En plena explosión de la era del intercambio de música vía Internet, el mainstream de la cultura rock cayó en ventas y sobre todo en sorpresas artísticas. Pero 2002 también dejó su decena de álbums emblemáticos y un nutrido lote de bonus
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Sobre el final de 2001 una orden judicial hizo cerrar Napster, hasta entonces el programa más famoso de intercambio gratuito de archivos musicales. El acoso judicial de las discográficas globales había dado sus frutos. Fue una batalla ganada, pero el mundo ya era otro. La facilidad para bajar música por la red cambió para siempre la forma de consumir de los fans y el imperio de los grandes sellos -muchas veces basado en contratos leoninos y precios abusivos- sufrió el impacto. Ninguna de las grandes compañías murió. Pero poco a poco el modelo de negocios viró de hacer tours para vender discos a grabar para recaudar en los shows. Ese escenario tendería a favorecer -siempre a nivel mainstream- a las bandas ya establecidas en detrimento de nuevas figuras. Las novedades más determinantes del 2002 pasaron por la explosión de Coldplay, el crecimiento del retro rock y fenómenos más puntuales.
La Argentina, por su parte, padecía de problemas bastante más acuciantes. El 1 de enero Eduardo Duhalde fue nombrado presidente provisional por la Asamblea Legislativa y al otro día asumiría en el medio de la crisis más profunda de la historia moderna de nuestro país. Duhalde derogó la Ley de Convertivilidad, lo que produjo una devaluación inicial del 40 por ciento, que con la sucesión de semanas superaría el 300. El 26 de junio, en los alrededores de la estación de trenes del Ferrocarril Roca en Avellaneda, la policía bonaerense asesinó a los militantes Maximiliano Kosteki y Darío Santillán. El hecho obligaría a Duahlde a convocar a nuevas elecciones para el 27 de abril de 2003.
Esta nota es una excusa para repasar y debatir qué pasaba en el planeta del rock y del pop internacional hace una década, a través de una selección de diez discos fundamentales y una serie de bonus.
Hacia el infinito y más allá
"Yoshimi Battles the Pink Robots"- The Flaming Lips. Lo fascinante de los Flaming Lips es su capacidad para crear mundos paralelos alimentados de psicodelia, audacia, locura y sensibilidad. Con "Yoshimi Battles the Pink Robots" el trío de Oklahoma alcanza un estado de gran inspiración. Guitarras acústicas, eléctricas, efectos siderales, samplers, bajos potentes y baterías incisivas se potencian en canciones exactas. El himno esperanzador "Do You Realice?" es el corazón del disco, pero entre grandes composiciones y juegos sonoros el trabajo no decae nunca. La voz de Wayne Coyne comanda un barco que coquetea con el pop, suma orquestaciones galácticas y un gran juego lírico –entre la ciencia ficción y el existencialismo, pero sin sonar pretencioso–. "Yoshimi Battles the Pink Robots" representa un punto altísimo en la carrera de los Lips y al mismo tiempo una demostración de que con audacia, trabajo y un poco de suerte la música creativa también puede encontrar su lugar en las grandes arenas.
Desembarco en las grandes ligas
"A Rush of Blood to the Head" - Coldplay. No se trató sólo de los hits "In My Place", "The Scientist", "Clocks" y "God Put a Smile Upon Your Face". Tampoco de que las ventas del disco superaron los 13 millones de copias en todo el mundo, en una época donde los éxitos se hacían cada vez más módicos. De la mano del cantante y compositor Chris Martin, "A Rush of Blood to the Head" exhibe un salto cualitativo en la fórmula de balada melancólica/épica para toda la familia que el grupo ya había sabido acuñar. Al mismo tiempo ofrece un abanico estilístico enriquecido con cuidado. Así las cosas, Coldplay daba el salto a las grandes ligas del espectáculo internacional, privilegio que nunca abandonaría. El proceso de gestación de este segundo álbum del cuarteto no resultó sencillo. La presión para sostener el impacto de "Parachutes" (2000) se hizo sentir y la banda se sintió sumergida en una parálisis creativa. Hasta que grabaron "In My Place" y Martin y los suyos encontraron su norte –con la ayuda de Ian McCulloch de Echo & the Bunnymen– para darle forma al disco más emblemático de su carrera.
