Murió Juan Carlos Pérez Loizeau, uno de los conductores más exitosos de la historia de los noticieros de TV

Juan Carlos Pérez Loizeau murió en la noche del viernes a los 91 años
Juan Carlos Pérez Loizeau murió en la noche del viernes a los 91 años Crédito: www.diario21.tv
Marcelo Stiletano
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28 de noviembre de 2020  • 02:32

En su vasta carrera televisiva como conductor de noticieros y programas de actualidad, Juan Carlos Pérez Loizeau -fallecido en la noche del viernes a los 91 años- recorrió un camino que no fue ajeno al de varios de sus colegas. Había llegado a la pantalla después de formarse en el mundo de las redacciones de los medios gráficos, y dejó atrás sus comienzos en el periodismo deportivo para quedar identificado para siempre como presentador completo de algunos de los espacios informativos más importantes.

En ese terreno fue protagonista de un caso sin igual en la historia de la televisión argentina. En las dos décadas más exitosas de su trayectoria llegó a ser el presentador, en distintos momentos y distintas emisoras, de algunos de los noticieros de mayor audiencia de todos los tiempos.

Al frente del informativo de los mediodías de Canal 13 durante la década del 80 que iba modificando su título con las dos últimas cifras de cada año nuevo (Realidad 80, Realidad 81 y así sucesivamente) lograba todos los días impresionantes números de rating, que nunca bajaban de los 20 puntos y superaban con comodidad los 30. Y en la segunda mitad de esa década fue una de las caras del imbatible Nuevediario, símbolo del canal conducido con mano de hierro por el Zar Alejandro Romay.

Esa popularidad se hacía para muchos difícil de explicar porque Pérez Loizeau no tenía en su tarea periodística alguna característica llamativa que lo distinguiera del resto. Frente a las cámaras siempre fue un modelo de sobriedad, mesura y un profesionalismo que todo el medio le reconocía. Se permitía siempre alguna broma para cerrar un tema o bien acompañaba con un juicio de valor o un gesto que nunca era estridente las coberturas en las que más se sentía cómodo, aquellas en las que el noticiero (convertido en show periodístico) se hacía eco de los problemas del público, las necesidades de asistencia social, la falta de algún servicio o el sufrimiento por la inseguridad.

Tal vez allí estaba el secreto de una popularidad que a algunos les resultaba inexplicable. Había sido el primer artífice frente a las cámaras de un nuevo modelo de noticiero televisivo, hoy muy difundido, que le daba un lugar preferencial a lo que genéricamente definimos como "los problemas de la gente": un semáforo que no funciona, los jubilados a los que no le alcanzan los haberes, los aumentos de precios, la inseguridad en las calles. En esos programas, Pérez Loizeau le hablaba a la audiencia con un sencillo "señora", seguro de contar en esos informativos con una mayoría de público femenino.

Era una fórmula propiciada por Mario Gavilán, que en tiempos de la última dictadura militar impuso esa fórmula en los noticieros de Canal 13, y luego siguió aplicándola en otras emisoras, también con Pérez Loizeau frente a las cámaras. Allí no había noticias políticas ni la exaltación de ese gobierno de facto, que quedaba para ciclos como 60 minutos en ATC. Y sí, en cambio, un show periodístico con reclamos vecinales en tiempo real, notas de color y un lugar central para las recetas de cocina de Chichita de Erquiaga. Más tarde, gracias al lugar que ocupaba allí, Pérez Loizeau se convertiría en el rostro de algunas campañas publicitarias de productos alimenticios. Ramón Andino fue su ladero en esos informativos hasta que le tocó reemplazarlo en la conducción.

El sobrio profesionalismo del periodista que acaba de fallecer logró que su tarea mantuviera continuidad con el regreso de la democracia. Así lo hizo Romay al convocarlo para Nuevediario cuando logró en 1984 recuperar el control de Canal 9 mientras el resto de las emisoras de TV seguían intervenidas y en manos estatales durante el gobierno de Raúl Alfonsín.

Pérez Loizeau integró la Redacción de LA NACION a comienzos de la década de 1960 y también pasó por El Gráfico y otros medios poniendo desde muy joven al servicio del periodismo sus conocimientos sobre automovilismo. Cuando llegó a Canal 13 en 1966 parecía dispuesto a seguir en esa línea. Se había sumado al equipo periodístico deportivo del canal. Pero de a poco fue dejando de lado esa primera vocación y se sumó a la Gerencia de Noticias, que llegó a presidir en 1974. Pero nunca abandonó del todo el automovilismo. Escribió libros sobre el tema (uno de ellos dedicado a José Froilán González, escrito junto a Guillermo Iacona y Hernán López Laiseca) y estuvo siempre muy cerca de grandes pilotos locales, con Juan Manuel Fangio a la cabeza.

De aquél 1974 se lo recuerda como conductor circunstancial del espacio de los almuerzos de Mirtha Legrand, cuando la diva fue apartada de un día para el otro luego de que se criticara en uno de sus programas al gobierno peronista de entonces. En el libro Estamos en el aire se recuerda ese episodio: le tocó a Pérez Loizeau entrevistar en solitario a quien era presidente provisional del Senado, el democristiano José Antonio Allende, cuya presencia había anunciado Legrand el día previo. "La vajilla está dispuesta sobre la mesa, pero no hay almuerzo. El programa termina 15 minutos antes de lo habitual. No hay títulos de apertura ni de cierre", se cuenta en el libro.

Tras dejar Nuevediario, llevó su estilo bendecido con creces por el público a la pantalla de Teledós en el fugaz momento en que Héctor Ricardo García se hizo cargo de la emisora y la bautizó como el "canal de las noticias". Fue uno de los pocos presentadores de noticias por TV que pasó por todos los canales metropolitanos. Estuvo al frente de varios noticieros en ATC y se convirtió en uno de los primeros conductores de Telefé Noticias. Pasó por América Noticias y regresó a Canal 9 cerrando su largo ciclo en los informativos junto a la entonces muy novel Cristina Pérez, en 2003.

En silencio y sin dar demasiadas explicaciones, como fue siempre su costumbre, dejó de a poco la televisión y se volcó en su última etapa profesional a conducir pequeños espacios de radio y a despuntar la vieja vocación del periodismo de autos. Le gustaba mucho el jazz y solía musicalizar con esa característica sus intervenciones radiales. Con el mismo silencio dejó los medios y solo interrumpió su retiro en 2016 para un encuentro con Fanny Mandelbaum en el programa Juventud acumulada,

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