En una entrevista con Vanity Fair, rompió el silencio y confesó que separarse de Brad Pitt repercutió en su salud: desarrolló hipertensión y parálisis de Bell, que afecta a los músculos faciales
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Hace algunos días, Angelina Jolie y sus seis hijos –Maddox (15), Pax (13), Zahara (12), Shiloh (11) y los gemelos Vivienne y Knox (9)– estrenaron residencia, en el barrio Los Feliz, en Los Ángeles, tras haber pasado los nueve meses anteriores en una casa alquilada, casi sin desarmar valijas. La propiedad, valuada en 25 millones de dólares y que, en su momento perteneció al legendario productor y director Cecil B. DeMille, tiene más de tres mil metros cuadrados, seis baños y diez habitaciones. Es el lugar apartado y espacioso que la actriz buscaba para su gran familia tras su separación de Brad Pitt.
En su nuevo hogar, la actriz concedió una entrevista a la edición estadounidense de la revista Vanity Fair, donde habla de los momentos cruciales que atraviesa: “Fueron tiempos difíciles, estamos tomando aire. Es un gran paso para nosotros, que tratamos de hacer todo para sanar nuestra familia”.
LOS DÍAS MÁS DIFÍCILES
Jolie y Pitt estuvieron juntos doce años –dos de ellos casados– y durante ese tiempo fueron “la pareja perfecta” de Hollywood. En septiembre de 2016, sin embargo, la intérprete de Maléfica pidió el divorcio. Según declara en la citada entrevista, el impacto de la separación también hizo estragos en su salud, ya que desarrolló hipertensión y parálisis de Bell en la cara, de la cual está recuperada, dice, gracias a la acupuntura. “De pequeña me preocupaba mucho mi madre, mucho –confiesa Angelina, cuyos padres se separaron cuando ella era muy chica–. No quiero que mis hijos se preocupen por mí. Creo que es muy importante llorar en la ducha y no delante de ellos. Tienen que saber que todo va a ir bien, incluso cuando no estás segura de que vaya a ir bien”. Pasados diez meses desde el anuncio de la ruptura, y tras haber entonado Brad Pitt el “mea culpa”, al reconocer sus problemas con la bebida, Angelina se muestra serena, aunque, al parecer, aún siguen negociando las condiciones del divorcio: “Sentimos cariño el uno por el otro y nos preocupamos por nuestra familia. Los dos trabajamos para conseguir el mismo objetivo”, dice.
LA VIDA SIGUE
Angelina y sus hijos visitarán África en estos días, y harán paradas en Namibia –donde nació Shiloh– y Kenia, donde la actriz colaborará en un proyecto para prevenir la violencia sexual. También este año vio nacer su proyecto más personal detrás de cámara: First They Killed My Father, sobre el genocidio en Camboya, el país natal de Maddox. Pero confiesa que también se volvió más hogareña: “Sólo quiero hacer el desayuno y cuidar la casa. Tomaré clases de cocina, ya que mis hijos me lo pidieron”. Así, la actriz se concentra en ser la mejor versión de sí misma.
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