Trump celebró el vínculo con China, pero Xi Jinping lanzó una dura advertencia por Taiwán
El intercambio se produjo en la esperada cumbre de Pekín, en la que los mandatarios habrían abordado la guerra en Irán y la disputa comercial además del destino de la isla democrática
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PEKÍN.– Bajo una enorme expectativa mundial, Donald Trump y Xi Jinping protagonizaron una cumbre en Pekín cargada de gestos diplomáticos y advertencias veladas, en la que ambos líderes expusieron tanto los intentos de acercamiento como las profundas diferencias que persisten entre las dos superpotencias.
Tras los elogios del presidente estadounidense durante el banquete de Estado celebrado este jueves, el líder chino le respondió con una dura advertencia al asegurar que la forma en que Washington maneje sus relaciones con Taiwán podría derivar en “conflictos”.
El intercambio en Pekín subrayó también lo alejados que siguen estando los mandatarios en algunas cuestiones fundamentales, incluida la guerra con Irán, las disputas comerciales y la relación norteamericana con la isla autogobernada que China reclama como parte de su territorio. En ese contexto, Trump afirmó que Xi le ofreció su ayuda para desbloquear el estrecho de Ormuz.

Pese a esto, el mandatario norteamericano anunció que Xi visitará la Casa Blanca el 24 de septiembre, una fecha que no se había anunciado previamente, lo que fue interpretado como el reflejo de una evaluación positiva de Washington sobre las reuniones. El comunicado indica que ambos líderes abordaron formas de mejorar la cooperación económica, incluyendo la ampliación del acceso al mercado chino para las empresas estadounidenses y el aumento de la inversión china en industrias de Estados Unidos.
La reunión entre los mandatarios
Los dos líderes se reunieron a puerta cerrada durante unas dos horas en el Gran Salón del Pueblo después de una elaborada ceremonia de bienvenida que incluyó cañonazos, una banda que interpretó el himno estadounidense y el chino, y cientos de estudiantes saltando y agitando flores y banderas de los dos países.
Según un resumen publicado en X por la portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Mao Ning, Xi le dijo a Trump que “la cuestión de Taiwán es el tema más importante en las relaciones entre China y Estados Unidos”.
“Si se maneja adecuadamente, la relación bilateral gozará de estabilidad general. De lo contrario, los dos países tendrán choques e incluso conflictos, poniendo en gran peligro toda la relación”, escribió la vocera.
President Xi Jinping held talks with U.S. President Donald J. Trump.
— Mao Ning 毛宁 (@SpoxCHN_MaoNing) May 14, 2026
President Xi noted that transformation not seen in a century is accelerating across the globe, and the international situation is fluid and turbulent. The world has come to another crossroads. Can China and the… pic.twitter.com/IXzzxLdeKJ
Esas declaraciones llegaron después de un breve intercambio público antes del inicio del encuentro, en el que Trump le dijo a Xi que “es un gran líder. A veces a la gente no le gusta que yo lo diga, pero lo digo de todos modos, porque es verdad”.
“Es un honor ser su amigo”, declaró Trump, antes de prometer que “la relación entre China y Estados Unidos será mejor que nunca”.
Xi se mostró más sombrío en sus primeras declaraciones, expresando esperanzas de que Estados Unidos y China puedan evitar el conflicto y preguntándose “si los dos países pueden trascender la ‘trampa de Tucídides’ y forjar un nuevo modelo de relaciones entre grandes potencias”.

El mandatario chino utilizó un término popular en los estudios de política exterior, que se refiere a la idea de que cuando una potencia en ascenso amenaza con desplazar a una establecida, el resultado suele ser la guerra. Xi ha utilizado el término desde hace años, pero destacó que lo hubiese empleado mientras Trump ofrecía optimismo, y anticipó sus comentarios a puerta cerrada sobre Taiwán.
Xi, no obstante, adoptó un tono más conciliador al describir su relación términos más generales. “La cooperación beneficia a ambas partes, mientras que la confrontación perjudica a ambas”, manifestó el mandatario chino. “Los dos países deberían ser socios en lugar de rivales”, agregó.
La relación entre las potencias
Después de su reunión, Xi llevó a Trump a visitar el Templo del Cielo y ofreció un banquete de Estado en su honor. El líder chino aprovechó su brindis nocturno para señalar que él y Trump habían mantenido las relaciones entre Estados Unidos y China “generalmente estables” en un mundo turbulento.
“Lograr el gran rejuvenecimiento de la nación china y hacer que Estados Unidos vuelva a ser grande pueden ir de la mano”, afirmó Xi, en referencia al movimiento político de Trump. “Podemos ayudarnos mutuamente a tener éxito y promover el bienestar de todo el mundo”, aseguró el mandatario chino.

