Thundercat, el gran alquimista de la música negra del siglo XXI, en Buenos Aires
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La voz falsete de Thundercat es hipnótica y extraña. Su bajo es un universo de seis cuerdas capaz de hacer flotar al oyente por el cosmos. El bajista, cantante y productor al servicio de discos icónicos como To Pimp a Butterfly de Kendrik Lamar o integrante de las bandas de Snoop Dogg y Erykah Badu, es el gran hechicero musical de la música negra del siglo XXI: su estilo combina, con elegancia y humor, soul, hip hop, electrónica, funk, jazz experimental y pop comercial de artistas como Kenny Loggins (Footlose y Top Gun). En vivo, puede aparecer vestido de un personaje de Dragon Ball Z y ponerse una cabeza de lobo sobre sus rastas como si fuera el chamán de una tribu indígena. Su último disco Drunk, que viene a presentar mañana en el Teatro Vorterix, es considerado uno de los mejores álbums de 2017, le valieron la admiración de artistas como Dr Dre y Odd Future, la creme de la creme de la black music.

Stephen Bruner, su nombre real, estaba destinado a brillar. Su padre Ronald Bruner fue integrante de bandas icónicas del sello Motown como The Temptations y Diana Ross; y su hermano Ronald Jr fue baterista de Prince, Stevie Wonder y Stanley Clarke. El bajista, que empezó a tocar el bajo a los 4 años, integró en su adolescencia la banda de hardcore Suicidal Tendencies. Después trabajó una década como sesionista profesional en los Silver Lake Estudios de Los Angeles. Su forma impredecible de tocar el bajo llamó la atención de Erykah Badu que lo invitó a salir de gira y poso los focos sobre él, con solo 24 años. A partir de allí, otros artistas empezaron a orbitar a su alrededor: Flying Lotus, Kendrik Lamar, Wiz Khalifa, Pharrell Williams y Kamasi Washington. El músico se convirtió en el bajista estrella que todos querían tener en las sesiones de sus discos y en un colaborador de notables proyectos vanguardistas como Epic de Kamasi Washington.

Sus trabajos anteriores The golden age of Apocalypse (2011), Apocalypse (2013) y el EP The Beyond / Where the Giants Roam (2015) ya habían conseguido los elogios de la prensa especializada. En su último disco, sin embargo, el hombre que toca como si tuviera una guitarra o un teclado entre sus manos, alcanzó un nivel de salvaje creatividad a lo largo de 23 canciones. Su originalidad se equipara con su alta dosis de excentricidad. Dice que su gato Turbo Tron Over 9000 Baby Jesus Sally (así lo bautizó) es su maestro y que inspiró varias de sus composiciones. "Trato a mi gato como si fuera mi terapeuta. Hablo con él todo el tiempo". Sus temas también son secuencias de noches de drogas y rupturas amorosas, pozos emocionales y citas contra el racismo. Thundercat tiene un costado político y declama lo que significa crecer y vivir como hombre negro en una ciudad como Los Angeles: "¿Policías disparando a tipos negros en la parte posterior de la cabeza sin ninguna razón? Eso no es nuevo para mí, crecí sabiéndolo".
Negritud, fusión y vanguardismo: Thundercart es el paradigma del nuevo hechicero de la música negra. Su nuevo sonido avanza en todas direcciones, desde el jazz al hip hop, como un río salvaje difícil de frenar.
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