El Stone que fue vetado "por feo" y otros grandes "perdedores" de la historia del rock

Ian "Stu" Stewart fue uno de los miembros originales de la banda liderada por Mick Jagger, pero fue desplazado de la manera más cruel por no dar con el "physique du role" que buscaba el manager del grupo
Ian "Stu" Stewart fue uno de los miembros originales de la banda liderada por Mick Jagger, pero fue desplazado de la manera más cruel por no dar con el "physique du role" que buscaba el manager del grupo Fuente: Archivo
Mariano D'Andrea
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2 de marzo de 2019  • 00:45

No hay remeras con sus rostros ni extensos documentales sobre sus vidas. Tampoco escucharon sus nombres coreados por una gran multitud; pero estuvieron cerca de lograrlo. Y justamente esa dolorosa cercanía con la gloria es la que los vuelve, sin dudas, los grandes perdedores del rock.

El periodista Maximiliano Poter se apiadó de ellos y los incluyó en Losers, el libro en el que desglosa las vidas, los éxitos y el estrepitoso fracaso de estos músicos que pudieron ser tan grandes como Mick Jagger o John Lennon pero a los que, en algunos casos la vida y en otros sus compañeros de banda, les jugaron una mala pasada.

"Como a cualquiera, siempre me atrajeron las historias de perdedores. Todos simpatizamos y nos sentimos algo identificados con los desdichados y los renegados, los que intentan e intentan y no pueden lograrlo por razones muchas veces completamente ajenas a su responsabilidad", explica, entusiasmado, el autor del libro a LA NACION. "Estas vidas que el libro recopila tenían varios atractivos. Por empezar, están vinculadas al rock, un ámbito siempre asociado al triunfo, la fama y los excesos, donde todo parece (falsamente) resultado del talento y el esfuerzo. Todos estos personajes fueron protagonistas esenciales de la crónica grande del rock, pero quedaron injustamente marginados y reducidos a meras anécdotas o notas al pie en el relato general del 'suceso'. Son vidas riquísimas, hermosas, tanto por lo trágicas y duras como por lo divertidas y absurdas, que merecían ser redescubiertas y revalorizadas, y con ello también ofrecer un lado oculto de la historia de los más grandes iconos del rock: acaso una 'cara B' más 'humana', donde sobran las miserias personales y de la industria", cuenta.

Si bien Poter conocía todas las historias que relata en Losers mucho antes de que naciera la idea de condensarlas en un libro, revela que la primera historia de un gran perdedor de la que tiene registro es la de Pete Best, el baterista de los Beatles que quedó afuera del grupo antes de que la banda se convirtiera en un fenómeno de masas sin precedentes. Pero si bien Best es quien reina en el imaginario popular como el gran perdedor del rock, hay muchos que podrían competir por el trono.

El Stone que fue vetado "por feo"

Ian "Stu" Stewart, uno de los fundadores de los Rolling Stones –en rigor, el segundo en formar parte de la banda- es uno de ellos. El pianista amante del boggie boggie fue dejado de lado por "feo" cuando el manager Andrew Oldham decidió que no cuadraba con la imagen de "chicos malos y despreocupados" que quería imprimirle al grupo. Su estructura corpulenta y su gran mandíbula pesaron más que su gran talento. Pero, quizá, lo que más sorprende y lo que vuelve única su historia es la reacción que tuvo cuando se enteró que quedaba afuera de la banda.

Ian Stewart - "Stu-Ball" - Fuente: YouTube

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Poter deja claro, a través de varios testimonios, que la manera en la que se enteró de que ya no era un Rolling Stone no fue para nada admirable. Algunos indican que el propio Jagger se había comprometido a hacérselo saber, pero eso no habría ocurrido nunca. Entonces, antes de salir a escena en uno de los recitales, Stewart se encontró con que no había ropa para él. Sin embargo, nada lo separó de sus excompañeros. A partir de ese momento se convirtió en una pieza fundamental del grupo, ocupándose de la logística de las giras, llevándolos y trayéndolos, prestando su talento para el piano cada vez que lo necesitaban y ocupando un lugar de referencia musical para la banda.

"Stewart aceptó la decisión de sus compañeros, pero eso no significa que no le haya dolido o molestado. Su esposa dio cuenta de lo mucho que lo entristeció, y él manifestó su enojo hacia Andrew Oldham, persona en la que parece haber preferido focalizar su resentimiento, acaso por ser ideólogo de su salida. Posiblemente, el hecho de que haya muerto temprano quizás tamizó su imagen de 'gigante gentil', como alguien sosegado que se resignó a lo que le ofrecieron hasta con gusto y sin discusión. No creo que haya sido así y muchos testimonios describen a Stewart como una autoridad en la banda, alguien que supo adaptarse a la situación, ocupar un lugar de poder y hasta de influencia, al punto de ser una suerte de 'conciencia blusera' de los Stones", cuenta Poter.