La imaginación al poder
"Yankee Hotel Foxtrot" - Wilco. El cuarto álbum de la banda comandada por Jeff Tweedy (voz y guitarra) sorprendió por su belleza y nivel de detalle. "Yankee Hotel Foxtrot" reúne once canciones –producidas con gran sabiduría por la banda y Jim O’Rourke– liberadas de los estándares del mercado, que articulan vuelo, melodías envolventes y arreglos minuciosos y a veces intrincados. El trabajo navega a través de un mar de angustia y melancolía que invita a repetidas escuchas, pero también de sereno encanto. La gracia y peso específico de "I’am trying to break your Herat", "Radio Cure" y "Jesús, etc.", entre otras, le dan sustancia a un recorrido tan personal como atrapante, que terminó de establecer a Wilco como una de las usinas creativas más sólidas de la escena. El álbum se transformó en un clásico indie, a pesar de que Warner lo rechazó porque le auguraba una potencialidad comercial nula.
El desierto al poder
"Songs For The Deaf" - Queens Of The Stone Age. Josh Homme nunca alcanzó el reconocimiento que merecía con Kyuss. Pero gracias al tercer álbum de QOTSA –que incluyó a Dave Grohl y Mark Lanegan como invitados– se metió de lleno en las radios y TV de la mano de hits como "No One Knows" y "Go with the Flor". Por entonces, la banda todavía contaba con el bajista Nick Oliveri, lo que constituía un atractivo ingrediente de punk y genuina crudeza. Pero no se debe pasar por alto que el verdadero motor de la banda fue, es y será Homme: desde su talento para componer, pasando por su personal estilo como guitarrista y sus capacidades crecientes como cantante. Para muchos "Rated R" (2000) fue el mejor disco de la banda. Pero "Songs For The Deaf" logró un personal equilibrio entre potencia y matices, sexualidad y furia. El álbum también terminó de consagrar a Homme como una de las figuras más significantes de los 00.
Genio y figura
Johnny Cash - "American IV: The Man Comes Around". La industria discográfica suele acudir a estrategias supuestamente audaces en las que cruza artistas y géneros, casi siempre con resultados banales. Pongamos un ejemplo brutal y traumático para el buen gusto: Julio Iglesias haciendo un disco de tango. Algún neófito podría haber inferido que Johnny Cash cantando una canción de Nine Inch Nails hubiera estado cerca del absurdo, pero la aventura resultó un hallazgo incandescente. "American IV: The Man Comes Around" forma parte de una serie de discos ideados por el gran productor Rick Rubin para que Cash repase repertorio predominantemente rock elegido con suma sensibilidad. A Cash no le quedaba mucho de vida, pero se las arregló para cantar con una profundidad conmovedora, en un marco acústico ideal que potencia su sonoridad. Sus versiones de la propia "Hurt" (NIN), "Personal Jesus" (Depeche Mode) y ""In My Life" (The Beatles), entre otras, brillan como propias. Con esta serie de discos Cash se abrió a nuevas generaciones, pero ante todo se despidió de la mejor y más conmovedora manera posible.
Debut sin despedida
"Turn On The Bright Lights" - Interpol. No es la primera vez que pasó, ni será la última. El arte en general y la cultura rock en particular se alimenta del pasado y muchas veces en forma mucho más fetichista que creativa. Difícilmente a alguien les quede dudas que los Interpol se propusieron revivir y de alguna manera apropiarse del legado de Joy Divison –sumando otros ingredientes del post-punk–. Pero más allá de que "Turn On The Bright Lights" no encarna rupturas ni grandes audacias, se trata de un álbum potente y logrado que empuja a las nuevas generaciones a buscar inspiración en el costado más dramático de fines de los 70. "Obstacle 1" es un hit por donde se lo mire, "Say Hello to The Angels" tiene una tracción rocker que subyuga y "PDA" respira desencanto: apenas tres ejemplos de hasta que punto los neoyorquinos demostraron que sabían pegar cuándo y dónde era necesario.
