El influyente pensador europeo Jacques Attali advierte sobre como podría desencadenarse una tercera guerra mundial
El intelectual francés alerta que la acumulación de conflictos entre grandes potencias podría desembocar en un enfrentamiento global entre Occidente y el Sur Global
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PARÍS.– Jacques Attali es, desde hace cuatro décadas, uno de los pensadores más brillantes de su generación. Doctor en economía, politécnico y consejero de Estado, fue “sherpa” especial del presidente François Mitterrand durante 10 años.

Fundador de cuatro instituciones internacionales: Acción contra el Hambre, Eureka, Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo (BERD) y Positive Planet.
Nacido en Argel en 1943, autor de 86 libros (de los cuales más de 30 están dedicados al análisis del futuro), vendidos en 10 millones de ejemplares y traducidos a 22 idiomas, Attali es editorialista para los diarios económicos Les Échos y Nikkei.
Auténtico melómano, dirige regularmente orquestas alrededor del mundo.
En diálogo con LA NACION en París, Attali advierte sobre el peligro de una “tercera guerra mundial”. Esta vez no ya entre actores del hemisferio norte, sino de “una posible alianza entre el Sur Global con China y Rusia, “con el objetivo de terminar con la globalización depredadora, el racionalismo desencantado y la modernidad colonizadora de Occidente”.

–Me gustaría comenzar con su opinión sobre la guerra en Irán.
–Puedo entender que, desde un punto de vista global, el surgimiento de una nueva potencia nuclear sea percibido como imposible, escandaloso, inaceptable, porque pone en peligro al mundo, especialmente con una élite que ha dicho claramente y explícitamente que tan pronto como tengan el arma nuclear, su papel será destruir el Estado de Israel y arrasar ese país. Así que se puede entender. Si Argentina se encontrara frente a Uruguay o Brasil con el arma nuclear amenazando de destruirla, se puede entender que eso no sería tolerable. Por lo tanto, esta situación en la que los iraníes nunca han aceptado verdaderamente rendir cuentas, ni excluir su producción de un arma nuclear, se puede comprender. Ahora, el engranaje es considerable, primero porque es un país de 90 millones de habitantes, es una dictadura aplastante, no hay oposición interna y no se ve cómo podría nacer otro régimen de la nada. Por otro lado, no se ve cómo Estados Unidos o Israel podrían entrar en el país y destruir el régimen.
–Entonces, ¿cómo se puede imaginar el futuro?
–Se puede pensar en varios futuros. O bien los estadounidenses renuncian y la guerra se detiene, simplemente porque podrían alegar haber alcanzado sus objetivos, lo cual no es el caso. O una solución al estilo venezolano, donde deciden que un dirigente del régimen actual se convierte en su aliado mediante una especie de truco mágico. O una situación en la que Irán se derrumba, y ahí hay varios escenarios también. Puede ser un escenario libio con la explosión del país, puede ser un escenario iraquí con una lenta reconstrucción del país, puede ser un escenario sirio con un nuevo dictador terrorista que reemplaza a otro, todo es posible.

–En todo caso, usted no parece estar de acuerdo con la decisión tomada por Israel y Estados Unidos.
–Creo que la comunidad internacional debe primero tomar conciencia del hecho de que es un nuevo golpe a la regla de derecho, ya que esta guerra no ha sido declarada totalmente. Fue lanzada sin ningún respeto a las reglas de derecho internacional y esto puede dar ideas a otros.
–Precisamente, en su última columna publicada en el cotidiano Le Point, usted menciona la posibilidad de una tercera guerra mundial que, esta vez, “ya no enfrentará el marxismo-leninismo contra el liberalismo judeocristiano, sino a todo Occidente contra las multitudes que se viven como sujetos de su despiadado imperio”. Habla de una posible alianza entre el Sur Global con China y Rusia, “con el objetivo de terminar con la globalización depredadora, el racionalismo desencantado y la modernidad colonizadora de Occidente”.
–En efecto, menciono una conjunción de conflictos e instancias entre Ucrania y Rusia y Medio Oriente, y entre China y Taiwán, donde se vería una guerra mundial instaurarse. Una guerra mundial que no será, como siempre, una guerra del hemisferio norte, sino una guerra entre el sur y las potencias del norte.
–¿Cree usted que esta intervención militar en Irán entra en ese marco? ¿Realmente Rusia y China se benefician? Porque, de hecho, con Venezuela y ahora, no se han movido en absoluto. Por lo tanto, no dan la impresión de beneficiarse. ¿Es así? O, dado que los chinos piensan a largo plazo, se dicen: “de todas maneras, hay que dejarlos romperse los dientes y caerán solos y nosotros nos beneficiaremos después”.
–La regla histórica muestra que cuando dos potencias se pelean, siempre es la tercera la que gana. Y desde ese punto de vista, los chinos tienen todo el interés en guardar todas las cartas. Dicho esto, los chinos necesitan el petróleo iraní y eso es algo que les va a faltar. Entonces, seguramente pueden abastecerse en otro lugar. Pero no es bueno para los vínculos con China.

