En un gesto de aprecio, el Papa celebró el funeral de su embajador en la Argentina

Fuente: AP - Crédito: Gregorio Borgia
Elisabetta Piqué
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15 de junio de 2019  • 08:36

ROMA.- En un gesto de especial aprecio, el papa Francisco celebró hoy en la Basílica de San Pedro el funeral solemne de monseñor León Kalenga Badikebele, nuncio apostólico en la Argentina , oriundo de la República Democrática del Congo, quien murió el miércoles pasado en esta capital, a los 62 años, por un cáncer fulminante.

En una homilía breve y profunda Francisco, quien en marzo de 2018 había designado a Kalenga, un veterano diplomático, como embajador en su madre patria, habló del momento de la despedida. "Confiamos a nuestro hermano en las manos de Dios, que son las manos más hermosas, plagadas de amor", dijo.

El Papa se refirió a Kalenga, primer nuncio africano del país, sucesor en Buenos Aires del suizo Paul Emile Tscherrig, aludiendo a la figura del pastor. Recordó al apóstol Pablo en Mileto, cuando frente a los ancianos de Éfeso se despide con lágrimas y cómo la comunidad, antes de que suba al barco, le da muestras de afecto. "El pastor se despide y muestra que su vida es una vida de obediencia a Dios", evocó.

Ante cardenales y obispos de la curia, un centenar de nuncios de todo el mundo presentes en Roma para una reunión trienal; sacerdotes y diplomáticos -estuvieron el embajador argentino ante la Santa Sede, Rogelio Pfirter, y su esposa-, el Papa destacó que la vida del pastor es testimonio. "El pastor también se despide con un testimonio de desprendimiento, está acostumbrado a no estar apegado a los bienes de este mundo, a no estar apegado a la mundanalidad", afirmó.

Crédito: Evandro Inetti / ZUMA Wire / DPA

"El Pastor deja una comunidad adulta en la fe y los anima a seguir adelante y les señala el camino para defenderse de los lobos rapaces: como hermano y padre, el pastor se despide con la profecía: 'Tened cuidado, porque después de mi partida vendrán entre vosotros lobos rapaces. Señala el camino, cómo defenderse sin el pastor", siguió.

"Esta es la despedida del pastor a los lugares donde sirvió y, quizás, nuestro hermano León nos dirá y le dirá a su pueblo, a su pueblo de la Argentina, de El Salvador, de todos los lugares donde estuvo: ahora los encomiendo a Dios", subrayó.

Francisco evocó, finalmente, la despedida de Jesús, "que es una despedida con esperanza: 'voy a prepararles un lugar'". Y aludió a una enseñanza que aprendió en el noviciado de los jesuitas. "'Toda vida es un camino para aprender a morir'. Aunque a mí me gusta decir que la vida nos enseña a despedirnos", matizó. "Hay que aprender a despedirse, como se despiden los pastores, como Jesús, como Pablo, como tantos, como León, todos se despiden. También nosotros podemos aprender: dar pasos para despedirnos, pequeñas despedidas de cambio de misión y la gran despedida del final", añadió. "Que el Señor dé a todos nosotros esta gracia: aprender a despedirnos, que es una gracia del Señor", concluyó.

Fuente: AP - Crédito: Gregorio Borgia

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