Ucrania ataca con drones el mayor puerto petrolero ruso en el Báltico mientras la guerra de Irán fortalece la economía rusa
Kiev reivindicó la ofensiva contra el mayor puerto de crudo del oeste de Rusia; la suspensión de embarques agrava la tensión energética global, mientras Moscú se beneficia de la suba de precios por la guerra de Irán
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MOSCÚ.– Un depósito de combustible en el puerto ruso de Primorsk, en el mar Báltico, se incendió este lunes tras un ataque con drones atribuido a Ucrania, en un nuevo episodio de la guerra que apunta directamente a la infraestructura energética de Moscú.
El hecho fue confirmado por el gobernador de la región de Leningrado, Alexander Drozdenko, quien informó que el impacto provocó daños en un tanque y obligó a evacuar al personal mientras los equipos de emergencia trabajaban para contener el fuego.
El ataque forma parte de una estrategia sostenida de Ucrania para debilitar la economía de guerra rusa. Kiev intensificó en los últimos meses sus operaciones con drones de largo alcance, dirigidas contra refinerías, depósitos y terminales portuarias. El Estado Mayor ucraniano reivindicó el operativo en Primorsk y aseguró haber alcanzado “instalaciones clave de infraestructura energética y de combustible” en territorio ruso, en un intento por reducir los ingresos que Moscú destina a financiar la invasión.
🇺🇦🇷🇺 Massive Ukrainian drone strikes blew up vast areas of the Port of Primorsk, Russia's largest oil export terminal that processes 1.0-1.5 million barrels/day - 100 million tons of oil & oil products per year. — 1,000km from Ukraine. — Igor Sushko pic.twitter.com/uLXSwBTSvx
— The Daily News (@DailyNewsJustIn) March 23, 2026
Primorsk es el principal puerto de exportación de petróleo del oeste de Rusia y una pieza clave en el esquema energético del Kremlin. Con capacidad para despachar más de un millón de barriles diarios, canaliza gran parte del crudo tipo Urales, además de diésel de alta calidad. Según datos del sector, solo el año pasado exportó unas 16,8 millones de toneladas métricas de combustibles.
Por otro lado, las autoridades rusas informaron de una oleada masiva de drones. Drozdenko señaló que al menos 35 aparatos fueron derribados en la región de Leningrado, cifra que luego actualizó a más de 50. A nivel nacional, el Ministerio de Defensa aseguró haber interceptado y destruido 249 drones durante la noche, en uno de los ataques más amplios registrados en lo que va del conflicto.
El ataque a Primorsk, además, evidencia una expansión geográfica de la guerra. La región de Leningrado, cercana a la frontera con Finlandia, no había sido hasta ahora un frente habitual. La capacidad de Ucrania para golpear objetivos a gran distancia subraya la evolución tecnológica del conflicto y plantea nuevos desafíos para la defensa rusa.
La interrupción de flujos complica a Rusia
El impacto en Primorsk no fue un hecho aislado. Fuentes del sector energético indicaron que, como consecuencia de los ataques, tanto este puerto como el de Ust-Luga —otra terminal estratégica sobre el Báltico— suspendieron temporalmente las exportaciones de crudo y combustibles desde el domingo. No estaba claro de inmediato si Ust-Luga había sufrido daños directos, pero ambas instalaciones son operadas por Transneft, el monopolio estatal de oleoductos.
La interrupción de estos flujos representa un golpe significativo para Rusia, que depende en gran medida de sus exportaciones energéticas. Ust-Luga maneja alrededor de 700.000 barriles diarios y exportó el año pasado más de 32 millones de toneladas de productos petrolíferos. Junto con Primorsk, constituye una de las principales salidas del petróleo ruso hacia los mercados internacionales.
Sin embargo, el contexto global introduce un matiz complejo. La escalada simultánea en Medio Oriente —con el enfrentamiento entre Irán, por un lado, y Estados Unidos e Israel, por otro— alteró el equilibrio del mercado energético. El cierre del estrecho de Ormuz por parte de Teherán, una vía crucial para el transporte de crudo, generó temores de escasez y presionó al alza los precios internacionales.
En ese escenario, Rusia encontró un beneficio indirecto. A pesar de los ataques a su infraestructura, el aumento del precio del petróleo mejora sus ingresos por exportaciones, compensando en parte las pérdidas logísticas o los daños puntuales. Moscú, sometido a sanciones occidentales, logró redirigir sus ventas hacia mercados alternativos, como Asia, aprovechando la volatilidad global.
Este doble efecto —presión militar sobre sus instalaciones energéticas y ganancias extraordinarias por el contexto internacional— refleja la creciente interconexión entre los distintos focos de conflicto. Mientras Ucrania busca asfixiar la capacidad financiera del Kremlin, la dinámica del mercado global le otorga a Rusia un margen inesperado para sostener su esfuerzo bélico.
En este escenario, la infraestructura energética se consolida como un objetivo central. Tanto Rusia como Ucrania han intensificado sus ofensivas sobre este tipo de instalaciones: Moscú, con bombardeos casi diarios que afectan la red eléctrica ucraniana, y Kiev, con ataques selectivos que buscan erosionar los ingresos petroleros rusos.
Agencias AFP y Reuters
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