En su brindis, Trump volvió a referirse a Xi como “mi amigo” y dijo que su visita había sido “un gran honor” en un día “fantástico”. Señaló que el jueves se discutieron asuntos “todos buenos para Estados Unidos y China”.
El comunicado no mencionó directamente a Taiwán, pero, en relación con Irán, señaló que ambas partes acordaron que el estrecho de Ormuz, una vía marítima crucial para el comercio de petróleo y gas natural, debe permanecer abierto. El cierre del estrecho ha dejado varados a petroleros y ha provocado un alza de los precios de la energía que amenaza al crecimiento económico global.
Trump afirmó en una entrevista que Xi le ofreció ayuda para reabrir el estrecho de Ormuz y le aseguró que Pekín no enviará material militar a Irán en el conflicto que mantiene con Estados Unidos.
“Dijo que no va a entregar equipo militar (...) lo dijo con mucha firmeza”, declaró Trump a Fox News, después de su cumbre con Xi en Pekín. “Le gustaría ver el estrecho de Ormuz abierto, y dijo: ‘Si puedo ayudar en lo que sea, me gustaría hacerlo’”, añadió Trump.
La guerra domina la agenda interna de Trump y aviva los temores a un posible debilitamiento de la economía estadounidense a medida que se acerca noviembre y las elecciones de mitad de mandato, en las que los republicanos esperan mantener el control del Congreso.

China es el mayor comprador de petróleo iraní, y el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, dijo en una entrevista con Sean Hannity, de Fox News, que Trump presentará argumentos para que Pekín ejerza su influencia sobre Teherán, e indicó que funcionarios del gobierno subrayarán que “las economías se están derritiendo debido a esta crisis”, lo que significa que los consumidores están “comprando menos productos chinos”.
No está claro si Trump persuadió a Xi para que intervenga con Irán. En cambio, la Casa Blanca dijo que el líder chino se opuso a cualquier implementación de peajes a los buques que crucen Ormuz –como propuso Teherán– y expresó interés en que China pueda adquirir más petróleo estadounidense para reducir en el futuro su dependencia del crudo procedente del golfo Pérsico.
La discusión sobre Taiwán
La advertencia de Xi sobre Taiwán refleja el descontento de China con un plan de Estados Unidos de vender armas a la isla. La Casa Blanca ha aprobado un paquete armamentístico por valor de 11.000 millones de dólares para Taipéi, pero aún no ha empezado a suministrarlas.
Estados Unidos tiene un compromiso de larga data de ayudar a la isla a defenderse en caso de ataque, pero Trump ha mostrado una mayor ambivalencia hacia Taiwán, lo que alimenta la especulación sobre si el presidente podría ser persuadido de reducir el apoyo de Estados Unidos.

Taiwán, por su parte, se mostró agradecido por el “apoyo de largo plazo” de Estados Unidos.
“El gobierno ve positivamente todas las acciones que contribuyen a la estabilidad regional y al manejo de los riesgos potenciales derivados de la expansión autoritaria”, dijo a reporteros Michelle Lee, portavoz del primer ministro taiwanés. Añadió que Estados Unidos “también ha reiterado repetidamente su postura firme y clara de apoyo a Taiwán”.
La cuestión comercial
La Casa Blanca ha insistido en que Trump no hubiera realizado el viaje sin la mira puesta en asegurar resultados concretos, lo que sugiere que podría haber anuncios sobre comercio.
Eso podría incluir un compromiso chino de comprar soja, carne de res y aeronaves a Estados Unidos. Funcionarios de la Casa Blanca también quieren avanzar hacia el establecimiento de una Junta de Comercio con China, con el fin de abordar las diferencias comerciales entre ambos países.

Trump y Xi hablaron sobre comercio el jueves, con Xi señalando que la puerta de oportunidades de China se abrirá cada vez más. El mandatario chino también se reunió con un grupo de líderes empresariales estadounidenses que acompañaron a Trump.
George Chen, socio de la consultora The Asia Group, apuntó que Xi ha dejado su “‘línea roja’ muy clara” sobre Taiwán. Pero añadió que el presidente chino también mostró un tono acogedor en el frente económico y un deseo de asegurar a la comunidad empresarial estadounidense que el gigante asiático es un lugar donde pueden generarse beneficios.

Washington y Pekín alcanzaron el año pasado una tregua comercial que apaciguó las amenazas mutuas de imponer elevados aranceles. Estados Unidos dice que ha habido conversaciones en curso y un interés mutuo en prorrogar el acuerdo.
Según la Casa Blanca, los líderes también hablaron sobre seguir frenando el flujo de sustancias químicas precursoras del fentanilo hacia Estados Unidos, y aumentar las compras chinas de productos agrícolas estadounidenses.
Agencias AP y AFP
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