El fantasma de un mal erradicado en 1980
Aún más contagioso que el ántrax
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Un puñado de fechas puede explicar, en síntesis, la dolorosa paradoja de la viruela: en 1980 la Organización Mundial de la Salud declaró que, luego de 13 años de una carrera contra reloj liderada por la inmunización, la enfermedad había sido erradicada del planeta. El último caso, registrado en Somalia, databa de 1977. En los Estados Unidos la vacunación se había suspendido en 1972. En el 76, y según datos de la Association for Professionals in Infection Control and Epidemiology (Apic), la inmunización había sido discontinuada en el personal de salud. Ahora, en 2001, la carrera contra reloj por conseguir vacunas para proteger a la población norteamericana de este mal no se libra a la luz de una transmisión ordinaria: "Como arma biológica la viruela representa un problema serio para las poblaciones civiles", explica un documento del Centro de Control y Prevención del Enfermedades de los Estados Unidos (CDC). "La mortalidad puede llegar al 30 por ciento", añade.
A diferencia del ántrax, causado por una bacteria, la viruela es provocada por un virus. Como tal, no forma esporas factibles de ser ensobradas y de resistir los embates del correo. Puede dispersarse en el aire (por ejemplo, a través de los sistemas de ventilación) y se transmite por contacto directo con descargas respiratorias de personas infectadas o al tocar objetos contaminados por los enfermos, como las mantas infectadas con las que las fuerzas británicas sorprendieron a los aborígenes norteamericanos en la guerra librada entre 1754 y 1767, unos treinta años antes de que Edward Jenner desarrollara la vacuna contra el mal.
Stocks de virus
Existen dos sitios conocidos en el mundo -uno en los Estados Unidos, otro en Rusia- que cuentan con un stock del virus. "En esos stocks el virus no se multiplica, porque para hacerlo necesita de una célula viva, como la del ser humano, que puede convertirse en su huésped. Es un virus muy contagioso", dijo el doctor José Oubiña, profesor adjunto de Microbiología de la Facultad de Medicina de la UBA.
El período promedio de incubación es de 12 días. "Comienza con una erupción cutánea. Primero son manchas sobreelevadas, luego ampollitas, después pústulas y finalmente costras. La erupción tienen una distribución centrífuga (del centro a la periferia), puede recuperarse o causar la muerte", explicó el infectólogo Víctor Rosental, especialista en control de infecciones y epidemiología, y miembro de la Apic.
Respecto de la vacuna, "se calcula que de los inmunizados en épocas anteriores alrededor del 20% mantendría la protección", afirmó la doctora Rosa Bologna, jefa del Servicio de Infectología del Hospital Garrahan. Sin embargo, es difícil comprobar cuántas de las personas que se vacunaron hace dos décadas están protegidas: "Sabemos que esa protección es prolongada, pero es complicado verificarlo porque no hay viruela ni en la Argentina ni en el mundo desde que se declaró erradicada por la OMS", explicó Oubiña.
Latente, pero amenazante, la viruela integra la categoría de armas biológicas con mayor impacto en la salud pública. Echando una mirada a esta categoría, no es descabellado pensar que la carrera contra reloj pueda incluir, en un futuro próximo, otros agentes como la peste o el botulismo.
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