Obamagate: cuál es la última ofensiva política que impulsa Trump

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, busca su reelección.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, busca su reelección. Fuente: AFP
Rafael Mathus Ruiz
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14 de mayo de 2020  • 19:13

WASHINGTON.- Estados Unidos se acerca a las 100.000 muertes por la pandemia del nuevo coronavirus, pero el presidente, Donald Trump , tiene otro tema en mente: "Obamagate" .

A medida que la campaña presidencial vuelve a ganar temperatura y el virus siembra devastación, Trump, su campaña y sus aliados le han dado oxígeno a una acusación añeja: la investigación sobre el magnate por el escándalo Rusiagate fue, en realidad, una persecución política orquestada por la administración de Barack Obama , los demócratas y el "estado profundo" para tumbarlo. Para Trump, es "el mayor crimen político en la historia del país". Para sus críticos y detractores, es la última teoría conspirativa trumpista , una maniobra electoral y una cortina de humo para desviar la atención de la pandemia.

La pelea recrudeció en los últimos días, y promete teñir la campaña. La trama cobró fuerza luego de que el Departamento de Justicia decidiera, días atrás, retirar los cargos contra Michael Flynn , el primer asesor de Seguridad Nacional de Trump, quien cayó en desgracia al inicio de la gestión trumpista, al admitir que le mintió al FBI en la investigación del Rusiagate sobre sus contactos con el embajador ruso en Washington durante la transición.

A principios de 2017, Trump echó y se distanció de Flynn, quien desde entonces pelea su caso en los tribunales. En diciembre de ese año, Flynn cerró un acuerdo y se declaró culpable de mentirle al FBI, pero luego un juez postergó su sentencia. El caso se estiró, y a mediados del año anterior, dio un vuelco: Flynn endureció su estrategia cuando los fiscales recomendaron hasta seis meses de prisión, una movida sus abogados tildaron de "vengativa". Flynn buscó revocar el acuerdo y su admisión de culpabilidad, y sus abogados apuntaron directo al FBI.

La saga legal, aún pendiente, se prolongó a medida que el equipo legal de Flynn intentó probar que Flynn había sido "engañado" por la agencia de investigaciones. Nunca convencieron a la Justicia, pero el fiscal General, William Barr, decidió de todos modos aniquilar el caso con un guiño a Flynn, al argumentar en un escrito que citó documentos obtenidos por sus abogados que la entrevista del FBI en la que mintió carecía de "una base de investigación legítima" y, por lo tanto, las declaraciones de Flynn eran irrelevantes, "aun si no son ciertas".

Los demócratas denostaron a Barr, quien ya estaba en la mira de la oposición desde hacía tiempo, acusado de convertir al Departamento de Justicia en un bufete de abogados al servicio de Trump. Una carta de más de 2000 antiguos funcionarios del Departamento también criticó la decisión: "Los gobiernos que usan el enorme poder de las fuerzas del orden para castigar a sus enemigos y recompensar a sus aliados no son repúblicas constitucionales; son autocracias", escribieron. La Casa Blanca reivindicó a Flynn.

La pelea escaló. Obama dijo en una conferencia telefónica con unos 3000 partidarios que trabajaron en su gobierno, filtrada por Yahoo News, que el estado de derecho estaba en riesgo, y deshilachó la respuesta de Trump a la pandemia, al tildarla de "un desastre caótico absoluto".

"¡OBAMAGATE!", respondió Trump, en Twitter, el domingo 10 de mayo, el Día de la Madre en Estados Unidos, un día después de que se conoció la grabación. "¡El mayor crimen político en la historia de los Estados Unidos, por lejos!", había dicho más temprano en la red social, sugiriendo una supuesta conspiración en su contra.

Hasta ayer, Trump tuiteó sobre "Obamagate" todos los días. Un análisis del The Washington Post reveló que Trump utilizó su cuenta de Twitter para acusar o darle aire a acusaciones de supuesta conducta criminal contra al menos 20 individuos y organizaciones. "Desde el domingo, Trump ha tuiteado más a menudo sobre presuntos delitos cometidos por sus opositores que sobre la pandemia que asola el país con muertes masivas y desempleo", señaló el periódico.

Un periodista del Post le preguntó a Trump en su última conferencia de prensa cuál era el crimen del que acusaba a Obama. "Sabes cuál es el crimen. El crimen es muy obvio para todos. Todo lo que tienes que hacer es leer los periódicos, excepto el tuyo", le respondió el presidente, sin contestar la pregunta. Los programas nocturnos de Fox, afines a la Casa Blanca, le dedicaron amplio espacio a la ofensiva política de Trump contra Obama.

La investigación federal sobre los supuestos lazos de la campaña de Trump con el Kremlin comenzó bajo la tutela de James Comey, y siguió luego bajo el fiscal Especial, Robert Mueller, quien hasta hacerse cargo del caso político más sensible y divisivo desde Watergate, tenía una reputación intachable, y contaba con el respaldo de demócratas y republicanos. Antes del cambio de mando, Obama y su entonces vicepresidente, Joe Biden fueron informados por Comey sobre el interés del FBI en Flynn.

Ningún funcionario o investigador del FBI, y ningún miembro del gobierno de Obama ha sido acusado formalmente de ningún crimen . Ninguno de los documentos develados por los abogados de Flynn o por el gobierno federal parece apuntar a un delito o abuso de poder, o parecen marcar con claridad que los investigadores federales tenían por objetivo final derrocar a Trump, aunque esto, en tiempos de grieta, quedó atado a quién se le pregunte.

"Fue el mayor crimen político en la historia política de nuestro país", insistió Trump, ayer, en una entrevista en Fox Business. Sugirió que "mucha gente" tenía que ir presa, y dijo que Flynn, a quien tildó de mentiroso después echarlo, era un "héroe".

"Fue todo Obama. Fue todo Biden. Esta gente es corrupta. Todo fue corrupto. Y los atrapamos. Los atrapamos", insistió.

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