El Véneto y Lombardía buscan más autonomía
Sus habitantes votarán el 22 próximo para presionar a Roma
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VENECIA.- La bandera de la Serenissima, como solía ser llamada la antigua República de Venecia -bordó, con su león alado dorado-, flamea en un viejo edificio bizantino que se asoma al Canal Grande. Bajo un tibio sol de otoño algunos turistas, desde el vaporetto, le sacan fotos. Intuyen el inmenso significado que ese estandarte tiene para los locales. Sobre todo cuando faltan pocos días para un referéndum, el 22 de este mes, en el que los venecianos, como el resto de los habitantes del Véneto -y de su vecina Lombardía-, están llamados a responder si quieren o no mayor autonomía.
En un clima totalmente distinto al que se vive en Barcelona, porque nadie pone en duda la unidad de Italia -aunque con el paralelismo de que también aquí se encuentra el motor económico del país-, en Venecia se preparan para votar masivamente por el sí. "Todos queremos más autonomía, más poder de decisión, pero cuidado, esto es totalmente distinto a lo de Cataluña: nosotros no queremos separarnos de Italia", asegura a LA NACION Fiorella Borsetto, que alquila cuartos en un departamento a minutos de la plaza de San Marcos.
"Pero las regiones que tienen estatutos de autonomía especiales, como el Trentino Alto-Adige y el Friuli Venezia Giulia, viven mucho mejor que nosotros", agrega Fiorella que quiere que sus impuestos "no sean comidos por Roma".
Bajo la sombra del caos catalán, el referéndum fue impulsado por la Liga Norte, que está al mando de esta región así como de Lombardía. Como esta agrupación de derecha y xenófoba se ha extendido también en el sur de Italia, archivó su aspiración secesionista. Ya no reclama una "Padania independiente" y la separación, como hizo en 1995, pero sí más autonomía de "Roma ladrona".
Pero quienes votarán por el "sí" no lo harán porque simpatizan con la Liga Norte, sino por una cuestión de corazón y de bolsillo. "Seguro ganará el sí porque la cuestión no tiene que ver con una pertenencia política, sino con una pertenencia al territorio", dice a LA NACION Alvise Besin, gerente de Do Forni, tradicional restaurante veneciano. "Quien vive y trabaja aquí está muy interesado en el referéndum porque hay una presión fiscal que es absurda, de casi el 60%. Aquí pagás también el aire que respirás. Ganará seguramente el sí", vaticina.
"¿Querés que a la región del Véneto le sean atribuidas ulteriores formas y condiciones particulares de autonomía?", es la pregunta que deberá responderse en el referéndum. "Sólo el Véneto por año paga 53.000 millones de euros en impuestos. Y no es justo, porque acá trabajamos en serio, mientras que en el sur son unos vagos que tratan de trabajar lo menos posible. El 50% de los impuestos debe quedar en la región", protesta Besin.
Aunque se descuenta una victoria del sí, en Venecia no hay un clima electoral. Más bien reinan apatía y escepticismo por lo que vendrá después de las urnas. Tanto es así que Samuel Guiotto, un empresario fúnebre, con fina ironía prometió funerales con un descuento del 10% a quienes vayan a votar.
"Voy a ir a votar por el sí, pero la verdad es que pienso que no va a cambiar nada", dice a LA NACION Massimo Dittura, dueño de una tienda de calzado cosido a mano que tiene entre sus clientes a Catherine Deneuve.
Alessandra Zanella, de Indipendenza Veneta, un movimiento que impulsó el referéndum y que aspira a la independencia de esta rica zona de Italia, comparte el escepticismo. "Como es un referéndum consultivo aunque gane el sí no va a cambiar nada. Y aquí somos como los catalanes: no creemos en las negociaciones con Roma, como ellos no creen en Madrid", asegura a LA NACION Zanella.
No obstante para ella, que considera que los principales problemas del Véneto son la crisis económica y "el centralismo que impide el desarrollo y que oprime la identidad cultural", el referéndum será algo histórico. "Será la primera vez que en el Véneto tendremos el derecho al voto y la gente tomará consciencia de que somos un pueblo", dice. Zanella, que sigue con pasión "la lucha" catalana, espera que el referéndum sea el primer paso hacia la independencia, que su movimiento busca porque "ya no creemos que Italia pueda ser reformada".
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