Ismael Serrano, sobre la crisis de los refugiados: "Las redes sociales generan una fantasía de activismo"
El cantautor, que toca mañana y pasado en el Gran Rex, habló con Personajes.tv de su último disco, su búsqueda musical, la paternidad y su compromiso social y político
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Dicen que una canción se resignifica con los años. Ismael Serrano dejó de ser el hijo que les reclamaba a sus padres el fracaso del mundo al que lo habían traído y ahora entona esas estrofas de "Papá cuéntame otra vez" para recordar que hay ciertos sueños que preservar del paso del tiempo, pero no desde la nostalgia. "Sería un caradura si le reprochara a mis padres. Ahora es mía la responsabilidad", dice a pocos días de volver a presentar su último disco La llamada, en el Gran Rex (toca mañana y pasado). Está emocionado de estar otra vez en el país que siente como suyo -más ahora que tiene una hija mitad española mitad argentina. El cantautor está experimentando algunos cambios en sus composiciones, en su décimo álbum se animó a innovar con ritmos que tienen que ver con las tradiciones latinoamericanas. De eso y de su preocupación por los refugiados en Europa, el fin del bloqueo de Cuba y de sus proyectos futuros habló con Personajes.tv desde un sillón en un hotel en pleno Microcentro.
-¿Cómo te estás preparando para los shows?
-Con muchas ganas, regresar a la Argentina para dar conciertos siempre es una alegría. Es como estar de vuelta en tu casa, donde están gran parte de mis amigos y mi familia. Además, vamos a recorrer el país, vamos a estar en Santa Fe, Rosario, Córdoba, Tucumán, La Plata, Neuquén y Mendoza, entre otras ciudades.
-La llamada es una propuesta diferente al resto de tus discos, ¿cómo lo recibió tu público?
-La verdad es que la gente está respondiendo bien a todo: al repertorio, al disco, a la puesta en escena que también es diferente. Estoy contento y agradecido porque creo que lo más difícil en la música es la continuidad. Es un privilegio tener la oportunidad de editar nuevos discos y embarcarnos en giras como ésta, en un oficio donde la precariedad se siente a diario en lo laboral, hoy estás aquí y mañana quién sabe...
-¿El disco tiene como inspiración al carnaval uruguayo?
-Estábamos utilizando ritmos tradicionales y pensé un poco en las llamadas del carnaval uruguayo que tienen ese mismo carácter popular, de convocatoria activa, llamada para salir a la calle, abandonar la casa para sumarse a la celebración y buscar espacios de encuentro. Tiene también ese punto irreverente y contestatario, entonces me parecía acertado y que aplicaba al espíritu general del disco.
-Dicen que es la primera vez que se puede bailar con temas de Ismael Serrano, ¿es así?
-En La llamada se imprime un carácter de celebración, tiene más raíz en lo que es la canción tradicional popular. Fundamentalmente, me divirtió hacerlo. Me apetecía buscar otro camino para llegar a las canciones. Fue un aprendizaje muy bonito. Creo que se me reconoce en las canciones, que sigo estando ahí, lo que pasa es que surgen otro tipo de melodías, estribillos.
-¿Querías incursionar en otros ritmos?
-El ritmo de alguna manera conecta con un instinto atávico, por así decirlo, universal, primario. Ritmo desde que naces con los latidos del corazón de tu madre. Tiene que ver con el tiempo, con las olas del mar, con la naturaleza. Te conecta con un yo primitivo. El ritmo tiene esa parte para mí muy bonita que apela a la danza y la danza es la celebración del encuentro.
-Pero los temas sociales y las canciones de amor van a seguir estando...
-El empeño por dar un vuelo poético está ahí. La canción tradicional siempre ha tenido un vuelo poético profundo, una hondura de la que no siempre somos conscientes. Lo que pasa es que el empeño por convertir el ritmo tradicional en mainstream, en comercial, en el peor sentido de la palabra, ha pretendido vaciarlo de esa hondura y lo ha vuelto más superficial. Pero si tú piensas en las canciones tradicionales, en el folklore, las zambas, la chacarera, el tango… son de una hondura poética que no es fácil de encontrar en otro tipo de géneros.
Las redes sociales y el falso activismo

Las canciones de Ismael Serrano en general engloban su mirada del mundo, donde la desigualdad y las injusticias son temas recurrentes. A poco de haberse viralizado la foto del nene sirio muerto en la la costa de de la localidad turca de Bodrum, el español se indigna con el uso de las redes sociales para generar "una fantasía de activismo" que no transforma a la sociedad. Para él no es comentarlo y listo, hay que actuar. "Ojalá la gente hiciera algo más, porque las redes sociales generan una fantasía que luego es ineficaz absolutamente. Quiero decir, si te indigna, vota en consecuencia, actúa en consecuencia, dile a tus políticos que actúen en consecuencia. Sé consecuente y exige a los demás lo mismo. No basta solo con mostrar tu desaliento en las redes sociales porque las redes sociales tiene ese punto de proyectar en todos los ámbitos de la vida un personaje ficticio", dice poseído con el tema.
-¿Cómo se vive en España la situación con los refugiados?
-Europa está tomando medidas, está dándose cuenta de que no puede permanecer impasible porque es de una falta de vergüenza, de sentimientos. Lo sucedido revela un poco la decadencia de Europa porque la crisis de los refugiados ocurre ahí. Se cerca para que no pasen refugiados políticos. Ni siquiera son corrientes migratorias sino que es gente que ha vivido la guerra, una en la que hemos sido negligentes porque no hemos sido capaces de establecer las políticas de cooperación y desarrollo internacional que permitan, cuanto menos, palear el sufrimiento de la gente.
