La batalla de Trump contra Anthropic es el comienzo de un nuevo tipo de conflicto
En juego no solo está la regulación de modelos avanzados, sino quién ejercerá el poder en un mundo cada vez más dominado por la inteligencia artificial
6 minutos de lectura'
NEW HAVEN, Estados Unidos.– La administración Trump ha dedicado la última semana a intentar poner fin a una guerra mientras se adentraba cada vez más en otra. La primera guerra, la guerra con Irán, parece el epílogo de una era; resulta improbable que Estados Unidos emprenda otra guerra para derrocar regímenes en Medio Oriente en un futuro próximo. En cambio, la segunda guerra, la batalla por los modelos de inteligencia artificial de vanguardia de Anthropic, marca el inicio de un nuevo tipo de conflicto, donde empresas privadas y gobiernos nacionales luchan por determinar quién gobierna realmente un mundo dominado por la IA.
La naturaleza del conflicto con Anthropic se puede resumir rápidamente, aunque los detalles sean controvertidos. Hace dos meses, la empresa se negó a publicar su último modelo, Mythos, alegando diversas preocupaciones de seguridad (y promocionando su poder revolucionario). Tras presentar Mythos al gobierno estadounidense y a ciertas empresas, Anthropic lanzó Fable, una versión del modelo con diversas medidas de seguridad. Amazon, inversor y cliente de Anthropic, descubrió una forma de eludir algunas de estas medidas. Esto se comunicó a la Casa Blanca, la respuesta de Anthropic se consideró insatisfactoria y la administración utilizó su poder de control de exportaciones para prohibir el uso de Fable a cualquier ciudadano extranjero dentro de Estados Unidos y a cualquier persona fuera del país, una norma que Anthropic interpretó como un requisito para desactivar el nuevo modelo de IA.
En esa situación nos encontramos ahora, con la empresa y la administración negociando sobre cómo recuperar Fable, mientras que las constantes filtraciones a la prensa presentan a una u otra parte como irracional, imprudente, ideológica o completamente ignorante en materia de tecnología.
Es un conflicto lleno de ironías. Una Casa Blanca que se considera defensora de un enfoque de libre mercado para la IA ha utilizado en dos ocasiones medidas regulatorias drásticas contra la principal empresa de IA de Estados Unidos. (En el primer caso, a principios de este año, el Pentágono intentó prácticamente excluir a Anthropic de todas las cadenas de suministro gubernamentales debido a disputas sobre el uso de sus modelos en tiempos de guerra). Mientras tanto, Anthropic se considera la empresa de IA más atenta a las cuestiones de seguridad y deseosa de supervisión democrática, pero cada medida de la administración Trump ha provocado que la empresa grite: “¡No, así no!“.
Por supuesto, así es como suelen ser las guerras, con diversas hipocresías, choques culturales y malentendidos que impulsan el conflicto tanto como las evaluaciones razonables de lo que está en juego. Pero más allá de los detalles de por qué, por ejemplo, los expertos en tecnología libertarios de la administración Trump desconfían de los expertos en tecnología altruistas eficaces que dirigen Anthropic, el tipo de conflicto que estamos viendo aquí está sobredeterminado por la trayectoria de los modelos de IA: hay demasiado poder potencial aquí como para que no haya luchas constantes y crecientes sobre quién realmente gobierna.

La guerra por Fable anticipa las dos grandes formas que adoptará este conflicto. En primer lugar, existe una lucha público-privada, donde los gobiernos buscan un equilibrio regulatorio que les permita mantener un veto significativo sobre los gigantes de la IA sin aniquilar su capacidad de innovación, mientras que las empresas de IA intentan mantener el control sobre sus propios modelos e influir en cómo los gobiernos utilizan sus innovaciones.
Aquí se abre un camino que conduce a la nacionalización en la práctica y otro que lleva a una especie de toma de control de facto del gobierno por parte de las corporaciones, o al menos a una simbiosis de empresas demasiado grandes para quebrar. Y en el camino, podrían surgir no solo conflictos entre presidentes y ejecutivos de IA, sino también una creciente y despiadada competencia entre corporaciones, por temor a que el panorama de la IA se convierta en un mercado donde el ganador se lo lleva todo, en una medida nunca antes vista en el capitalismo. (No estoy diciendo que esa sea la razón por la que Amazon defraudaría a su socio comercial en Anthropic; simplemente digo que existen trayectorias potenciales para las empresas de IA que podrían amenazar a sus socios actuales con la esclavitud o la irrelevancia).
Lucha geopolítica
Además de la lucha por controlar el poder de la IA dentro de las fronteras estadounidenses, existe la lucha geopolítica por maximizar el poder global (donde los únicos actores reales probablemente sean Estados Unidos y China) y mantener la soberanía (donde es probable que todos los demás se esfuercen por conservar cierta independencia). El uso de controles de exportación para cerrar Fable presumiblemente reflejó los temores de Estados Unidos sobre el acceso chino a una versión modificada del modelo, pero también fue una advertencia para todos los demás países del mundo: si terminamos con modelos de IA que se integran en la economía, creados y regulados en Estados Unidos, el gobierno estadounidense controlará su funcionamiento.
Una de las posibles interpretaciones de lo que esto significa se expone en "Europa 2031“, un escenario futurista escrito por investigadores e inversores europeos en IA, en el que la Unión Europea termina optando por el vasallaje político y económico de Estados Unidos o China, debido a la falta de modelos de IA suficientemente potentes que estén bajo su propio control.

Eso podría ser demasiado alarmista: las reglas normales del comercio y la ventaja comparativa podrían seguir aplicándose, Europa podría mantener su influencia geopolítica a través de otras formas de experiencia tecnológica, los modelos de código abierto podrían seguir siendo competitivos (en lugar de quedar rezagados frente a las IA de vanguardia propietarias que construyen más IA de vanguardia en un ciclo acelerado).
Pero, como mínimo, el dominio estadounidense y chino de la IA va a generar nuevos problemas de soberanía, nuevas formas de dependencia y coerción que pesarán mucho sobre las potencias medianas a medida que sus economías dependan cada vez más de modelos específicos y del acceso a la capacidad informática.
Finalmente, cabe señalar que, desde la perspectiva de muchos analistas de IA, este esbozo de conflicto futuro representa el escenario más optimista, pues presupone que los actores e instituciones humanas —estados-nación, imperios, ejecutivos, presidentes— seguirán luchando por el control. Estas guerras humanas se librarán a la sombra del escenario más sombrío, donde la guerra que importa es contra nuestra propia creación, y lo que está en juego no es si Anthropic, el Pentágono o Pekín tienen más poder, sino si los seres humanos tienen alguna influencia.
Otras noticias de Inteligencia artificial
Con un precio de US$2195. El desarrollador de Snapchat presentó sus nuevos anteojos de realidad aumentada
Con Altman y Amodei como invitados. El urgente pedido del G7 a las tecnológicas ante los riesgos de la IA
"Confianza excesiva y equivocada". Un nuevo estudio del MIT vuelve a advertir sobre los efectos de depender de la IA
- 1
El fantasma de la convulsión social amenaza la recta final del balotaje en Colombia
2Una mujer se unió a una página de intercambio de parejas y quedó “traumatizada”: “Un sitio web facilitó el abuso”
- 3
Fujimori amplía su estrecha ventaja en Perú y Sánchez llama a defender el voto
4Una enfermera dijo que la joven arrojada de un puente en Brasil estaba viva tras la caída






