Georgina Barbarossa: su reencuentro con Moria y la decepción de no haber ganado el Martín Fierro
La actriz y conductora cuenta detalles de lo sucedido y adelanta su vuelta a la ficción
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Fue una semana de muchas emociones para Georgina Barbarossa que arrancó el lunes pasado durante la entrega de los premios Martín Fierro, adonde fue acompañada por su hijo Tomás. Esa noche sucedió algo inesperado: se reconcilió con Moria Casán luego de un distanciamiento que duró 26 años. El reencuentro continuó el miércoles 20, cuando las actrices y conductoras hicieron un dúplex entre A la Barbarossa, por Telefe, y La mañana con Moria, por eltrece, y hablaron sobre su vínculo, la pelea, los malentendidos y la reconciliación.
LA NACION habló con Barbarossa, mientras, en la intimidad de su hogar, preparaba la comida para su hijo Tomás. Durante la charla contó cómo se gestó el encuentro, qué sintió cuándo abrazó a Moria, y el café que se deben y cómo sigue la relación. También dijo que ya no tiene ganas de ir a los Martín Fierro aunque no tiene nada contra Wanda Nara, ganadora a la Mejor Conducción, pero que el premio “ya no es el mismo de hace unos años”.

-¿Te fuiste enojada de la entrega de los Martín Fierro porque no ganaste?
-No es eso. Era el premio de la televisión, de los artistas… Y ahora casi no vi actores esa noche… Por supuesto que me da mucha alegría encontrarme con gente del medio que adoro, compañeros, periodistas, pero no ves a casi ningún actor y eso para mí es muy doloroso... Por supuesto que esperaba ganar, como todos los nominados. Yo siempre quiero ganar. Esta vez sí, pensé, porque ya son muchos años. Nunca me gané el premio como conductora. Esta vez seguro me lo tienen que dar, pensé. Y bueno, no. Me acompañó mi hijo Tomás que había ido conmigo hace mil años, cuando la entrega fue en el Teatro Colón. Tomás y Juan tienen perfiles muy bajos, no les gusta y esa vez me dijeron “nunca más”. Ni siquiera fueron a la final de Masterchef y no me ofende porque sé que sufren. No les gusta la exposición. De chiquitos una no lo tiene tan en cuenta, porque en realidad los mostrás porque son tu mejor obra de arte; es tu orgullo. Pero después, cuando entendí que realmente lo pasaban tan mal, ya no les pedí que me acompañaran. Tienen un perfil muy bajo. Juan es un músico excelente, y cuando empezó a ser famoso, dejó la banda y empezó a tocar solo para amigos.
-Y esta vez uno de ellos te acompañó….
-Tomás me dijo que tenía ganas de acompañarme… Hasta me asusté porque pensé que estaba enferma y no lo sabía (risas). ¿Qué estaba pasando? (más risas). Entonces, mi Martín Fierro fue que me haya acompañado Tomás.

-¿Fue una gran decepción que lo ganara Wanda?
-No, porque eso es un tema de Aptra. No es un tema mío. La gente cree que me enojé con Wanda y no es así. Pobre chica, ¿cómo me voy a enojar con ella? Simplemente pensé que era una lástima que yo no lo ganara…
Porque mi hijo estaba tan lindo y no sé si lo puedo convencer otra vez. Era una noche perfecta.
-Dijiste que ya no vas a ir a la entrega de los premios…
-No, no tengo ganas de volver a ir. Es como un casamiento… La ropa… El vestido divino de Adrián Brown, maquillarte, peinarte. Es agotador… Era un premio maravilloso. Y ahora todo cambió mucho. Es una lástima. Felicito a los nominados y ya está. Hay tantas cosas importantes por las que hacerse mala sangre… Mirá si me va a importar esto... Tampoco es que me estaban dando el premio Nobel de la Paz. Ya pasó… Hoy estuve como loca probándome ropa para la segunda temporada de Viudas negras.
-¿Volvés a la ficción?
