Desiertas durante meses, las calles de Bolivia vuelven a agitarse

La presidenta interina, Jeanine Áñez, durante una ceremonia religiosa. Su gobierno es cuestionado desde todos los frentes.
La presidenta interina, Jeanine Áñez, durante una ceremonia religiosa. Su gobierno es cuestionado desde todos los frentes. Fuente: AFP
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2 de julio de 2020  • 15:08

LA PAZ.- Desiertas durante más de dos meses, las calles de La Paz volvieron a agitarse con protestas que forzaron a Bolivia a asumir un arriesgado desafío: intentar zanjar en medio del pico del coronavirus su larga crisis política con nuevas elecciones en 60 días.

Si la emergencia sanitaria no empeora, los comicios del 6 de septiembre servirán para dirimir la disputa que polarizó al país entre el partido izquierdista del expresidente Evo Morales , el Movimiento al Socialismo (MAS), y las divididas fuerzas políticas del centro y de la derecha.

Después de un año de protestas y crisis en América Latina, Bolivia es uno de los países de la región que hizo una pausa en sus disputas internas, desatadas tras la salida del poder de Evo Morales a fines de 2019 tras una polémica votación seguida de fuertes manifestaciones.

Por ahora, sin embargo, La Paz y otras ciudades como Santa Cruz y Cochabamba son centro de protestas cotidianas en contra de las restricciones para enfrentar el virus.

Los bolivianos se debaten entre la crisis política, la económica y la sanitaria
Los bolivianos se debaten entre la crisis política, la económica y la sanitaria Fuente: Reuters

Bolivia sigue polarizada entre los partidarios de Evo y quienes lo acusaron de fraude en las elecciones de octubre de 2019, en las que buscaba un cuarto mandato. La convulsión sumió al país en una crisis que dejó 36 muertos y obligó a Morales a renunciar y salir al exilio. En su lugar asumió como interina, Jeanine Áñez , legisladora opositora.

Presionada por el MAS de Morales, que controla el Legislativo y con un gobierno debilitado, la presidenta interina Áñez aceptó a regañadientes que los comicios sean el 6 de septiembre. "Tengo un país sufriendo por la pandemia y tengo la presión de los políticos exigiendo elecciones", dijo la jefa de Estado.

Desde la Argentina, donde está asilado, Evo no deja de agitar las aguas. No es candidato y está acusado de sedición, terrorismo y fraude electoral. Su partido postula al exministro de Economía, Luis Arce.

Tras una década de crecimiento sostenido, la economía de Bolivia comenzó a debilitarse con Evo todavía en el poder. Con la pandemia se espera que el PBI caiga el 5,9% este año y genere una recesión después de cuatro décadas.

Con más del 70% de la población en trabajos informales, la cuarentena de 71 días llevó a muchos al borde de la desesperación. "Queremos que el gobierno reactive la economía", dijo el dirigente gremial de las microempresas Juan Carlos Apaza durante una protesta en La Paz. "El hambre puede hacer más daño que el Covid". Los manifestantes gritaban a voz en cuello mientras un cordón de policías resguardaba la Casa de Gobierno. Ninguno guardaba el distanciamiento en el forcejeo.

Por su parte, un grupo de trabajadoras sexuales se apostó frente al Ministerio de Salud hace unos días para exigir la suspensión de las restricciones a los clubes nocturnos y que se les permita trabajar.

Desde el exilio, Evo Morales no deja de cuestionar al gobierno de Áñez por su manejo de la pandemia de coronavirus en Bolivia
Desde el exilio, Evo Morales no deja de cuestionar al gobierno de Áñez por su manejo de la pandemia de coronavirus en Bolivia Fuente: AFP - Crédito: Ronaldo Schemidt

Con América Latina como foco mundial de la pandemia, Bolivia tiene más de 34.000 casos y 1200 muertos, pero lo números están en ascenso.

El sistema médico ya está abrumado, los laboratorios de pruebas no dan abasto, las unidades de terapia intensiva están completas. Hay pacientes que mueren en los vestíbulos de los hospitales o en sus casas y son cotidianas las protestas de trabajadores de la salud y autoridades locales por carencias y falta de financiamiento del gobierno.

Una encuesta de marzo, antes de la pandemia, ubicó a Arce del MAS en primer lugar con el 33% de la intención de voto, aunque insuficiente para ganar en primera vuelta. En el centro y la derecha están tres candidaturas que compiten frente al partido de Morales.

El expresidente de centro, Carlos Mesa, y quien rivalizó con Morales en octubre, se mantiene en segundo lugar con 18,3% mientras la presidenta interina Áñez, al mando de una alianza de centroderecha, tiene el 16,5%.

Un escándalo de corrupción en la compra de respiradores mecánicos con sobreprecio que costaron el cargo al ministro de Salud, así como las limitaciones y las dificultades del gobierno para lidiar con la pandemia, parecen haber debilitado la imagen de Áñez. "El gobierno de facto dirige a ciegas la pandemia", señaló Evo desde el exilio.

Agencia AP

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