De aliados a enemigos: la “guerra abierta” entre Pakistán y Afganistán enciende las alarmas en toda la región
Las fuerzas paquistaníes lanzaron un bombardeo abrumador sobre Kabul y otras ciudades en represalia por la ofensiva de los talibanes
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ISLAMABAD.– La “guerra abierta” entre Afganistán y Pakistán, una potencia nuclear, avivó los temores en una región ya preocupada por la escalada entre Estados Unidos e Irán. En las primeras horas de este viernes las fuerzas paquistaníes bombardearon las principales ciudades afganas en los enfrentamientos más graves en varias décadas entre antiguos aliados convertidos ahora en enemigos.
El secretario general de la ONU, António Guterres, instó al cese inmediato de las hostilidades y se expresó “profundamente preocupado por la escalada” y “el impacto de esta violencia en la población civil”, declaró su vocero Stéphane Dujarric.
El máximo responsable de Naciones Unidas manifestó una especial preocupación por las consecuencias humanitarias para Afganistán, donde casi 22 millones de personas dependen de la ayuda humanitaria.
El régimen afgano había lanzado un ataque transfronterizo contra Pakistán a última hora del jueves, argumentando que fue en represalia por los mortíferos bombardeos aéreos paquistaníes contra zonas fronterizas afganas el domingo.
La respuesta paquistaní llegó en las primeras horas del viernes con ataques aéreos en varias ciudades afganas. Además de Kabul, donde viven 6 millones de personas, los ataques afectaron la ciudad sureña de Kandahar, donde vive el líder supremo de los talibanes, el jeque Haibatullah Akhundzada, y cuatro provincias fronterizas, según el teniente general Ahmed Sharif Chaudhry, vocero militar paquistaní.
“Eso es lo que se ha hecho hasta ahora”, declaró el vocero en una conferencia de prensa el viernes. “Pero esto continúa”, agregó amenazante.
Pakistán lanzó ataques contra una veintena de distritos afganos, precisó Sharif, horas después de que tropas afganas atacaran más de 50 posiciones fronterizas pakistaníes. Funcionarios afganos describieron el ataque como una represalia por los ataques pakistaníes de principios de semana.
El ministro de Defensa de Pakistán, Khawaja Mohammad Asif, dijo en una publicación en X: “Se nos agotó la paciencia. Ahora hay una guerra abierta entre nosotros”.
Ya desde las primeras horas del día se escucharon explosiones y se vieron cazabombarderos sobrevolando Afganistán, gobernada por los talibanes desde que regresaron al poder en 2021.
Se informó además de múltiples enfrentamientos terrestres en la frontera. Pakistán dijo que mató a un total de 274 funcionarios y militantes talibanes, mientras que Afganistán afirmó haber matado a 55 soldados paquistaníes, cifras que no pudieron ser verificadas por fuentes independientes.
Pakistán reconoció que 12 de sus propios soldados habían muerto y Afganistán afirmó que había perdido a 13 combatientes talibanes.
El régimen de los talibanes pareció el viernes tender una mano hacia la negociación con su vecino paquistaní, que desde 1998 integra el selecto grupo de nueve países que tienen armamento nuclear.
“Afganistán nunca ha apoyado la violencia y siempre ha preferido resolver los problemas basándose en el entendimiento y el respeto mutuos”, dijo el ministro de Asuntos Exteriores, Amir Khan Muttaqi.
“Sin embargo, este enfoque solo será eficaz si la otra parte demuestra una voluntad práctica y sincera de encontrar soluciones”, agregó.
Los combates se producen además mientras ambos países se preparan para las consecuencias sobre el comercio y el movimiento de personas de posibles ataques militares estadounidenses en el vecino Irán, lo que añade otra capa de incertidumbre a una zona que ya está en vilo.
Un antiguo conflicto
Hace poco más de cuatro años Pakistán, un país de mayoría musulmana sunnita, celebró la llegada de los talibanes al poder -también sunnitas- tras la retirada de las tropas estadounidenses de Kabul. Desde entonces, sin embargo, las tensiones fueron en aumento, con enfrentamientos esporádicos y acusaciones cruzadas.
Islamabad acusa a Kabul de dar apoyo al grupo separatista Talibán paquistaní (TTP) y a grupos separatistas baluchíes, algo que tanto el grupo como el gobierno talibán niegan.
Otro de los focos del conflicto es la Línea Durand, una frontera de 2640 kilómetros trazada en 1893 por el Imperio Británico, que Pakistán reconoce como límite internacional y que Afganistán rechaza como una división colonial ilegítima que separó a comunidades pastunes. Desde 2017, Pakistán ha cercado gran parte de esa frontera.
Bombardeos en Kabul y Kandahar
En las primeras horas de este viernes se podían ver densas columnas de humo negro en dos lugares de Kabul y un enorme incendio en un video verificado por la agencia Reuters.
“El avión llegó, lanzó dos bombas y luego se marchó volando. Después de eso, oímos explosiones”, dijo Tamim, un taxista de Kabul que estaba durmiendo cuando ocurrieron los ataques.
“Todo el mundo, presa del pánico, bajó corriendo desde el segundo piso de la casa. Las municiones que había dentro del depósito seguían explotando”, agregó.

Fuentes de seguridad de Pakistán dijeron que los ataques consistieron en misiles aire-tierra lanzados contra oficinas y puestos militares talibanes en respuesta a los ataques afganos del jueves.
Los enfrentamientos pusieron de manifiesto lo que caracteriza a los ejércitos de ambos países: el poder aéreo del lado paquistaní y las incursiones terrestres del lado afgano.
En efecto, los talibanes desplegaron y dominaron las incursiones terrestres en puestos militares aislados durante sus 20 años de insurgencia contra la coalición liderada por Estados Unidos, afirmó Ibraheem Bahiss, analista de Afganistán del International Crisis Group.
“Los paquistaníes han respondido con una fuerza aérea abrumadora, lo que desafía a Kabul a mejorar su respuesta”, afirmó Bahiss.
“Ambas partes siguen aplicando lo que consideran respuestas mesuradas”, añadió Bahiss. “Pero siguen subiendo la apuesta”.
Preocupación regional
La escalada militar despertó además preocupación en toda la región.
El ministro de Relaciones Exteriores de Turquía, Hakan Fidan, sostuvo llamadas telefónicas separadas con sus homólogos de Pakistán, Afganistán, Qatar y Arabia Saudita el viernes para discutir el conflicto, dijo un funcionario turco, sin proporcionar detalles sobre las conversaciones. El funcionario habló bajo condición de anonimato en línea con la política gubernamental.
En octubre, Turquía, Qatar y Arabia Saudita habían facilitado conversaciones entre las partes.
También Rusia pidió un cese inmediato de los combates y una resolución diplomática del conflicto, dijo el diplomático ruso Zamir Kabulov a la agencia de noticias RIA Novosti. Kabulov, que es el enviado especial del presidente Vladimir Putin para Afganistán, dijo que Moscú considerará mediar entre ambos países si se lo solicitan, según RIA Novosti.
Por su parte el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, instó a Pakistán y Afganistán a resolver sus diferencias mediante el diálogo durante el mes sagrado del Ramadán. También dijo que Teherán estaba listo para ayudar a facilitar el diálogo.
Agencias AFP, AP y diario The New York Times
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