-¿Qué lugar debería ocupar Europa en el asunto?
-Yo creo que revela la incapacidad de Europa para ser un actor importante en la política internacional y su decadencia porque deja de ser paradigma de los derechos civiles, de los derechos humanos y del desarrollo democrático. Tiene que ver con la crisis en Grecia, tiene que ver con una Europa desmadejada, rehén de unos intereses políticos y económicos muy claros. Se evidencia la utopía de una Europa como potencia civil, ¿no? Se hablaba de los Estados Unidos como potencia militar y Europa, como civil. Evidentemente ese liderazgo está en entredicho. No tenemos ningún tipo de liderazgo, ni desde el punto de vista ético ni político ni nada.
-Cuando se anunció el cese del bloqueo estadounidense a Cuba fuiste uno de los primeros en tuitear, tanto defensor como cuestionador de la revolución, ¿qué pensás del momento que está viviendo ahora la tierra de Fidel?
-La verdad es que yo celebro con toda la ciudadanía cubana el hecho de que desaparezca un bloqueo que era tremendamente injusto, que era ilegítimo y disparatado porque no contribuía en nada al desarrollo democrático de la isla. Entonces, yo creo que los cubanos lo van a agradecer porque les permite además caminar de forma más clara desde su soberanía sin injerencias ni presiones de otro tipo. Creo que eso va a facilitar que surjan nuevos liderazgos y formas conservando las cosas buenas de la revolución, dejando de lado las malas y avanzando en definitiva el proceso que les toca vivir.
-Algunos temen que la isla pierda algunas de sus conquistas con la apertura…
-Si el fin del bloqueo hace que se pierdan cosas es que el modelo revolucionario fracasa. Quiero decir: ¡No puede ser! Los logros de la revolución no se pueden sustentar en un bloqueo, no puede servir de excusa. Si realmente son logros van a funcionar independientemente de que haya un bloqueo o no, sino el modelo tiene un problema.
-¿Siguen siendo tus referentes los trovadores cubanos?
- Sí, la nueva trova. Silvio Rodríguez, Serrat, Aute, Joaquín Sabina... sigo esperando sus discos como agua de mayo, sigo cantando sus canciones, sigo conmovido por su forma de entender el oficio. Es difícil llegar a ese nivel de reconocimiento. Representaron no solamente un fenómeno musical sino un fenómeno social. Era un momento de efervescencia política y social, donde le debate de ideas estaba vivo. Ellos arriesgaron muchísimas cosas. No hemos reconocido en su justa medida lo que han hecho.
-Si bien no viviste esos tiempos, también hiciste canciones sobre la dictadura, sobre las madres de plaza de mayo...
-Le canto a todo lo que me emociona. No he perdido la mirada social y no me deja de afectar la visión de un mundo desigual. Creo que se puede contribuir con la música a generar espacios de encuentro que nos hagan entender que no estamos solos cuando luchamos con la injusticia social. Me gusta esa tradición de música que va más allá de esa sentimentalidad íntima que tiene que ver con la pareja y es capaz de mirar fuera de la burbuja que nos rodea.
-Tu hija tiene un año, ¿te inspira la paternidad a la hora de componer canciones?
-La paternidad te moviliza porque renueva tu mirada. Aparece en tu vida algo que primero te ayuda a relativizar tus preocupaciones. En el sentido que entiendes que tú no eres lo más importante, te permeabiliza por lo tanto y te hace estar pendiente de la realidad, te conecta. Recuperas la sensación de vivir por primera vez cosas que ya habías vivido. La primera vez que ves el mar con tu hija es la primera vez que lo ves, el primer viaje que haces con ella es tu primer viaje también.
-¿Las giras son más difíciles ahora?
-Sí, la parte más difícil de este oficio es la distancia y uno entiende qué es la distancia fundamentalmente cuando tiene hijos, cuando tiene que separarse de ellos. Ahí entiendes exactamente cuál es el sentido rotundo y absoluto de esa palabra.
-¿Ahora cantás "Papá, cuéntame otra vez", desde otro lugar?
-No la puedo seguir cantando desde la misma perspectiva. Tengo 41 años y seguir reprochándole a mis padres, a esa generación, el fracaso del mundo en el que vivo es de caradura. No puedo eludir mi responsabilidad al respecto, pero sí la canto como recordatorio. Porque creo que de alguna manera ahora soy yo el que está tratando de construir el mundo. Es un recordatorio de que crecer no tiene por qué conllevar claudicar, ni hacer concesiones que en nada ayudan a que se cumplan ciertos sueños. Creo que esa canción me va a acompañar siempre en ese sentido.
-¿Estás pensando en el nuevo disco?
-El mes que viene edito un libro de poemas. Estoy inmerso en la gira, hasta octubre estamos acá, en noviembre volvemos a España. Probablemente, en enero, volvamos para estar por el resto de Latinoamérica. Así que todavía queda mucho viaje por hacer. Estoy en ese proceso en el que empiezan a aparecer las siguientes canciones, pero aún queda mucho más.
-Ya incursionaste en el candombe, la salsa, el merengue y la bachata, ¿tenés otros ritmos en mente?
-No me he puesto a pensar qué mirada le voy a dar al siguiente disco. Pienso más un poco en los contenidos, de qué quiero hablar. Estoy en esa búsqueda. Saber qué quieres contar también determina desde qué lugar, qué mirada, desde qué ritmos y desde qué armonía.
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