Lucho Avilés: "Yo hacía televisión porque era un mercenario y un profesional"

«¿Quién me va a llamar ahora? Nadie. No creo que me llamen ni de la televisión ni de la radio.»
«¿Quién me va a llamar ahora? Nadie. No creo que me llamen ni de la televisión ni de la radio.» Fuente: LA NACION - Crédito: Matías Aimar
El periodista habló con Personajes.tv sobre el mundo de los chimentos; las razones del abrupto final de su ciclo en el cable y sobre algunos mitos urbanos que lo involucran
Fernanda Iglesias
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9 de septiembre de 2013  • 00:00

Como un bon vivant de los sesenta, Lucho Avilés propone hacer la nota en el lobby bar del edificio donde vive, el paquetísimo Chateau Libertador, en Núñez. Antes, presenta a su esposa y muestra la terraza donde el perro hace sus necesidades. Sumamente caballero, el pionero es de esos hombres que dejan pasar primero a las mujeres, le abren la puerta y le preguntan amablemnte "¿qué tomás?". De buen humor, arranca con un cortado y una porción de torta.

-¿No volvés más a la televisión?

-No creo. ¿Quién me va a llamar ahora? Nadie. No creo que me llamen ni de la televisión ni de la radio.

-¿Por qué?

-No les gustaré.

-¿Te pone triste?

-Sí, un poco triste me pone. Sobre todo que nunca jamás me llamen de la radio. Pero ahora, ¿quién me va a ofrecer?

-¿Y qué estás haciendo?

-Estoy haciendo algo que hacía 50 años que quería hacer: escribir. Estoy escribiendo un libro de cuentos.

-¿Sobre la farándula?

-Obviamente, si no pongo nada del ambiente, me matan. Pero no todos los cuentos van a ser sobre eso, eh. Hasta ahora, escribí cuatro, pero sólo uno tiene que ver con famosos. Es una historia real, pero sin los nombres verdaderos.

-¿Por qué?

-Porque son chimentos que nunca di, ¿cómo los voy a dar ahora? El que escribí es "El entregador". Se trata de un periodista que le entregaba la novia al galán más importante de la época.

-¿Vos entregaste mujeres?

-No. "Entregaba" en el sentido de que ellos eran pareja. Y no podían salir. Entonces, ella salía conmigo y con mi novia a cenar y llegaba un momento en que él pasaba por la esquina con el coche y se la llevaba.

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-¿Cómo aguantabas para no contar esas cosas cuando se trataba de un famoso?

-En ese caso, casi me cuesta el puesto. Yo era el jefe de página en Crónica, así que... Pero bueno. El único chivo que he mantenido toda mi vida ha sido el chivo de la amistad.

"Ahora buscan más la polémica que la información"

-¿Ese galán sigue siendo tu amigo?

-No, no nos vemos. La amistad es algo muy particular. De repente te ves muy a menudo, de repente pasan años sin verte... Pero aquel que fue amigo sigue siéndolo siempre.

-¿Tenés más amigos que enemigos?

-Tengo muchos más amigos que enemigos. A los famosos les cae peor que comentes una obra de teatro en la que actúa y digas "qué mal que está", a que mandes al aire una indiscreción. Es una profesión que va indisolublemente ligada a la vanidad. No hay nadie que aguante que le digas "realmente, estás muy mal".

«Me importa tres carajos las críticas»
«Me importa tres carajos las críticas» Fuente: LA NACION - Crédito: Matías Aimar

-Viendo ahora los programas de chismes, lo tuyo era de una Carmelita descalza.

-Ahora buscan más la polémica que la información. Buscan enfrentar a la vedetonga Tal con la vedetonga Cuál, a través de un móvil y de una presencia en vivo en el estudio. Se han convertido más en programas de polémica. Antes entrevistábamos a un actor, comentábamos una obra de teatro...

-¿Por eso hace poco dijiste que ya no hay más programas de espectáculos?

-Claro. Y se enojaron. No entiendo por qué. Yo no ataqué a nadie. El único que podría enojarse sería un gerente de programación. Porque si vos me decís "bueno, tienen 30 puntos de rating"... Pero no. Juntás a todos y tienen muy poco rating. Entonces, ¿cómo es la cosa?

-¿Te preocupa que se enojen?

-No.

El abrupto final en el cable

-¿Qué pasó el año pasado con Indiscreciones en Magazine?

-Durante 50 años trabajé en televisión, facturaba a fin de mes y me pagaban. Cuando pasé a producir, la gente firmaba contrato conmigo, me lo facturaba y yo pagaba. Bueno, el año pasado, uno de los productores que estaba en el programa -y que ganaba muy bien- se fue a quejar por su sueldo al SAT, al Sindicato de Televisión. Yo dije que no podía aumentarle. Entonces un día, poco antes de terminar el año, decidieron que no grabábamos los tres programas que quedaban entre Navidad y Fin de Año. Y yo les dije: "Miren, piénsenlo, porque esto de no salir en vivo es algo que no tiene antecedentes y puede costarnos muy caro". Bueno, efectivamente, chau. Se dio de baja el programa y se acabó.

