Ecos de Alemania Oriental: en Berlín quieren expropiar viviendas para luchar contra la especulación

El East Side Gallery, una parte del muro que sigue en pie en Berlín
El East Side Gallery, una parte del muro que sigue en pie en Berlín Fuente: Reuters
Luisa Corradini
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27 de febrero de 2019  • 11:07

PARÍS.– Una operación inmobiliaria de más lanzó a los berlineses en una batalla contra el alza incesante de alquileres, la especulación y la escasez generalizada de viviendas. La exasperación es tan grande, que una palabra que todos creían olvidada desde el fin del régimen comunista comenzó a circular: "expropiación y referendo de iniciativa popular (RIC)".

Fue una simple carta recibida por los inquilinos de la Karl-Marx Allée, una larga barra de inmuebles neoclásicos que en otros tiempos sirvió de vitrina al régimen este-alemán: la misiva anunciaba la inminente venta de 700 departamentos —es decir un tercio de las viviendas— al grupo inmobiliario Deutsche Wohnen, que ya posee más de 100.000 apartamentos en Berlín.

Los habitantes de ese emblemático distrito, consideran que esas inversiones inmobiliarias modifican la sociología de la zona y la "gentrifican", reduciendo progresivamente el tejido social. Sin contar con que, regularmente, la prensa local se hace eco de denuncias por la "lamentable" gestión de ese grupo inmobiliario.

Cada vez más atractiva, Berlín vio el precio de sus propiedades crecer 20,5% en 2017: más que en ninguna otra ciudad del mundo. La capital alemana, que durante años presumió de su modelo de vida, con rentas bajas y defensa del alquiler (85% de su población no es dueña de su casa), se está enfrentando a una situación que parecía imposible hace apenas una década: cada vez más gente tiene dificultades para acceder a una vivienda porque el precio se ha disparado en los últimos diez años 173%, especialmente para los hogares con menos recursos.

Para luchar contra esa tendencia, los habitantes y las autoridades se organizan. Y las ideas no faltan. Por un lado, el alcalde socialdemócrata de la ciudad, Michael Müller, sugiere que la municipalidad podría "recomunalizar" una cantidad de viviendas.

Solución inédita desde la reunificación alemana en octubre de 1990, la medida significa que las viviendas cuya gestión fue un fracaso del sector privado, pasarán nuevamente bajo la responsabilidad de la alcaldía de Berlín.

Declarándose "abiertos" a ceder una parte de su parque inmobiliario contra compensación, los grupos privados advierten, sin embargo, que la operación "costará muy cara a los contribuyentes". Y esto plantea el problema de la financiación del proyecto de "reconquista urbana", en un contexto de ajuste presupuestario.

"Las cajas municipales están vacías y la gestión municipal muy criticada", reconoce Anja Köhler, representante de los inquilinos de la Karl-Marx-Allee.

Si bien la municipalidad se abstuvo hasta ahora de anunciar el número de departamentos que podría recuperar en gestión directa, el movimiento popular no cesa de lanzar peticiones de toda índole. La más reciente, que aparentemente recoge cada vez más firmas, exige la expropiación de todo grupo inmobiliario que controle más de 3000 viviendas en la capital. Según la legislación berlinesa, con 170.000 firmas un texto puede transformarse en "referéndum de iniciativa popular" (RIC).

Principal reivindicación de los "chalecos amarillos " franceses, ejercicio de democracia popular directa, la idea del RIC se extiende por Europa como mancha de aceite.

Como en el resto del continente, la propuesta es apoyada en Berlín por la extrema izquierda. Pero los socialdemócratas emiten reservas, estimando que una expropiación de tal magnitud debería realizarse como último recurso. Por su parte, la oposición de derecha y las federaciones patronales denuncian un "populismo devastador" y la violación de la propiedad privada, amarga reminiscencia de las dictaduras nazi y después comunista.

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