El milagro que los cubanos esperan de Francisco

En Cuba ven su visita como una oportunidad histórica para impulsar el fin del embargo de EE.UU.
César González Calero
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19 de septiembre de 2015  

"Si hacen un bloqueo van a engrandecer a nuestra patria, porque nuestra patria sabrá resistir. No hay duda que resistiremos cualquier bloqueo cobarde." Si alguna certeza tenía ya Fidel Castro en 1962, cuando Washington decretó un embargo comercial a Cuba, era la utilidad política que esa decisión tendría para su régimen. Cinco décadas después, el embargo ha hecho más pobres a los cubanos de varias generaciones, pero no logró su objetivo: la caída de la Revolución Cubana.

El deshielo entre Washington y La Habana avanza a buen paso y las diferencias entre los gobiernos de Barack Obama y Raúl Castro no han impedido que se reabrieran recientemente las embajadas de ambos países, un gesto que simboliza el deseo mutuo de apostar por una normalización en las relaciones bilaterales.

Para Castro, la siguiente etapa pasa por una progresiva eliminación de las leyes que dan cobertura al embargo económico y comercial decretado en febrero de 1962. La gira de Francisco por Cuba y Estados Unidos se presenta como una oportunidad histórica para darle un impulso definitivo su derogación.

Para Alana Tummino, responsable del Grupo de Trabajo sobre Cuba de Americas Society/Council of the Americas, "no es casual que el Papa visite Cuba antes de aterrizar en Estados Unidos".

"Ambas partes -explica Tummino desde Nueva York- necesitan el apoyo de una figura tan influyente como el Papa, que desde su posición neutral puede ayudar a enfrentar los retos que siguen a la restauración de las relaciones diplomáticas". Tummino ve el reciente anuncio de excarcelación de 3500 presos cubanos como un preludio a la visita de Francisco, una señal de que el Vaticano "influye y puede seguir influyendo en cuestiones de derechos humanos en la isla".

En todo caso, la eliminación del embargo es un camino sembrado de espinas. Sólo el Congreso de Estados Unidos podría hacerlo de un plumazo. Las leyes Torricelli (1992) y Helms-Burton (1996) endurecieron el decreto y le dieron un carácter extraterritorial. Pero en el Palacio de la Revolución, donde conocen al dedillo los entresijos de la política estadounidense, creen que Obama podría hacer uso de sus facultades ejecutivas para acelerar el vaciamiento del embargo. El líder demócrata ya tomó algunas decisiones en esa dirección, como la reciente ampliación de las categorías de ciudadanos norteamericanos autorizados a viajar a la isla. La Habana confía en que el "paquidermo del bloqueo" llegue sin masa muscular al Congreso que surja de las elecciones legislativas de 2016.

Pero Castro precisa de más señales. Y en Francisco cree tener un aliado de excepción para alentar a Obama. La transición en Cuba no tiene marcha atrás. La Casa Blanca es consciente de que la vieja guardia de la Sierra Maestra entona el definitivo "adiós, muchachos", y conoce perfectamente el perfil de sus sucesores, esos militares de mediana edad, como el vicepresidente Miguel Díaz-Canel, curtidos en despachos de empresas públicas y no en campos de batalla.

Si los prebostes del Partido Comunista ya asumen que la "actualización del socialismo" -el eufemismo otorgado a las reformas económicas- es irreversible y progresiva, en Estados Unidos también se va imponiendo la "realpolitik". La candidata presidencial demócrata Hillary Clinton ha sido una de las dirigentes más expresivas: "Hay que poner fin de una vez por todas al embargo en la isla".

Pero más relevante aún ha sido la postura de algunos influyentes legisladores republicanos, como el congresista por Minnesota Tom Emmer y el senador por Kansas Jerry Moran. Ambos presentaron iniciativas legislativas para derogar el embargo.

Otros senadores republicanos, con Jeff Flake a la cabeza, promueven desde hace varios meses el fin de las restricciones de viajes a la isla y alientan el desembarco de empresas estadounidenses de telecomunicaciones para potenciar el frágil sistema de Internet cubano.

Sin embargo, las filas republicanas no tienen una posición común sobre las relaciones con Cuba. Los candidatos presidenciales Marco Rubio, Ted Cruz y Jeb Bush, entre otros, rechazan tajantemente otorgar más concesiones a Cuba hasta que no haya "elecciones libres". Y el hueso más duro de roer está en la propia Cámara de Representantes, a cuyo frente está el republicano John Boehner, un furibundo defensor del embargo.

Pero más allá de las voces detractoras, los vientos de cambio en las relaciones entre Washington y La Habana se están llevando por delante trabas que hasta ahora parecían insalvables. "Es muy difícil determinar cuándo va a producirse el siguiente avance significativo -explica Tummino-, pero esta es una gran oportunidad para que el Congreso legisle la voluntad del pueblo estadounidense, que favorece ampliamente la idea de estrechar los lazos entre Estados Unidos y Cuba."

El inicio de una nueva gira del Papa

Cuba

Hoy

Roma

10.15 (hora local) Salida desde el aeropuerto Fiumicino de Roma

La Habana

16.00 Llegada al aeropuerto José Martí de La Habana

16.05 Ceremonia de bienvenida en el aeropuerto, donde Francisco dará su primer discurso en suelo cubano

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