-Quedaste solo ahí.

-Sí, el último día salí solo.

-¿Qué sentiste?

-Me dio mucha pena, mucho dolor. Porque además yo me había portado muy bien. Había pagado lo que podía pagar en un programa de cable. Ya sé que la gente ganaba poco, obvio. Pero todos tenían otro trabajo, no embromemos.

-¿Terminaste mal con todos ellos?

-Con algunos sí, con otros no. Hay una chica que de vez en cuando me llama para ver cómo ando, porque como me operaron del corazón hace un mes...

-¿Te operaron?

-Me pusieron dos stents en la coronaria.

-¿Ya tenías algún otro stent?

-Tenía dos, de 2002. Y tuve una operación anterior, en el ’90 Pero no había stent en aquella época.

-¿Ya te habían operado de alguna otra cosa?

-¡De todo! Me partí el hígado en un accidente y me lo operaron. Después me operaron del pulmón porque apareció un tumor, que felizmente era benigno. Me operaron de la vesícula. Me operaron dos veces del intestino por divertículos... Me sacaron todo el sigmoide de parte del recto y después -cuando me operaron de la vesícula- me apareció un infarto de epiplón, que es un faldón de grasa que tiene el intestino. También el pie, que me lo deshice en un accidente. ¡Ah! Y el apéndice cuando era joven.

-¿Cirugía plástica?

-Una en la cara, porque tuve un accidente casero.

-¿Sos coqueto?

-No soy metrosexual, pero prefiero estar bien. Aunque esté en casa, me afeito, no me dejo estar.

«No soy metrosexual, pero prefiero estar bien»
«No soy metrosexual, pero prefiero estar bien» Fuente: LA NACION - Crédito: Matías Aimar

-¿Cómo te cae cuando te cargan en la tele o te critican?

-Me importa tres carajos.

-En una época te cargaban con una supuesta relación homosexual con Pedrito Rico.

-Pero Pedrito Rico fue un muy buen amigo.

-Pensé que ibas a decir "fue mi novio".

-No, no, todo lo contrario. Yo lo respeté toda la vida, nunca me metía en sus cosas. En aquella época no le decías a alguien "ah, ¿sos gay?". Te hacías el otario. Y salimos a comer algunas veces pero nunca nada, no... Nunca me dio por tener ningún tipo de inclinación de esa índole. Ojo, tampoco nunca censuré. Ahora apareció la ley de matrimonio igualitario y me parece correcto.

-¿Estás de acuerdo?

-Estoy de acuerdo en aquello de "prohibido prohibir". No jorobemos, que cada uno haga su vida, que sea feliz, en la medida que no moleste o agreda a los demás. Pepito Cibrián, que lo adoro, ahora se casó y a mí me parece muy, muy bien. Lo único que me inhibe un poco es el tema de la adopción para este tipo de parejas, porque se le pueden crear conflictos a los chicos el día de mañana: la infaltable cargada en el colegio y todas esas cosas. Entonces, el que quiera hacerlo, que lo haga, pero que lo piense por unos minutos, que no lo haga por impulso.

-¿El caso Flor de la V te hace ruido?

-No, no... Me acuerdo que la descubrimos con el Teto Medina a Flor de la V. Ella iba todas las noches a un boliche que había en la Costanera, que tenía Liz Fassi Lavalle, Ski Ranch. Y una día viene el Teto al canal y me dice: "Lucho,¡hay un travesti que es una mina!" Pasamos la nota. A la tarde, me llama Carlos Rottemberg que estaba trabajando con Cris Miró, que ya empezaba a estar un poco enferma. Me dice: "Lucho, por favor, ¿cómo hago para contactarme con esa persona que mandaste la nota al aire?" Y así empezó todo.

Indiferencia a las críticas

-¿Sos de esos periodistas que hablan de todo el mundo y cuando se habla de ellos se enojan?

-No, yo creo que esos son peores que los actores.

-¿Por qué pasa eso?

-Es la vanidad.

-¿A vos nunca te pasó eso, de ser intolerante a las críticas?

-A mí no me importaba. Era muy difícil que yo me calentara por los comentarios. Por otra parte -vamos a ser francos- yo hacía televisión porque era un mercenario y un profesional. Me pagaban y chau. Pero mi pasión ha sido siempre la gráfica y escribir.

"Jorge Rial no es capaz de respetar nada"

-Pero hiciste tu carrera en la televisión, sos conocido a través de eso. ¿Cómo siguen tus relaciones con ese grupo de Indiscreciones tan exitoso?

