Pamela Anderson y unas fotos que, seguramente, preferiría olvidar

Un novio de su juventud reveló una serie de imágenes que demuestran los mucho que la pulposa actriz cambió a lo largo de los años
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17 de junio de 2014  • 00:45

Cuando se evoca su nombre es inevitable recordarla corriendo por la playa, con su malla enteriza colorada y su cabello rubio al viento. Sin embargo, Pamela Anderson es mucho más que su protagónico en Baywatch, y eso incluye una vida pasada de la que muy poco se sabe.

Hace unas semanas, la conejita Playboy por antonomasia contó que fue víctima de reiterados abusos sexuales en su infancia. La confesión sorprendió, no sólo por lo doloroso de su testimonio, sino también porque ella suele ser bastante recelosa de sus días en que, lejos de ser la bomba hot que el mundo conoció, era una simple muchacha canadiense con miles de sueños y ganas de trascender.

Pues bien, dicen que no hay nada más peligroso que un ex novio despechado, y Pam ahora puede dar fe de que es así. Contactado por el Daily Mail , un tal Ty Anderson -sí, lleva el mismo apellido que la actriz pero jura no tener ninguna relación filial con ella- se presentó como su primer novio, y mostró varias pruebas de la historia de amor que vivió junto a la protagonista de VIP durante su adolescencia.

Una carta y una serie de fotos tomadas en Vancouver durante los años 80 salieron del baúl de los recuerdos del señor Anderson para mostrarle al mundo cómo era Pamela antes de ser la curvilínea chica dorada que enamoró a millones de televidentes. "Estaba loco por ella. Tenía un cuerpo fantástico y yo era un chico muy, muy afortunado", aseguró Ty.

Pero la historia de amor pronto se vio truncada: una vez que terminaron la secundaria, él se mudó a Alberta para trabajar como bombero, mientras que su novia se quedó en Vancouver. Fue entonces que ella comenzó a escribirle cartas y hasta le envió una serie de fotos en las que demostró sus aptitudes para el modelaje. "Hola, sexy. Pensé en enviarte una pequeña sorpresa. Ojalá te guste. Tuve que tomar varias cervezas, pero aquí me tienes", escribió Pam a su indiscreto enamorado. Por entonces, la chica no se había animado al rubio que se convirtió en su sello y su delantera lucía mucho menos generosa, pero ya parecía tener en claro que su belleza no pasaba desapercibida... El resto es historia.

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