Free Solo: el documental ganador del Oscar es un thriller de la vida real

Alex Honnold, el escalador que no usa ni arnés ni cables para escalar El Capitán, en el parque Yosemite, hazaña que narra esta película de Jimmy Chin y Elizabeth Chai
Alex Honnold, el escalador que no usa ni arnés ni cables para escalar El Capitán, en el parque Yosemite, hazaña que narra esta película de Jimmy Chin y Elizabeth Chai Crédito: NatGeo
María Fernanda Mugica
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4 de marzo de 2019  • 15:36

Free Solo (EE.UU, 2018). Directores: Jimmy Chin, Elizabeth Chai Vasarhelyi. Duración: 100 minutos. Disponible en: Fox Play y Flow. Nuestra opinión: Muy buena.

"Imaginate un logro atlético del nivel de una medalla de oro olímpica pero que si no lo lográs, te morís". Así resume el escalador Tommy Caldwell lo que implica la técnica que utiliza Alex Honnold: escalar sin arnés ni cables el muro de 914 metros llamado El Capitán, ubicado en el parque nacional estadounidense Yosemite.

¿A quién se le ocurre dedicarse a semejante cosa? La búsqueda de esa respuesta es parte de lo que hace a Free Solo, un retrato cautivante y un verdadero thriller de la vida real que acaba de ganar el Oscar al mejor documental. Los directores Jimmy Chin y Elizabeth Chai Vasarhelyi hicieron un trabajo minucioso sobre el personaje central y construyeron un relato lleno de suspenso y adrenalina que sería la envidia de muchos realizadores de ficción.

Free Solo no se queda en la superficialidad del acto sino que investiga a fondo a Honnold; lo acompaña en un estudio dedicado a ver qué sucede en su cerebro ante ciertos estímulos para probar que su relación con el peligro es distinta a la de la mayoría de la gente; lo observa mientras comienza una relación con una chica, Sanni, y lo que eso provoca sobre su particular modo de vida.

Ese estudio cercano de Honnold tiene valor por sí mismo pero también prepara al espectador para la última parte del documental en la que se presenta su hazaña. Después de verlo en sus intentos de tener una vida "común" y acompañarlo en su dudas, cualquier persona que no se anima a subirse a un banquito empieza a comprender al escalador, aunque sea un poco. Uno sufre con Sanni pero también entiende la pulsión de Honnold.

El espectador queda inmerso en el drama sin dejar de tener una distancia crítica y ese es un logro de los realizadores, responsables de una gran proeza técnica y narrativa. Jimmy Chin también es escalador y el tipo de imágenes que se ven en el documental no serían posibles si él y su equipo no acompañaran a Honnold en esa aventura (pero con medidas de seguridad). De ese acompañamiento surge, además, otro aspecto valioso del documental: el miedo del equipo de filmación de ser testigos de la muerte de su amigo, y el temor del propio Honnold de morir frente a ellos.

Todo contribuye a que la experiencia de ver Free Solo provoque reacciones en el espectador a varios niveles: desde los más viscerales, al ver a Honnold jugándose la vida en cada paso, hasta los más reflexivos, centrados en el sentido de lo que hace o lo que las relaciones personales pueden provocar en alguien que parece no tenerle miedo a la muerte. No es poco para una hora y cuarenta minutos de película.

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