-Con Polino me llevo divino, con Marcela Tauro y Adriana Salguiero, también.

-¿Con Jorge Rial?

-Con Rial no me llevo. Me pareció muy bien que se ennoviara, y bueno, ahora si le sale el divorcio y se quiere casar, está bien. No fui de los que salieron a censurarlo, todo lo contrario, lo aplaudí.

-¿Pero profesionalmente cómo está la relación? ¿Se respetan?

-Él no es capaz de respetar nada, así que, ¿qué voy a pedir? ¿Peras al olmo? ¿Le voy a pedir respeto a Rial? No, por Dios. Sería una estupidez.

-¿Ves su programa?

-El otro día vi como él y Ventura le faltaban el respeto a Lanata de una forma deplorable. Yo no veo su programa. Pero ese día estaba esperando -porque tenía que salir con un amigo-, entonces mientras él venía puse la tele y haciendo zapping de repente veo que están hablando de Lanata. Y bueno, lo retuve y paré la oreja. ¡Me pareció tan desagradable!

Juicio pendiente

-¿No te arrepentís de alguna cosa así que te haya pasado en tus programas?

-No, cuando me he pasado de la raya no me he arrepentido. Han sido muy pocas veces, pero no me he arrepentido. Ha estado la Justicia de por medio y todo.

«Tengo más amigos que enemigos»
«Tengo más amigos que enemigos» Fuente: LA NACION - Crédito: Matías Aimar

-¿Tuviste muchos juicios?

-¡Puf!

-¿Ganados y perdidos? ¿Todos perdidos? ¿Todos ganados?

-Los penales los gané todos. Tuve 20. Y civiles gané la mitad y perdí la mitad. Pero fueron fallos injustos.

-¿Tenés alguno pendiente?

-Sí, uno.

-¿El de Andrea Del Boca?

-Sí, desde el año 97.

-¿Por qué no se resuelve?

-Ella hizo un juicio contra mí y contra ocho personas de la revista Pronto. Y yo no tenía nada que ver con la revista Pronto. Entonces, ella salió a decir que yo había dicho en televisión tal cosa, todo mentira. Nunca aportó un tape, nunca aportó la menor prueba. Y como uno de los chicos de la revista murió en Olavarría, el caso quedó ahí y nunca se resolvió nada. El abogado nuestro le pidió a la jueza de Olavarría -que era la sobrina del intendente- más de una vez hablar con ella y nunca pudo. Por supuesto, Andrea Del Boca sí fue atendida por la jueza. El llamado de Cristina Kirchner parece que en algunos jueces tiene peso. Ella le contó cualquier cosa, y la jueza en lugar de leer el expediente, en la sentencia puso lo que le había dicho Andrea. Ella reclamaba 500 mil pesos y le otorgó 60 mil. Pero de todas maneras, lo que puso la jueza eran todas mentiras.

-¿Apelaron?

-Apelamos, entonces fue a la Cámara de Azul y mi abogado le va a pedir a la jueza un jury por inconsciente. Yo calculo que este juicio va a estar pendiente unos 10 años más. Porque, por parte de la revista, están dispuestos a apelar ante la Corte de Buenos Aires, ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación y ante el Pacto de San José de Costa Rica.

-¿Cuál fue el proyecto o el programa que hiciste, que te dio más plata?

-Los diez años de Indiscreciones. Era la época del uno a uno. El rating que teníamos era descomunal, hoy los juntás a todos los que hacen este tipo de programas y no llegan al rating que teníamos nosotros. Cuando bajó de Canal 9, se fue con 14 puntos de promedio. Pero habíamos llegado a tener, en Canal 11, 30,5, el día del casamiento de Enzo Viena.

Sobre el affaire en un hotel...

-¿Cómo sobrevivió tu matrimonio en esos años de éxito?

-Nunca en mi vida tuve absolutamente nada que ver con una mujer que haya trabajado conmigo. Con la única mujer que yo tuve algo que ver -que trabajaba conmigo- fue cuando yo tenía la agencia de publicidad. Tuve un romance con la jefa de la sección de contaduría de la agencia, me casé con ella y tengo un hijo de 28 años.

-Tu mujer te bancó muchas cosas, supongo.

-Sí, pero ella no es celosa.

-Hay un cuento que dice que una vez tu mujer te fue a buscar a un hotel y vos abriste la puerta, la viste, cerraste, y cuando llegaste a tu casa le dijiste "¡Estás loca, no era yo!".

-No sé. Yo no era, no sé a quién vio mi mujer.

-¿Vos sos celoso?

-Tampoco. Pero además mi mujer nunca me dio motivos de celos.

-¿Vos sí le diste motivos?

-Nunca le di motivos de celos, salvo una vez que me confundió cuando abrió la puerta de la habitación de un hotel.

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