Joaquín Baglietto: hijo de Juan Carlos, ahijado de Sabina y rockero premiado

PUM, la banda de Joaquín Baglietto, en la puerta de los míticos estudios Abbey Road de Londres; allí grabaron en diciembre pasado su disco, Cruza el laberinto
PUM, la banda de Joaquín Baglietto, en la puerta de los míticos estudios Abbey Road de Londres; allí grabaron en diciembre pasado su disco, Cruza el laberinto Crédito: gentileza Diego Castro
Alejandro Lingenti
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20 de octubre de 2020  • 22:03

Para cualquier banda joven, grabar en Abbey Road es un sueño difícil de alcanzar. En el caso de PUM, ya es uno cumplido: en diciembre pasado, el proyecto musical de Joaquín Baglietto (voz, MicroKorg y KaossPad), Santiago González (voz y guitarra), Nehuén Chumbita (voz y bajo) y Alan Castillo (batería) vivió un momento de gloria cuando tuvo la oportunidad de trabajar en el mismo estudio que utilizaron tantas veces los Beatles para registrar las canciones de Cruza el laberinto, flamante álbum producido por Michel Peyronel que ya está disponible en distintas plataformas de streaming.

Con Álvaro Villagra como ingeniero de sonido y Walas (cantante de Massacre) como invitado en una de las canciones ("Vale la pena respirar"), PUM (sigla de Presente Universo Música, tres conceptos que los miembros de la banda consideran centrales a la hora de definir su identidad) ganó un concurso televisivo organizado por la señal de cable TN y cuyo jurado estuvo integrado por Miss Bolivia (en algunos programas reemplazada por Lula Bertoldi, de Eruca Sativa), Cucho Parisi (Los Auténticos Decadentes) y Michel Peyronel (Riff).

"Es una banda en la que conviven armónicamente muchos estilos -dice Joaquín, hijo del popular músico rosarino Juan Carlos Baglietto y hermano de Julián, que tiene su propio proyecto musical, Huevo-. Diría que somos una banda de rock con una vuelta de tuerca. Y flasheamos mucho con lo místico, por eso elegimos este nombre que, al margen de la onomatopeya, es también una sigla".

Las influencias que han sido decisivas para PUM son muchas, según comenta Baglietto, pero a la hora de citar las más importantes elige a Serú Girán, Charly García, Luis Alberto Spinetta, Fito Páez y Queen, sobre todo por el trabajo con las voces de la banda inglesa. "Artistas más jóvenes como Eruca Sativa y Marilina Bertoldi también son para nosotros un estímulo y una fuente de inspiración", agrega el cantante.

PUM nació en 2014 en la zona de Aldo Bonzi como un trío instrumental y gracias a la iniciativa de Santiago González. Hoy, con Baglietto afirmado como vocalista, la banda trabaja grupalmente en la composición de las canciones. Así fue, justamente, el proceso de armado de los temas que PUM terminó grabando en Abbey Road. "En cada canción hay ideas de todos nosotros -reafirma Joaquín-. Llegamos a Londres con el repertorio muy bien ajustado, y después disfrutamos mucho de la experiencia porque ese estudio es un lugar mágico. Ahí realmente se respira música. Tecnológicamente tiene muchas cosas de última generación y también otras más vintage que te permiten conseguir un sonido único. Y desde que entrás sentís la energía del lugar. Es un flash y a la vez una responsabilidad enorme. Tengo un recuerdo hermoso, creo que lo supimos disfrutar y aprovechar muy bien".

Joaquín Baglietto en Abbey Road
Joaquín Baglietto en Abbey Road Crédito: gentileza Diego Castro

Rodeado de arte

Aunque creció rodeado de música y de las obras de su madre, la artista plástica Jorgela Argañarás (también jefa de prensa de Fito Páez), Joaquín se define como un autodidacta. "Estímulos me sobraron -apunta-, eso está claro. Pero en algún momento estuve totalmente convencido de que quería dedicarme a dibujar cómics. Después me cayó la ficha de la música y fui aprendiendo solo hasta que empecé a tomar clases con Noe Recalde, una gran profesora que me ayudó a pulir la voz y a usar la técnica para llegar tranquilo al final de un show. Ese trabajo con ella fue muy importante para mí".

Joaquín señala también que su padre es una fuente de consulta, si bien admite que tienen gustos bastante distintos: "Lo bueno es que él se pone en una posición más de escucha que de crítica y siempre me apoya con todo. Es alguien que les dio a sus hijos las herramientas necesarias para que crezcan y se desarrollen. Y yo tengo la suerte de que le guste mucho lo que hacemos con la banda". Naturalmente, creció en un ambiente ideal para el aprendizaje musical y tiene más de una historia relacionada con grandes músicos argentinos. "Me acuerdo de una vez que hubo un asado en casa con Fito Páez y terminamos limpiando la pileta con su hijo Martín, porque tenía una mugre importante (risas). Y también de un show de mi viejo al que vino el Flaco Spinetta, que después se acercó hasta el camarín. La verdad es yo era muy chico como para darme cuenta del valor de ese momento. Ahora pienso en el privilegio de haber estado ahí. No todo el mundo tiene la oportunidad de compartir un rato con artistas tan grosos como Fito o Spinetta. Y yo tuve unas cuantas. De hecho, me llamo Joaquín por Sabina, gran amigo de papá que también es mi padrino".

El plan más inmediato de PUM es presentar oficialmente Cruza el laberinto antes de fin de año en un show vía streaming. "Nos hubiera gustado más un concierto en vivo con público porque es una banda que se luce mucho arriba del escenario y siempre genera una conexión especial con la gente -sostiene Joaquín-, pero hay que adaptarse a la realidad".

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