El Congreso le asesta a Lula un revés sin precedente en más de 100 años en Brasil
El episodio es otro revés para el mandatario, que está cayendo en las encuestas de cara a las elecciones presidenciales en las que Flavio Bolsonaro ahora aparece como favorito
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BRASILIA.– El Senado de Brasil rechazó la nominación de Jorge Messias para el Supremo Tribunal Federal (STF), lo que constituye un revés político sin precedentes en más de 100 años para el presidente Luiz Inacio Lula da Silva.
El plenario de la Cámara alta sepultó la candidatura del actual Fiscal General de la Unión con 42 votos en contra frente a apenas 34 a favor, una cifra que quedó lejos de los 41 apoyos necesarios para su validación.
Este episodio marca una ruptura histórica, ya que se trata del primer candidato a la máxima corte que el cuerpo legislativo desestima en más de cien años; los únicos antecedentes de este tipo remiten exclusivamente al siglo XIX.
La derrota parlamentaria expone la fragilidad de la base oficialista y la falta de articulación política del Palacio del Planalto en un año electoral decisivo.
A pesar de que Messias ensayó una estrategia de acercamiento a los sectores conservadores —con guiños religiosos y una postura contraria al aborto—, el ala opositora utilizó la votación como un referéndum sobre la gestión de Lula y el accionar del propio STF.
La oposición, liderada por figuras del bolsonarismo, interpreta este resultado como la prueba de que el gobierno carece de gobernabilidad y respeto frente al Congreso Nacional.
El contexto de esta caída legislativa es crítico para el mandatario, quien a sus 80 años enfrenta un escenario negativo, y en algunos casos de paridad técnica, en las encuestas de cara a los comicios de octubre.
El senador Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, capitaliza el desgaste del oficialismo y ya aventaja a Lula en proyecciones de segunda vuelta, con un 47,8% de intención de voto frente al 47,5% del actual jefe de Estado.
Para los analistas, el gobierno transita una “tormenta perfecta” donde perdió la iniciativa política y ahora solo responde de manera reactiva ante las crisis.
La tensión interna en el gabinete presidencial afloró en las últimas semanas con reproches cruzados entre los ministros por la supuesta falta de comunicación de los logros de la gestión.
Lula no oculta su fastidio ante el ascenso de la derecha y la percepción de una “gestión cansada” que ya no logra seducir a la sociedad con la misma eficacia que en el pasado.
El escándalo de fraude en el Banco Master, que involucra una cifra estimada en 50.000 millones de reales, reavivó los estigmas éticos que el Partido de los Trabajadores (PT) pretendía haber dejado atrás, lo que golpea directamente la imagen de transparencia del Ejecutivo.
En el frente económico, el panorama presenta señales mixtas que no alcanzan para calmar el malhumor social. Si bien el desempleo se mantiene en niveles históricamente bajos para un inicio de año, la tasa subió al 6,1% en el primer trimestre de 2026, mientras que la inflación de los combustibles y el costo de vida presionan el bolsillo de las familias.
El gobierno prepara un “paquete de bondades” que incluye renegociaciones de deudas y exenciones impositivas, pero diversos expertos advierten que estas medidas podrían generar una bomba fiscal para el próximo período presidencial.
La figura de Jair Bolsonaro todavía gravita sobre la política brasileña pese a su condena a 27 años de prisión por el intento de golpe de Estado en 2022.
La oposición utiliza la derrota de Messias como una plataforma para cuestionar la legitimidad de la justicia y amenazar con juicios políticos contra los magistrados que sentenciaron al exmandatario.
En este clima de polarización extrema, el rechazo del Senado al candidato de Lula funciona como una demostración de fuerza de una derecha que se siente revitalizada y capaz de bloquear las decisiones fundamentales del Poder Ejecutivo.
Finalmente, el traspié en el Senado deja al descubierto a un gobierno con dificultades de control interno sobre sus propios aliados.
El senador oficialista Weverton Rocha admitió que Lula probablemente no presente un nuevo nombre para la corte antes de las elecciones, lo que deja esa vacante en el aire y suma incertidumbre institucional.
La percepción de un “gobierno débil” que no domina la agenda legislativa se consolida como el principal obstáculo para las aspiraciones de reelección del líder izquierdista, quien debe enfrentar ahora un Congreso que huele la vulnerabilidad del Planalto.
Agencias ANSA, AFP y diario O Globo
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