Guerra de vacunas: polémica por un laboratorio francés que dará prioridad a EE.UU.

Directivos del laboratorio francés Sanofi anunciaron que Estados Unidos tendrá prioridad en caso de hallar la vacuna contra el coronavirus
Directivos del laboratorio francés Sanofi anunciaron que Estados Unidos tendrá prioridad en caso de hallar la vacuna contra el coronavirus Fuente: AFP
Luisa Corradini
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15 de mayo de 2020  • 00:00

PARÍS.- El anuncio no solo hizo el efecto de una bomba, sino que dejó al descubierto la desenfrenada competencia que se libra entre laboratorios y Estados en torno a una futura vacuna. En un planeta que ayer superó los 300.000 muertos por la pandemia, el director general de la multinacional de origen francés Sanofi, Paul Hudson, afirmó que, en caso de hallar esa vacuna, el grupo daría "la prioridad a Estados Unidos", ya que "compartió los riesgos, invirtiendo, para proteger a su población". Ante el escándalo desatado, sobre todo en Europa, el grupo pareció anoche dar marcha atrás.

"No habrá ninguna ventaja particular para ningún país", aseguró en París Serge Weinberg, presidente del Consejo de Administración de Sanofi, que acusó a la agencia Bloomberg de "haber desvirtuado los propósitos vertidos por Hudson" durante una entrevista. Pocas horas antes, las más altas autoridades europeas habían hecho conocer su indignación. La vacuna debe estar disponible para todos los países de manera justa, señaló la Comisión Europea.

"Los esfuerzos desplegados estos últimos meses muestran la necesidad de que esa vacuna sea un bien público mundial, mantenido fuera de las leyes del mercado", advirtió el Elíseo, precisando que el presidente Emmanuel Macron recibiría a los dirigentes de Sanofi la semana próxima.

"La producción en territorio norteamericano sería principalmente destinada a Estados Unidos. El resto de nuestra capacidad de producción estará consagrada a Europa, Francia y el resto del mundo", explicó Sanofi en un comunicado, comprometiéndose a que su eventual vacuna "sea accesible para todos".

"Pero eso será posible si los europeos trabajan con la celeridad de los norteamericanos", dijo a su vez Olivier Bogillot, director de Sanofi France, recordando a los dirigentes europeos que Estados Unidos prometió decenas de millones de dólares, además de facilitar todas las gestiones reglamentarias para permitir la investigación.

Sanofi trabaja actualmente sobre dos programas de desarrollo de vacuna contra el Covid-19. Uno de ellos, en asociación con el británico GlaxoSmithKline, recibió 30 millones de dólares de financiación de la autoridad norteamericana de la investigación y el desarrollo en biología médica avanzada (Barda), dependiente del departamento estadounidense de Salud Pública.

En todo caso, la verdad es que el mundo se encuentra ante una frenética carrera de naturaleza sanitaria, pero sus desafíos estratégicos y financieros son inmensos. Una carrera en la cual se han lanzado 77 laboratorios -desde startups a los mastodontes de la industria farmacéutica- con un objetivo principal: elaborar una vacuna.

"Llegar primero significa potencialmente entradas fenomenales de dinero y mercados adquiridos por adelantado", estima Nathalie Coufinet, economista especializada en la industria farmacéutica.

En esa competencia mundial, cinco grandes grupos se destacan: GlaxoSmithKline (GSK), Merck & Co (MSD), Pfizer, Janssen-Johnson & Johnson y Sanofi Pasteur. Esos pesos pesados de la industria proyectan invertir por lo menos 5000 millones de dólares en la puesta en el mercado de una vacuna. Pero en esa carrera no es cuestión de asumir todos los riesgos. Para ello reciben dinero de los Estados o de fundaciones. Socios que, en contrapartida, esperan que lancen una producción en gran escala en los próximos 18 meses.

Para financiar sus investigaciones, los industriales reúnen grandes redes de financistas. La más importante es Coalition for Epidemic Preparedness Innovations (CEPI), basada en Noruega. Equipado con una reserva de 680 millones de dólares, el grupo preselecciona y financia proyectos con el apoyo de la Fundación Bill y Melinda Gates. La CEPI acompaña los laboratorios desde los primeros ensayos en probeta hasta la construcción de fábricas para la producción en masa. Entre sus contribuyentes están la ONU y Noruega, Canadá, Alemania, la India, Japón o Australia.

Todo es bienvenido para financiar la investigación. Para invertir en las startups hay sitios en línea. Las plazas bursátiles apuestan más bien por las grandes firmas. Pero, si todos esperan llegar primero, muchos interrogantes persisten sobre lo que podrán ganar. ¿La vacuna será vendida a precio de costo? ¿Un gran grupo podrá reservarse la exclusividad de los beneficios del descubrimiento cuando la mitad de la economía mundial se ha derrumbado?

"El dilema es el mismo que con el sida", explica Patrick Biecheler, experto de la industria farmacéutica. "Como sea, si un pequeño equipo de investigación descubre la vacuna, será inmediatamente absorbido por la gran industria, como pasó con Genentech, comprado por el suizo Roche, o Genzyme, absorbido por Sanofi", señala. A su juicio, "si la vacuna debiera generar ganancias, estas terminarán al final en los bolsillos de los accionistas del 'club de los cinco'".

Las vacunas, en todo caso, pesan muy poco dentro de la cifra mundial de negocios de la industria farmacéutica: apenas 35.000 millones de dólares sobre un total estimado en 1,2 billones de dólares anuales.

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