La muerte de los cinco buzos en Maldivas conmociona a Italia: qué se sabe hasta ahora de la tragedia
Los especialistas y las autoridades advierten que debido al mal tiempo aún falta recuperar cuatro cadáveres, atrapados en una gruta a 60 metros de profundidad; misterio sobre qué pasó
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ROMA.– El paraíso turquesa de las islas Maldivas convertido en una trampa mortal y escenario de la peor tragedia marítima en el famoso archipiélago del océano Índico. No se hablaba de otra cosa este viernes en Italia, conmocionada por el destino de cinco compatriotas, la mayoría biólogos marinos y expertos en inmersiones, que murieron allí, en ese destino soñado, tras sumergirse para bajar a explorar las fabulosas grutas de Vaavu, de la isla coralina de Alimathá.
En medio del desconcierto por “la masacre de los sub”, como la bautizaron los medios, y mientras continuaba la búsqueda de cuatro cadáveres aún atrapados –muy difícil por las condiciones del tiempo y porque el hecho ocurrió a 60 metros de profundidad–, la gran pregunta seguía siendo: ¿qué pasó allí abajo?
Las víctimas de una excursión en un lugar del archipiélago, ubicado a una hora de navegación desde Malé, la capital de las Maldivas, fueron cinco. Todos apasionados del mar. Entre ellos estaban la profesora Monica Montefalcone, bióloga y docente de ecología marina y ciencias subacuáticas de la Universidad de Génova, de 52 años, experta en inmersiones y gran conocedora de las Maldivas; su hija de 22 años, Giorgia Sommacal; un estudiante suyo, Federico Gualtieri, de 31, que había dedicado su tesis a las islas coralinas; y otra joven colega, Muriel Oddenino, también de 31.
Junto a ellos también estaba el instructor de buceo y capitán del “safari boat” que los llevó hasta ese edén, Gianluca Benedetti, el único cuerpo identificado hasta el momento. Originario de Padua, Benedetti era un manager financiero que después de enamorarse de las Maldivas hace diez años, lo había dejado todo para establecerse allí y comenzar una nueva vida como instructor y titular de una embarcación con la que llevaba a descubrir las bellezas marinas de ese rincón del mundo.

A bordo de su yate, el “Duke of York”, que había salido de Malé el domingo, el jueves los cinco buceadores italianos al parecer habrían desafiado el alerta amarillo meteorológico -el mar movido y ráfagas de viento de 50 kilómetros por hora-, para bajar a explorar ese paraíso submarino de Vaavu, formado por grutas y laberintos. Pero a las 13.45, cuatro horas después de la inmersión, que comenzó a las 9.45, no habían regresado a la superficie. Y el resto de la tripulación, conformada por otros veinte italianos, decidió lanzar la alarma a la policía de las Maldivas, que enseguida avanzó con la operación de rescate.
Según destacó el diario La Repubblica, las autoridades hicieron notar que en las Maldivas sólo están permitidas inmersiones de tipo recreativo hasta los 30 metros de profundidad y no hasta los 60, como fue el caso de los italianos. Aunque la inmersión del grupo liderado por la profesora Montefalcone –rostro conocido en la televisión italiana y que contaba con todos los permisos correspondientes–, había sido autorizada por el ministerio pertinente, al tratarse de un crucero científico-biológico, organizado justamente con un programa de inmersiones especiales para documentar la biodiversidad de ese fondo marino.
Tres hipótesis
Mientras aún se desconoce qué pasó, los investigadores manejan tres hipótesis. Quizás por el mar movido y la arena, una visibilidad limitada pudo haber desorientado a los buceadores, que se perdieron en el laberinto de cavernas subterráneas y no hallaron más la salida, quedándose sin oxígeno.
Otra causa que se evalúa es la de una eventual toxicidad del oxígeno que llevaban en sus botellas de gas; mientras que tampoco se excluye que alguien pudo haberse quedado atascado entre las rocas y los demás, tratando de ayudarlo, podrían haber entrado en pánico, consumiéndose el oxígeno.

Cuando logren rescatar a todos los cadáveres, atrapados en una gruta a 60 metros de profundidad, el análisis de su ubicación y de las botellas de oxígeno será crucial para entender la dinámica de la tragedia. Y si hubo errores fatales en la preparación de la mezcla del oxígeno, que podría haber causado una intoxicación o envenenamiento.
“Lamentablemente, la búsqueda se ha suspendido debido al mal tiempo, pero haremos todo lo posible por recuperar los cuerpos de nuestros conciudadanos”, afirmó este viernes el viceprimer ministro y canciller, Antonio Tajani, que aseguró que el embajador de Italia se encuentra en el lugar, asistido por otro funcionario, para gestionar la emergencia.
El funcionario subrayó que los demás italianos del grupo están a salvo. “Esta es una tragedia que ha golpeado a nuestro país. Esperamos que los cuerpos puedan ser repatriados lo antes posible”, comentó Tajani, al margen de un evento.
Según el Corriere della Sera, los demás italianos que se encontraban a bordo del yate aseguraron que no es verdad que había una alerta meteorológica cuando sus cinco compañeros hicieron la inmersión, sino que el mal tiempo llegó después. Pese al shock y al trauma, algunos de ellos anunciaron que mañana volverán a sumergirse para tratar de encontrar los cuerpos de sus amigos. Otros, en cambio, comenzaban a organizarse para emprender el regreso a Italia.
En un clima de luto, incredulidad y demasiadas preguntas sin respuestas, Carlo Sommacal, el marido de Monica Montefalcone y padre de Giorgia Sommacal, dijo que “las Maldivas eran el segundo hogar” de su esposa. “Algo tuvo que pasar en esa cueva”, advirtió entonces.
Por esas paradojas del destino, su mujer, Monica, cuyo rostro entusiasta podía verse en todos los noticieros y era una experta, había sobrevivido al tsunami de 2004, cuando la ola inmensa del sudeste asiático también golpeó las costas de Kenya, donde se encontraba de luna de miel.
Sommacal descartó categóricamente cualquier imprudencia de su mujer. “Mi esposa era muy rigurosa”, aclaró el hombre en diálogo con el noticiero Tg4, al explicar que ella siempre evaluaba cuidadosamente los riesgos de cada inmersión. “A veces me decía: ‘Yo puedo hacerlo, pero tú no’”, recordó, devastado.

