En su segundo show del año, la banda liderada por Sergio Rotman, Mimi Maura y Ariel Minimal presentó su disco Hacia el mar de carbón en Palermo; crónica y fotos
1 minuto de lectura'
Dos imágenes. El concepto extremo de El Siempreterno resumido a través de la sinestesia; esas dos instantáneas, las paredes expansibles de una cajita no-tan-feliz en la que viven otras nociones: una nueva resurrección local del post punk, la agresividad virtuosa de una formación con aires de supergrupo, la necesidad de canalizar cierta creatividad prolífica, blá. Sobre el escenario de Groove, Sergio Rotman y Mimi Maura bailando juntos, los brazos entrelazados, cadera-hombro, palma y palma; los amantes girando alegres dos o tres veces en el lugar entre la melodía folky, los punteos soleados, de "La vieja casa". Y Rotman, los ojos desorbitados, poseído con el hechizo lanzado por su mujer para dar inicio a la densa, larguísima marcha definida por el cover de "Hall of Mirrors" de Kraftwerk: una invocación tenebrosa, la atmósfera oscura y espesa de una versión ya conocida en directo pero siempre impactante. Ariel Minimal pedaleando hacia el ruido y la distorsión. Mimi y sus brazos al cielo, conjurando y entonando: "El joven entró al salón de los espejos / donde descubrió el reflejo de sí mismo / Even the greatest stars discover themselves in the looping glass". Un reflejo, dos imágenes.
La excusa de este show de El Siempreterno en Palermo (el segundo del año, porque la pareja continúa viviendo en Puerto Rico) es el nacimiento de Hacia el mar de carbón, el sucesor de su álbum debut. "Temas que hablan sobre la muerte, la traición y el odio", tira Rotman antes de catalogar de "suicidio artístico" a la presentación en vivo de los temas nuevos, por pertenecientes a un disco que todavía no salió o, mejor, que está saliendo en ese mismísimo momento. Él, como el director de orquesta de pelos alocados y movimientos frenéticos que ya había guiado hacia el interior de la furia más allá del punk a través de temas como "Más de lo mismo" o las versiones (otro clásico en el repertorio) de "Love Will Tear Us Apart" y (un estreno) de "Fallas" de Todos Tus Muertos, encara eso que piensa que será una pequeña muerte pero que finalmente no, nada que ver. Aunque las letras y la intensidad de las piezas nuevas sí dejen traslucir esa tríada negra. "Nota suicida", la violenta "Joven muerto en Juana Díaz", "En el mar de carbón" (dedicada a la memoria de Gamexane), "Full coma": un disco que vuelve a plasmar las influencias oscuras (bueno, "Todas las estrellas", más nuevaolero, suena al más alegre The Cure), a direccionar los disparadores compositivos -el pesimismo existencial, la desconfianza en la humanidad-, y que condensa la paradoja total de su concepción. El Siempreterno nace como un "proyecto paralelo" o "de laboratorio" y, sólo dos años más tarde, termina siendo esto: el rejunte más interesante y potente de nuestra escena postdiciembre2004 con la mística de una banda de culto acompañando cada una de sus presentaciones esporádicas.
Detrás de la complementación de las voces (la feminidad virtuosa de Mimi, con sus movimientos circulares hipnóticos, que parecen trascender la naturaleza de los ritmos, la aspereza de Sergio que la quiere seguir pero salta y gira en el aire como un nenito), el power trío. La dupla rítmica conformada por Fernando Ricciardi, otro ex Cadillac, en batería y Álvaro "el Ruso" Sánchez en bajo y el héroe de la viola. Alguien alguna vez preguntó "¿Cuántos Minimales hay?" y parece que efectivamente hay uno solo: el mismo que moviliza con pasajes acústicos junto a Flopa, el que incluso más tarde, esta misma noche, se presentará junto a Peligrosos Gorriones en La Plata al frente de Pez, es el que la gasta en cada solo, entre los puentes abrasivos y los delirios noise. Esto a pesar de que Rotman por momentos se calce la propia y acompañe: a la izquierda de las dos caras de la formación, Minimal es el protagonista sospechosamente taciturno.
Hacia el final, también, Rotman invita a Hernán Bazzano de Cienfuegos para el cover de "Moonage Daydream", otro clásico en la lista, preludio al descontrol de "Hacia el cosmos" y "La eternidad". "Algún día", promete ante la posibilidad de reunión de la banda que completaban Martín y Diego Aloe y el propio Ricciardi y termina repitiéndose: "Ojalá algún día, ojalá". Todos citan: "pictures of Lilly Lilly oh Lilly". "7 Eleven", himno punk que abre el tracklist del primer disco, pone fin con su (pequeño) pogo violento pero el verdadero final llega con "clásicos del rockero con onda": "Baba O´Riley" de The Who y "Gimme Gimme Gimme" de Black Flag, como para no perder la licencia que ya se hizo costumbre.
La vida, la muerte, la felicidad y el rencor, el descreimiento y la esperanza: la certeza de que entre la adrenalina del pogo y la encarnación de lo más vertiginoso y oscuro del rock, El Siempreterno reflexiona. Así persistirá; una vez más, el nombre es el destino. "Sin contrarios no hay progresión", maldijo el poeta.
Por Yamila Trautman
Notas relacionadas
Lo mejor del rock: El Siempreterno
- 1
Agustín Palleres Yoffe: trabajó en TV y en publicidad, pero se enfermó y cumplió un sueño que todos le decían que era imposible
2Rating: cuánto midió una de las últimas galas de eliminación de Masterchef
3Quedó viuda hace ocho años, contó su historia en Ahora Caigo y emocionó a Darío Barassi: “Me angustié un poco”
4Ian Lucas contó detalles de su romance con Evangelina Anderson