–Es un poco mejor para los rusos, es verdad. Pero, ¿por qué cree que no han movido un dedo para ayudar a sus aliados? ¿Cómo es que no han hecho nada respecto a Venezuela o Irán? ¿No han hecho realmente nada? ¿O lo están haciendo de otra manera?
-No, no han hecho nada por la razón que usted dijo. Es decir, tienen muchísimos problemas internos. Primero, hay problemas de conflictos personales dentro de la dirección china. Luego, hay enormes problemas demográficos, enormes problemas sociales. Hay una amenaza principal que es la reconquista de Taiwán. El resto del mundo no es prioritario para ellos.

–De acuerdo. Y Europa, en todo esto, ¿qué podría hacer? ¿Diría usted que hasta ahora ha estado a la altura?
–Europa ha logrado algo, a pesar de las divergencias. Porque entre España, Francia, Alemania y Gran Bretaña, hay posiciones completamente diferentes. Y a pesar de todo, ha logrado salvar su unidad y comprender mejor que ahora le interesa tener una defensa soberana. Por ejemplo, los iraníes dispararon contra un país de la UE, Chipre. Y entonces el presidente francés viajó esta semana a Chipre. Eso muestra que hay una amenaza planetaria, y eso empuja a los europeos a unirse más.
–Pero, ¿no cree que hay una especie de hipocresía en los discursos de los líderes políticos europeos respecto de esta guerra? Por ejemplo, que todos defienden no participar pero, sin embargo, autorizan operaciones de Estados Unidos en sus bases.
–Sí, tiene razón. Pero creo que Europa está más unida de lo que se cree. Y está más unida en el hecho de que esta guerra nos es útil. Nos interesa deshacernos de los ayatolás. Y en todo caso, no molestar a los estadounidenses que quieren hacerlo.

–En su columna, dice que para evitar esa tercera guerra mundial, los europeos deben finalmente unirse y convencer al resto del mundo, y eventualmente a esas potencias del sur global, de que es el único espacio de libertad y democracia, y que esos valores son los que realmente valen la pena defender. Pero tengo la impresión de que Europa nunca ha dejado de proclamar esos valores y de vivir cotidianamente haciendo el ejercicio de esos. ¿Por qué no hemos logrado convencer al resto del mundo?
–No se equivoque, la democracia sigue siendo un atractivo. Argentina es un ejemplo, Argentina es una democracia, aunque se piense lo que se piense de su presidente actual, sigue siendo una democracia. Brasil es una democracia, India es relativamente una democracia. No se puede decir que el sur esté en contra de los valores del Estado de derecho. Creo, al contrario, que el modelo europeo que es el mejor lugar del mundo para vivir hoy, lo que regula el Estado de derecho sigue siendo un ideal para mucha gente, incluso en Estados Unidos, mucha gente sueña con un retorno al Estado europeo.

–¿Y cómo es que tenemos extremismos tan absurdos en nuestro continente? Tomemos el ejemplo de Francia, ¿cómo es que la extrema derecha pueda ser la primera fuerza en las intenciones de voto?
–Pienso como usted. Creo que es impensable. Pero estamos a 18 meses de las urnas. Las elecciones aún no han llegado. Hay tiempo. Estoy convencido de que los franceses van a reaccionar. Además, quien sea que haya sido favorito en Francia 18 meses antes de las elecciones, perdió las elecciones.
–En sus columnas es bastante duro con los europeos a quienes les dice todo el tiempo que es absolutamente necesario unirse. Pero ¿cómo hacer para unir 27 países que, como usted decía, tienen historias y realidades internas completamente diferentes? ¿Es factible? Es cierto que después de la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca por segunda vez, hubo ese movimiento de unión europea que es muy interesante. Incluso la decisión del presidente Macron de la “disuasión nuclear ampliada”, es algo muy significativo. Pero da la impresión de que siempre hay divisiones profundas. Entonces, ¿cómo hacer?
–No soy tan negativo como usted dice. Hay que avanzar poco a poco. La Unión Europea ha progresado enormemente. El ejército único ha puesto en marcha una capacidad de entrenamiento común. Todo eso avanza y hoy hay realmente una toma de conciencia de la importancia de una defensa europea. Así que creo que estamos progresando. Quizás menos rápido de lo que desearía, pero progresamos.

–Una última reflexión sobre Israel. ¿Piensa que el gobierno israelí esperaba una reacción tan violenta y masiva por parte de Irán? Porque Trump incluso reconoció la semana pasada que no esperaba los ataques de Irán en toda la región.
–Todo eso fue extremadamente previsto. No tengo dudas al respecto.
–Entonces, ¿no tiene dudas sobre el desenlace de la guerra en sí?
–Creo que Estados Unidos puede decidir detener la guerra porque es demasiado para ellos.

–Pero desde el punto de vista militar, ¿Irán no puede resistir?
–Desde el punto de vista militar, Irán puede perfectamente resistir mucho tiempo.
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