Un robo de combustible terminó en un infierno en México: 71 muertos

La explosión de un ducto que era asaltado por cientos de personas expuso el alcance de un drama expandido en todo el país; la pasividad del Ejército, eje de una polémica
Expertos forenses trabajaban ayer en la zona de la explosión, en la localidad de Tlahuelilpan
Expertos forenses trabajaban ayer en la zona de la explosión, en la localidad de Tlahuelilpan Crédito: Claudio Cruz
La explosión de un ducto que era asaltado por cientos de personas expuso el alcance de un drama expandido en todo el país; la pasividad del Ejército, eje de una polémica
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20 de enero de 2019  

CIUDAD DE MÉXICO.- Una fuga por robo de combustible en un ducto de la petrolera estatal Pemex derivó anteanoche en un infierno y dejó por lo menos 71 muertos en Tlahuelilpan, una localidad rural del estado de Hidalgo. El incidente, mucho mayor a los que suceden cada vez con más frecuencia, ocurrió semanas después de que el presidente Andrés Manuel López Obrador lanzara una estrategia contra este delito millonario, bajo control del crimen organizado y solo superado en beneficios por las drogas.

Después de perforada la tubería, en el kilómetro 226 del ducto Tuxpan-Tula (estado de Hidalgo), se produjo un chorro de nafta que salió a borbotones hasta formar una pequeña laguna. Cientos de personas, incluso familias enteras, acudieron formando una especie de hormiguero, con bidones, barriles y otros recipientes para llevárselos a sus casas y venderlos más adelante a las bandas criminales.

"Había muchas personas que se acercaban con bidones; mujeres, chicos, adolescentes. Se acercaban a la fuente hasta en camionetas para poder cargar. Y empezaron a jugar, a hacer barullo en donde estaba brotando el hidrocarburo", relató Roselyn Sánchez, reportera de AM Hidalgo. Participaron entre 600 y 800 personas, agregó.

Ante la mirada de un grupo de militares -que quedaron en el centro de una polémica por su accionar-, el robo culminó con un estallido y una columna de fuego que envolvió a los vecinos y dejó 71 muertos y 76 heridos en las inmediaciones de la tubería perforada. El saqueo se transformó primero en un infierno y luego en un campo de muerte, en el que la gente corría con la ropa quemada y con manchas negras en el cuerpo, en la cara, los brazos y las piernas.

"Las llamas estaban consumiendo todo lo que había alrededor", dijo el gobernador de Hidalgo, Omar Fayad, luego de enterarse de la tragedia. Las imágenes captadas justo después del estallido mostraban a mucha gente que gritaba y corría mientras ardía en llamas. Otros caminaban sobre la ruta, algunos en estado de shock, con amplias zonas del cuerpo severamente afectadas por el fuego.

El ducto estaba en proceso de ser llenado, luego de que el 23 de diciembre pasado se suspendió su operación por órdenes de López Obrador, para combatir el llamado "huachicoleo", como se conoce popularmente el robo de combustible, un delito que deja pérdidas por 3000 millones de dólares anuales a las arcas públicas.

En los últimos años se han registrado varias explosiones en ductos perforados por criminales, pero la mayoría sin víctimas.

El robo de combustible se convirtió en un delito que corroe las entrañas de Pemex, en una cadena que incluye perforaciones, saqueos y corrupción en las filas de la compañía, en la que intervienen ejecutivos, expertos y empleados.

El fiscal general en funciones, Alejandro Gertz, describió el incidente como "intencional", porque "alguien hizo esa perforación y el incendio fue consecuencia del delito", aunque dejó entrever que los responsables directos quizás estaban entre las víctimas de la explosión.

Varias horas después del incidente de la tubería, los cuerpos carbonizados permanecían en el lugar en la posición en la que fallecieron y se veía ropa quemada en la maleza, mientras en el ambiente se percibía un fuerte olor a combustible.

"Cuando vine de trabajar me dijeron que estaba el combustible y que había mucha gente, que me viniera, pero dije 'no, ¿para que?'", relató un hombre que no quiso dar su nombre y que estaba a la espera de noticias de su nuera. Una mujer señaló que había visto gente fumando cerca del área de la fuga.

La actuación del Ejército en el episodio quedó en el centro de la polémica. Unos 25 militares acudieron a la zona cuando se reportó que el ducto había sido perforado, pero no consiguieron disuadir a los pobladores de retirarse, explicó el secretario de Defensa, Luis Crecencio Sandoval, durante una conferencia de prensa junto a López Obrador en el Palacio Nacional de la capital.

"La actitud del Ejército fue correcta, no es fácil ante una multitud hacer prevalecer el orden", dijo el presidente sobre la inacción de las tropas que debían custodiar la escena. Y agregó que la tragedia no influirá para que el gobierno baje la guardia contra las bandas del crimen organizado que se dedican al robo de combustible, muchas veces apoyados por los propios pobladores.

"Hay que terminar con esta práctica que llevó a esta tragedia. No solo es en este municipio, es una práctica que se fue arraigando, que dejó sin alternativas a la gente y se los empujó a llevar a cabo estas actividades con todos los riesgos que implica", señaló el mandatario mexicano.

Agencias AFP, DPA, AP y ANSA

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