Regreso al pasado
The Vines - "Highly Evolved". En repetidas declaraciones a los medios, el cantante y compositor australiano Craig Nicholls declaró que "Highly Evolved" era el resultado exacto de sus influencias de Nirvana y los Beatles. El comentario suena presuntuoso y lo es. En definitiva, más allá de tener más o menos talento, en la música nunca nada puede resultar tan exacto. En "Highly Evolved" también se cuelan trazos de Pixies y Supergrass –entre otros–, pero su gran mérito pasa por lo logrado de las composiciones: sus melodías y las variantes en los climas. "Get Free" y "In The Jungle" representan el costado más febril de la banda y "Country Yard" y "Homesick" los momentos más reposados. "Highly Evolved" es uno de esos discos redondos y electrizantes que acaso no cambien la historia de tu vida, pero pegan de entrada y se disfrutan de principio a fin.
Es sólo rock & roll...
"Your New Favourite Band" - The Hives. Crudas guitarras a repetición, bases sencillas y contundentes y alaridos oportunos. En la era del regreso al garage, los suecos The Hives demostraron que ya hacía diez años sabían todo lo que tenían que saber. "Your New Favourite Band" es una suerte de compilado para la presentación de la banda al mundo. Y esa carta funcionó de tal manera que los transformó en tapa de revistas en un abrir y cerrar de ojos. El salvajismo primal de "Die, All Right!" constituye una prueba de casi 3’ del poder de knock out de estos suecos que sin falsas pretensiones le dan todo lo que puede necesitar a cualquier joven del mundo que exige rock. La competencia de Howlin' Pelle Almqvist (voz), Vigilante Caerlstroem y Nicholaus Arson (guitarras), Dr. Matt Destruction (bajo) y Chris Dangerous (batería) no ofrece ambigüedades y "Your New Favourite Band" lo demuestra en forma concluyente.
Madurar con vuelo
"Up" - Peter Gabriel. Gran parte de la música pop de los 80 estuvo dominada por Peter Gabriel. Por lo efectivo de sus hits, por la inteligencia y musicalidad con la que estaban construidos y por la estética de sus videos. Para los 00 el ex Genesis ya no ocupaba un lugar central en la escena y él fue el primero en comprenderlo. Ese reposicionamiento impactó en "Up" de forma inmejorable. Desligado de expectativas comerciales elefantiásicas, el álbum encarna el final de la fiesta de "So" (1986) y "Us" (1992): persiste la intrincada arquitectura sónica, pero los climas predominantes se hacen mucho más reflexivos y hasta lúgubres. Los susurros crecientes de "Signal to noise", los juegos vocales de "Sky blue" y la dinámica de "The Barry Williams show" son apenas algunos de los hallazgos de un disco donde lo artístico sobrepasó largamente el impacto comercial.
Islandia más excéntrica que nunca
"()" - Sigur Rós. El hecho de que provengan de Islandia le otorga a Sigur Rós un exotismo ineludible. Pero más allá de orígenes o marketing, la banda comandada por el cantante Jón Þór Birgisson sostiene su singularidad en sus composiciones abstractas y por momentos fantasmales, el falsete de Birgisson y la suficiente capacidad para a veces –solo a veces– acercarse a formatos mas pop –aunque siempre irreverentes–. "()" reúne ocho composiciones separadas por 36 segundos de puro silencio. El primer lote está unido por un tono más abierto y el segundo por un chaleco de fuerza sombrío. El hecho de que Birgisson cante todas las canciones en un idioma inventado –para casi todo el mundo hubiera sido igual si lo hacía en islandés– confirman que la banda por momentos puede sobrepasarse en sus caprichos y/o pretensiones de independencia. Pero esos desvaríos pasan a segundo plano debido a una música inspirada, capaz de seducir e incomodar según se lo proponga.
Bonus: "The Coral" (The Coral), "Power in Numbers" (Jurassic 5), "A Little Deeper" (Ms. Dynamite), "Sunshine Hit Me" (The Bees), "One by one" (Foo Fighters), "Alice" (Tom Waits), "Come Away With Me" (Norah Jones), "The Last Broadcast" (Doves), "Under Construction" (Missy Elliott), "The Rising" (Bruce Springsteen), "Phrenology" (The Roots), "Sea Change" (Beck), "Century Child" (Nightwish), "Untouchables" (Korn).
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