delante de la cuestión nuclear
Una de las razones de la postura iraní es la desconfianza hacia Estados Unidos, agravada por la decisión de Trump de abandonar en 2018 el acuerdo nuclear vigente, por su regreso a la guerra este año tras haber pactado un alto el fuego el verano pasado y por el inicio del conflicto sin previo aviso mientras se desarrollaban negociaciones diplomáticas.
Una de las altas fuentes consultadas afirmó que, si Irán cediera en la cuestión del estrecho de Ormuz, Trump solo intensificaría sus exigencias en otros frentes, como el programa nuclear y el arsenal de misiles convencionales iraníes. “Eso significaría rendirse, y eso no es posible”, sostuvo.
Aunque durante años Irán advirtió que podía cerrar el estrecho –e incluso llegó a afirmar que hacerlo sería “tan fácil como beber un vaso de agua”–, altos funcionarios también habían reconocido en privado que eran reacios a tomar esa medida y la consideraban un recurso de última instancia.
La razón de esa cautela era el riesgo de profundizar su aislamiento internacional con una medida que enfurecería tanto a sus vecinos del Golfo como a los grandes consumidores mundiales de energía y que, en última instancia, también perjudicaría a su propia economía.
Sin embargo, cuando Estados Unidos e Israel atacaron el 28 de febrero, matando al líder supremo de Irán y a otros altos funcionarios, las autoridades iraníes sintieron que ya no tenían nada que perder. Cerraron el estrecho a todo el tráfico, excepto al propio, provocando la mayor interrupción del suministro energético mundial de la historia.
Tras dudar por el impacto sobre los precios del petróleo, Washington respondió en abril con un bloqueo de los puertos iraníes. Con el tiempo, los costos del bloqueo del estrecho de Ormuz se volvieron tan elevados que ambas partes aceptaron alcanzar un acuerdo. Pero, después de haber obligado a Estados Unidos a sentarse a negociar mediante el cierre del estrecho, Irán considera ahora que debe consolidar formalmente esa capacidad.
“Ambas partes estaban preocupadas por los problemas económicos inmediatos que enfrentaban. Pero las dos creen que han ganado. Existe la idea de que solo necesitan presionar un poco más para conseguir lo que quieren”, afirmó Ali Ansari, profesor de Historia Moderna de la Universidad de St Andrews, en Escocia.
La cúpula iraní está ahora mucho más concentrada en el estrecho de Ormuz que en la cuestión nuclear, donde también considera que Washington ha aceptado su derecho a enriquecer uranio y a diluir dentro del país sus reservas de uranio altamente enriquecido.
Durante casi 25 años, el programa nuclear fue el principal foco de disputa entre Irán y Estados Unidos, el origen de las principales sanciones internacionales contra Teherán y la justificación central esgrimida por Trump para iniciar la guerra. Sin embargo, las negociaciones sobre el programa nuclear quedaron relegadas a futuras conversaciones en el acuerdo provisional que puso fin al conflicto.
Según las dos altas fuentes iraníes consultadas por Reuters, Irán se niega incluso a iniciar conversaciones sobre la cuestión nuclear hasta que Estados Unidos acepte plenamente su control sobre la administración del estrecho de Ormuz.
1Groenlandia, aranceles, la OTAN y ahora el fútbol: Trump provoca un nuevo enfrentamiento con Europa
2Hallan muerta a una mujer buscada por el atentado contra un magnate ucraniano en Mónaco
3La insólita defensa de la senadora paraguaya que insultó a Mbappé y apuntó contra un “plan perverso” de la FIFA
- 4
Un ataque israelí en Gaza mató al referente palestino que organizó una proyección de Egipto-Argentina justo antes del inicio