El precio de la fama

Al autor hay otras dos historias que lograron conmoverlo por encima del resto. "Cada una tuvo un impacto en especial, pero por diversas razones las dos que más me llegaron fueron la de Bobby Jameson y la de Richey Edwards", le cuenta a LA NACION.

Jameson fue un cantante de protesta que a mediados de los sesenta que era presentado como la próxima gran estrella del rock. "Fue un invento del marketing: un siniestro empresario lo creó de la nada con una desvergonzada campaña de promoción, y Bobby se compró esa ilusión. Su deseo por ser famoso lo llevó a la locura. Es un desgarrador cuento sobre el precio de una obsesión dentro de un mundo rapaz", revela.

Bobby Jameson - "Vietnam" - Fuente: YouTube

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La otra es la de Edwards, guitarrista y letrista de la banda galesa Manic Street Preachers, considerado por muchos como "el más grande enigma de la historia del rock". En palabras del autor, se trata de "un talentosísimo muchacho que, al filo de consagrarse como la pluma más ardiente e inteligente del rock británico de los 90, decidió literalmente desaparecer del mundo". En rigor, hace 24 años que no se sabe qué fue lo que le pasó ni dónde está. "Hay una familia que todavía espera reencontrar un hijo, y una banda que por siempre sonará con una angustia atragantada. Su relato es un tajo en el corazón", advierte Poter.

Richey Edwards, el músico que desapareció sin dejar rastro
Richey Edwards, el músico que desapareció sin dejar rastro Fuente: Archivo

Además de estas tres historias, el libro repasa las vidas de otros ocho "losers" que, según el autor, reúnen "el abanico más amplio de temáticas y sentimientos: la traición, los errores personales, la lealtad, la tragedia, la comedia, el misterio y, simplemente, la mala suerte".

Con todas las de perder

Entre los once "protagonistas" se encuentra Gloria Jones, la única mujer del grupo. A modo de introducción de su historia, Poter aclara que la preponderancia de los hombres, incluso a la hora de hablar sobre los perdedores, expresa el lugar que ocupaban las mujeres en los primeros años del rock. Ahora, en diálogo con LA NACION, refuerza esa idea: "En cierta forma la historia de Gloria Jones sirve como imagen del rol que tenía la mujer en el rock por aquellos años: o bien ocupaban el lugar de ‘fanáticas’ y ‘groupies’, o eran talentos secundarios, que no recibían el merecido crédito y quedaban ocultas detrás de una estrella masculina o al servicio de algún sagaz productor (también hombre)".

Gloria Jones - "Tainted Love" - Fuente: YouTube

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A diferencia de otras de las historias que se relatan en el libro, Jones se codeó con el éxito. Comenzó cantando en las iglesias y fue autora de varios hits que se hicieron famosos en las voces de un pequeño Michael Jackson y los pesos pesados Marvin Gaye y The Suremes, entre otros. Su tema "If I Were Your Woman", interpretado por Gladys Knight & The Pips, fue nominada a los premios Grammy en 1971, al tiempo que su autora seguía ganando espacio como experimentada corista. Su voz puede escucharse en álbumes de REO Speedwagon, Neil Young, los Rolling Stones e Ike & Tina Turner, entre otros grandes artistas de la época.

El destino la cruzó varias veces con Marc Bolan y quiso que, mientras ella oficiaba de corista del británico durante una gira, naciera el amor. En ese momento, ella estaba casada. Él también. Y si ese dato no bastaba para convertir el romance en escándalo, ella era una mujer de color y, además, mayor que él.

Nada les importó. Cuando Jones estaba por promocionar su segundo disco solista decidió dejarlo todo y volar hacia Alemania para socorrerlo: la vida licenciosa comenzaba a pasarle factura y la estrella del cantante de T. Rex amenazaba con apagarse.

Gloria Jones y Marc Bolan: todo por amor
Gloria Jones y Marc Bolan: todo por amor Fuente: Archivo

Jones y Bolan fueron padres de Rolan y la llegada del pequeño pareció estabilizar, al menos momentáneamente, la vida del cantante. Sin embargo, la tragedia no tardaría en llegar. Y con ella, no solo se acabarían los lujos sino que se alejaría para siempre la posibilidad de que la talentosa Gloria se convirtiera, al fin, en un referente de la música.

"Jones era una estrella en potencia en una industria que era (y todavía es) muy machista. Hay que reconocer que se avanzó mucho y hoy las músicas tienen un lugar protagónico. Pero, por otra parte, que todavía tengan que pelear por un cupo en festivales y que, peor aún, existan productores que hablan sobre una supuesta escasez de talento femenino en el rock, manifiesta lo mucho que resta por evolucionar", evalúa Poter.

Losers, de Maximiliano Poter, fue editado por Penguin Random House.

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