-Sí, y mi personaje crece… Lo que me río con Julián Lucero, que es mi hijo en la ficción, además de Pilar Gamboa. Hoy estuve viendo parte de la escenografía porque tengo mi casa propia ahora. Inmunda (risas). Lo que son los adornos… Lo que me he reído. Actuar es jugar, entonces empiezo a vestir el personaje, y vemos todos los detalles. La semana próxima ya grabamos mi locación, que es lo último que falta. Estoy feliz porque hay un equipo hermoso trabajando. Son geniales.
La reconciliación histórica
-Esa noche del Martín Fierro te llevaste algo lindo, la reconciliación con Moria después de 26 años. ¿Sospechabas que podía pasar?
-Para nada. Se dio cuando Santiago (Del Moro) me invitó a subir al escenario con Carmen (Barbieri) y Moria. Encontrarme así con Moria fue lindo. Y con Carmen, que la amo. Con ella hablamos por teléfono cuando podemos. No nos encontramos nunca porque siempre estamos cruzadas con los horarios. Creo que con Moria dimos un gran ejemplo. Alguna vez una tiene que pensar en qué se equivocó, qué hizo mal. Ya somos mujeres grandes. La Argentina está pasando un momento espantoso, con una grieta terrible, y ya la gente no se puede ni hablar porque insultan de un lado o del otro. Es algo horrible lo que pasa. Entonces, dos chicas grandes que ya somos abuelas y estamos devueltas de casi todo, ¿cómo no vamos a poder hablar? Somos mujeres que estamos trabajando, tenemos programas, obras de teatro exitosas. Y con Carmen también, no nos ha mantenido nunca ningún hombre, hemos sido cabezas de familia, hemos trabajado como bestias, hemos hecho giras. Fue bueno reencontrarnos y reconocer las miserias que tiene cada una. Hace bien al alma.
-Fue Moria la que dio el primer paso y vos aflojaste…
-Bueno, yo fui la primera que subió al escenario. Le había dicho a (Luis) Ventura que no tenía problema en saludar a Moria si compartíamos el premio. Porque todo el mundo decía que íbamos a compartir el premio. Pasé años sin saludarla… Para mí era una columna, una pared.
-Todo sucedió en 2000, cuando habló mal de tu marido.
-Habló de la enfermedad de él en vida y después de muerto. Y al tiempo yo le hice un reportaje a la Chinita (Sofía Gala) y Moria entendió que había hablado mal de ella. Pero no fue así. Fuimos muy compinches con Moria… Cuando grabábamos Locas por ellos tantas horas, la Chinita se quedaba en casa a tomar leche chocolatada y vainillas con mis hijos. Siempre me pareció un encanto Sofía Gala. Pero bueno, pasó lo que pasó y cuando yo digo “nunca más” es muy difícil que levante a una persiana. Creo que es la primera vez que levanto una persiana… Bueno, cuando esa noche nos subimos al escenario Moria me dijo al oído unas palabras hermosas y muy sentidas. Lo dijo de corazón y fue muy lindo, y nos conmovimos. Y yo le dije, “Moria, me vas a hacer llorar”. Y ella me dijo “si querés llorar, llora”. Cuando subí a la habitación Alejandra (Benevento, su mano derecha) y el productor me sugirieron hacer un dúplex con Moria. Primero pensé que no tenía nada que ver, pero lo hablamos con la producción, con el canal que nos dio el okey y lo hicimos. Así se hizo.
-¿Pensás que es un capítulo cerrado y ya pueden tomarse un café y ponerse el día?
-Sí, totalmente. Nos podemos encontrar para charlar en un lugar, tranquilas las dos solas. Claro. Sería muy lindo… Además, siempre la admiré a Moria y me reí mucho con las cosas que decía. Y ella se reía cuando yo la imitaba… Tanto que ella hasta me dio su ropa para imitarla… Fue una tontera lo que pasó. Un desencuentro feo que quedó en el pasado.
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